
El municipio de Zárate, en la provincia de Buenos Aires, implementará la eliminación de la plusvalía y otras tasas municipales durante dos años en la zona de la costanera con el objetivo de atraer inversiones y dinamizar la economía local. La disposición fue anunciada por el intendente Marcelo Matzkin durante el Salón Inmobiliario del Corredor Norte (SINOR), donde resaltó el potencial de la región para transformarse en un polo de desarrollo.
La decisión de Zárate responde a una estrategia de gestión centrada en la promoción de proyectos privados mediante incentivos fiscales. Según el jefe comunal, la medida busca que los desarrolladores encuentren condiciones competitivas en el municipio y consideren la inversión como una oportunidad inmediata. “La oferta es ahora: vengan a invertir en la zona de costanera, que por dos años va a tener plusvalía cero”, sostuvo Matzkin ante el auditorio.
La eliminación de la plusvalía representa el núcleo de la política anunciada por Zárate. Este tributo, que habitualmente grava la valorización de terrenos tras acciones urbanísticas, incrementaba los costos de los proyectos en la ribera local. Según las estimaciones compartidas por el intendente, el tributo podía duplicar el valor del metro cuadrado, afectando la viabilidad de nuevas inversiones. “Esa plusvalía hacía que el que iba a invertir tenga que vender un metro cuadrado no en 1700 dólares sino en 3000. Es un freno a la inversión”, explicó Matzkin al presentar la medida.
Además de la suspensión de la plusvalía, el municipio ya había iniciado una reducción de la carga tributaria en ejercicios previos. De acuerdo con datos oficiales, Zárate eliminó más de 50 tributos municipales y, pese a la baja de la presión fiscal, experimentó un incremento del 30% en la recaudación. Este resultado, atribuido por la gestión local a la simplificación administrativa y el estímulo a la formalización, refuerza la confianza en la nueva política.
La costanera, prioridad estratégica
El foco de la medida recae en la zona de la costanera, considerada por la administración como un enclave estratégico para el desarrollo urbano y turístico. La ribera de Zárate es, según el intendente, “el último lugar de la provincia de Buenos Aires hasta Rosario que te permite construir mirando el río, a 30 o 50 metros de la orilla, un lugar único”. Esta característica geográfica, sumada a la infraestructura actual y la cercanía con corredores industriales, posiciona al municipio como un destino atractivo para desarrollos inmobiliarios, hoteleros y de servicios.

La promoción incluye, además, la posibilidad de acceder a créditos fiscales para quienes realicen mejoras en el espacio público dentro del área priorizada. Quienes inviertan en obras de urbanización, infraestructura o servicios comunitarios podrán descontar esos aportes de futuras obligaciones tributarias, siempre dentro del perímetro de la costanera.
El anuncio de Zárate se produce en un contexto donde los municipios bonaerenses buscan alternativas para impulsar sus economías frente a la desaceleración de la inversión privada y la necesidad de diversificar sus fuentes de ingreso. El propio jefe comunal reconoció que la competencia entre distritos por captar capital se intensificó en los últimos años. “Ya no alcanza con la ubicación, no alcanza con lo que la naturaleza te dio, hay que salir a atraer”, sostuvo Matzkin durante su exposición en el SINOR.
La decisión de suspender la plusvalía se presenta como una renuncia a ingresos fiscales de corto plazo, pero la administración local anticipa que el estímulo a la inversión generará mayor dinamismo económico y, a futuro, un incremento en la base imponible. “Vas a dejar de cobrar de algo que no tenés. No podemos vivir de la creencia de que vamos a cobrar algo que nadie está dispuesto a pagar”, declaró el intendente.
La vigencia de los incentivos fiscales estará limitada a dos años. El objetivo es consolidar la zona de la costanera como un área pujante y, una vez alcanzado ese desarrollo, restablecer la tributación sobre la valorización inmobiliaria. El propio Matzkin anticipó que, tras este período, el municipio podrá “elegir” qué proyectos admitir y bajo qué condiciones. Mientras tanto, la invitación está abierta para quienes deseen participar del proceso de transformación urbana.
La medida representa un ejemplo de políticas activas desde el sector público local para estimular el desarrollo privado, en línea con experiencias de otros municipios que optaron por la reducción de tasas y la simplificación de trámites como herramientas para captar inversiones.














