Un conjunto de 75 organizaciones en defensa de los derechos y la privacidad de los consumidores han escrito una carta conjunta para solicitar que Meta suspenda “de inmediato” sus planes de implementar funciones de reconocimiento facial en sus anteojos Ray-Ban y Oakley, incluida la función ‘Name Tag’.
La compañía liderada por Mark Zuckerberg ya consideró incluir un sistema de reconocimiento facial en sus gafas inteligentes en 2021, una opción que, tras debatir internamente, acabó rechazando debido a problemáticas en torno a los aspectos legales de utilizar esta tecnología.
Sin embargo, en mayo del pasado año Meta comenzó a reconsiderar esta tecnología, desarrollando un nuevo software de reconocimiento facial para sus gafas con el que los usuarios puedan escanear los rostros de las personas y, con ello, identificar su identidad en tiempo real. Más tarde, se dio a conocer la función llamada internamente ‘Name Tag’, que está previsto que se implemente en las gafas Ray-Ban Meta y Oakley durante este año.

En este marco, un total de 75 organizaciones de derechos civiles se han asociado para enviar una carta conjunta a Meta, solicitando que suspenda de inmediato sus planes para implementar estas funciones de reconocimiento facial en sus gafas inteligentes, alegando que se trata de una tecnología que “socava profundamente los derechos y las libertades civiles”.
Concretamente, como han explicado en la carta, esto se debe a que la tecnología de reconocimiento facial estará integrada en unas gafas de consumo y de aspecto discreto que puede utilizar cualquier persona en su día a día, por lo que se podrá identificar a usuarios sin su consentimiento, en lugares públicos y sin que tengan conocimiento de ello, suponiendo una amenaza para la sociedad, en particular, para “los grupos históricamente marginados y vulnerables”.
Así, las organizaciones han puesto el foco en cómo puede afectar esta tecnología a las víctimas de violencia doméstica, las personas acosadas sexualmente, las minorías religiosas o las personas de colectivos vulnerables, entre otros.
Se ha de tener en cuenta que, en el caso de la tecnología ‘Name Tag’, Meta planteó utilizar el sistema de reconocimiento facial con ciertos límites, como que solo pueda identificar a personas conocidas por el propio usuario porque sean amigos en alguna plataforma de Meta, como Instagram o Facebook, o porque tengan una cuenta pública en alguno de estos servicios.
Sin embargo, las organizaciones a cargo de la carta han asegurado que las preocupaciones de seguridad de esta tecnología “no pueden resolverse mediante cambios en el diseño del producto, mecanismos de exclusión voluntaria o medidas de seguridad incrementales”. Por ejemplo, porque los usuarios no tienen forma de dar su consentimiento para ser identificados.
Por tanto, han denunciado que los planes de introducir tecnología de reconocimiento facial en productos de consumo ampliamente disponibles “constituyen una línea roja que la sociedad no debe cruzar” para garantizar una “sociedad libre”.
“Las personas deberían poder llevar su vida cotidiana sin temor a que acosadores, estafadores, maltratadores, agentes federales y activistas de todo el espectro político estén verificando, de forma silenciosa e invisible, sus identidades y, potencialmente, cotejando sus nombres con una gran cantidad de datos fácilmente accesibles sobre sus hábitos, aficiones, relaciones, salud y comportamientos”, han sentenciado las organizaciones en la carta.
Concretamente, con la participación de organizaciones como la ACLU, el Centro de Información sobre Privacidad Electrónica, Fight for the Future o Access Now, entre otras.
Piden evitar el reconocimiento facial
Teniendo todo ello en cuenta, lo que las organizaciones solicitan a Meta va más allá de introducir medidas de seguridad, directamente piden que no lance al mercado ninguna función de reconocimiento facial, incluida ‘Name Tag’ para las gafas Ray-Ban u Oakley, así como para ningún otro dispositivo o producto ‘wearable’ de la compañía.
Por otra parte, también piden que Meta revele públicamente cualquier caso conocido de usos de sus dispositivos wearables para acoso, hostigamiento o violencia doméstica y sexual, así como que explique las medidas que ha tomado al respecto.
Siguiendo esta línea, las organizaciones han instado a que revele igualmente cualquier conversación o planes de colaboración con organismos de aplicación de la ley, incluidos el ICE en Estados Unidos, sobre el uso de dispositivos ‘wearables’ de Meta por parte de agentes gubernamentales.
Finalmente, han solicitado a la tecnológica que se comprometa a colaborar con la sociedad civil, las comunidades afectadas y con expertos independientes en privacidad, antes de tomar cualquier decisión sobre la integración de funciones de identificación biométrica en dispositivos de consumo.
“Un enfoque tecnológico que privatiza los beneficios y socializa los perjuicios conlleva consecuencias irreversibles para la seguridad, la libertad y los derechos civiles de las personas”, han concluido las organizaciones.
Con todo ello, cabe recordar que un proyecto realizado por dos estudiantes de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) en 2024, ya concluyó que las gafas inteligentes con tecnología de reconocimiento facial pueden revelar la identidad de personas en la vía pública en tiempo real, confirmando este riesgo para la privacidad y la seguridad de las personas.
En este caso, a partir de la captura del rostro de una persona en la vía pública, se logró obtener el nombre, la dirección de su hogar, sus publicaciones en redes sociales o los miembros de su familia, una información que se recibía prácticamente al instante en el móvil.














