La Federación Internacional del Automóvil (FIA) prohibió una estrategia de calificación empleada por los equipos Mercedes y Red Bull en la Fórmula 1 que permitía obtener una ventaja de potencia en los últimos metros de la vuelta. La información fue confirmada por el medio especializado The Race, que detalló cómo ambas escuderías habían encontrado una forma de evitar la reducción de potencia eléctrica exigida por el reglamento en la fase final de las vueltas rápidas.
Según este sitio, Mercedes y Red Bull aprovecharon un vacío en la normativa que regula el uso del sistema de recuperación de energía cinética (MGU-K). El reglamento establece que, al acercarse al final de una vuelta de calificación, los equipos deben reducir la entrega de energía eléctrica en ráfagas de 50 kilovatios por segundo para evitar caídas abruptas de potencia. Sin embargo, ambas escuderías lograron mantener la máxima entrega de potencia hasta el cruce de la línea de meta, obteniendo una ganancia estimada de 50 a 100 kilovatios frente a sus rivales. Fuentes consultadas por el mencionado medio explicaron que esta diferencia podía equivaler a algunas centésimas de segundo, una cifra relevante en la lucha por las primeras posiciones de la parrilla.
El método consistía en desactivar el MGU-K mediante un modo de software diseñado originalmente para emergencias técnicas, lo que permitía eludir el requisito de reducción progresiva de potencia. El reglamento permitía esta desconexión para casos de riesgo mecánico, pero la aplicación sistemática con fines competitivos generó preocupación. The Race señaló que la FIA, al advertir esta práctica, introdujo una medida disuasoria: si el MGU-K era desactivado, el sistema quedaba bloqueado durante 60 segundos. Esta sanción hacía inviable el truco en carrera o en gran parte de la vuelta de calificación, ya que el coche perdía el acceso a los 350 kilovatios de potencia eléctrica durante un minuto completo.
No obstante, tanto Mercedes como Red Bull identificaron que podían aplicar el truco solo en el último tramo de la vuelta, justo antes de la meta, porque en la vuelta de desaceleración rumbo a boxes no necesitaban la potencia eléctrica. Así, obtenían la ventaja sin penalización en la vuelta siguiente, ya que el bloqueo de 60 segundos no afectaba la fase crucial de la vuelta lanzada.
El truco fue detectado por equipos rivales en el Gran Premio de Australia y generó más polémica en la fecha de Japón. Durante los ensayos en Suzuka, Kimi Antonelli (Mercedes) y Max Verstappen (Red Bull) experimentaron una pérdida repentina de potencia, quedando con el auto a baja velocidad en las curvas rápidas, lo que evidenció los riesgos de la maniobra. El piloto de Williams, Alex Albon, directamente debió detenerse en pista por problemas asociados a este sistema.
En la carrera inaugural de la temporada 2026 en Melbourne también se observaron dificultades semejantes después de simulaciones de vuelta rápida, aunque en ese momento no se relacionó abiertamente con el truco del MGU-K. Durante el Gran Premio de China, la estrategia no se utilizó porque el tramo entre la última curva y la línea de meta era demasiado corto para obtener una ventaja relevante.
Las consecuencias de la maniobra llevaron a la FIA a intervenir. De acuerdo con The Race, la federación convocó a los fabricantes en Suzuka y aclaró que, aunque el método se ajustaba formalmente a la normativa, los equipos debían evitar situaciones en las que los autos quedaran sin potencia al completar la vuelta, ya que esto podía generar riesgos de seguridad en pista.
La inquietud se extendió a otros equipos. Ferrari inició consultas formales ante la FIA para obtener una aclaración sobre la legalidad y los riesgos de esta práctica. Si bien reconoció que el truco era técnicamente legal, expresó preocupación por las implicancias en términos de seguridad. Tras los problemas sufridos por Antonelli en Japón y las conversaciones con la FIA, Mercedes optó por desactivar el sistema para el resto del fin de semana en Suzuka. El equipo consideró que la ganancia potencial no justificaba los riesgos, ya que el sector final del circuito japonés no ofrecía una distancia suficiente para obtener una ventaja marcada.
La federación tomó una decisión definitiva al enviar una actualización a las escuderías, en la que prohibió el uso sistemático del modo de desconexión del MGU-K como herramienta de rendimiento. La FIA ratificó que solo se aceptará la utilización de este modo en situaciones de emergencia y que los datos telemétricos serán revisados para verificar la autenticidad de los motivos invocados por los equipos. The Race indicó que la penalización de bloqueo de 60 segundos permanece vigente como elemento disuasorio, buscando impedir que la función sea utilizada durante la sesión de clasificación o la carrera.
De este modo, la federación busca evitar que situaciones peligrosas se repitan, como las que dejaron a varios autos en condiciones precarias en plena pista, y mantener la equidad en la competencia.













