SISTEMA +R

SISTEMA DE NOTICIAS

¿Los argentinos demandan menos pesos?: las señales que detectan los analistas y qué impacto tiene la inflación

Las consultoras detectaron una caída en la demanda de dinero en los últimos meses. REUTERS/Francisco Loureiro/

En los primeros meses de 2026, diferentes consultoras alertan que la demanda de dinero cayó y esa dinámica abre interrogantes sobre el impacto de los pesos que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) está volcando al mercado a través de la adquisición de divisas para fortalecer las reservas. Esta situación plantea dudas sobre si la autoridad monetaria podrá sostener ese ritmo de compras en los próximos meses, en un contexto de cambios en los agregados monetarios y una inflación que persiste en torno al 3% mensual.

En la Bolsa de Comercio de Rosario, el ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a la estrategia de acumulación de reservas que inició en enero y lo que espera para el mediano plazo. “Hace tres meses que compramos dólares, cada vez más, y deben estar esperando el día que dejemos de comprar para publicar: ‘Preocupante, el Central no compra más dólares’. Anótenla, no sé cuándo; espero que falte tiempo, pero va a venir”, sostuvo el funcionario nacional ante empresarios y operadores en medio de la cruzada con la prensa. Pero la declaración puso el foco en la persistencia de la política de compras del BCRA y en las expectativas que genera su eventual reversión.

Aunque el Banco Central ya sumó más de USD 4.600 millones en lo que va de 2026 —lo que representa el 46% de la meta anual de USD 10.000 millones—, hay un factor clave que podría poner en riesgo este ritmo de compras en los próximos meses: la caída de la demanda de dinero. Según un informe de la consultora LCG, tanto el circulante como los depósitos a corto plazo registraron una leve disminución en los últimos meses.

“Una parte del descenso es natural por motivos estacionales: luego de los picos de diciembre (coincidente con compras de fin de año, reservas vacacionales, aguinaldos, etc.), los pesos que no rinden interés suelen bajar en enero y febrero”, destacaron los analistas. No obstante, la dinámica bajista resulta más pronunciada en 2026 que en años anteriores (excepto el 2024 posdevaluación, con fuerte retracción en la demanda de ese agregado).

De acuerdo con LCG, estos agregados monetarios transaccionales muestran una baja muy moderada si se los compara con la evolución de la actividad económica. “Dentro de las causas podrían estar el piso encontrado en los índices mensuales de inflación y su gradual ascenso en los últimos 9 meses, acercándose al 3% mensual”, marcaron como una de las razones de la caída en la demanda de dinero.

Con precios aumentando más deprisa, los pesos sin remuneración (incluso los que remuneran por debajo de la inflación) “queman” más en los bolsillos y se resguardan en alternativas que preservan mejor el poder de compra.

De este modo, los desafíos que enfrentó el Gobierno para contener el Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde mayo de 2025 sumaron un nuevo factor de presión para el equipo económico, ya que contribuyeron a una menor preferencia por el peso, lo que incide en la capacidad del BCRA para acumular reservas. No obstante, hasta ahora el Banco Central logró avanzar en ese objetivo gracias a la significativa oferta de dólares proveniente del sector agroexportador y de empresas que emitieron deuda en el exterior.

En la misma línea, el economista de Eco Go, Lucio Garay Mendez, sostuvo que a comienzos de año, el M2 privado transaccional —principal indicador de la demanda de dinero— cayó en la serie sin estacionalidad cerca de un 5 por ciento. “Eso implica que todos los pesos que emitió el BCRA por compra de divisas, los tuvo que esterilizar por aumento de deuda en pesos del Tesoro o pasivos remunerados del Banco Central. Por ende, la compra de dólares no responde a la demanda de dinero, sino más bien a la oferta de dólares. Ahora llega la cosecha gruesa y ese excedente de dólares lo va a absorber el BCRA, pero en el primer trimestre del año el Gobierno construyó un puente con dólares de las Obligaciones Negociables”, afirmó.

En la consultora Eco Go, marcan que a principio de año, el M2 privado transaccional cayó en la serie sin estacionalidad cerca de un 5 por ciento. REUTERS/Agustin Marcarian

El informe de LCG y las declaraciones de Garay Méndez coincidieron en que la política de acumulación de reservas del BCRA no se apoyó en un aumento genuino de la demanda de pesos, sino en la disponibilidad de dólares en el mercado. Esta situación se produjo en un contexto en el que la estacionalidad de la oferta de divisas, asociada a la liquidación del sector agroexportador, influyó en la capacidad del Central para comprar dólares. Al mismo tiempo, la caída del M2 privado transaccional reflejó una menor preferencia del público por mantener saldos líquidos en moneda local, lo que obligó a la autoridad monetaria a utilizar mecanismos de absorción para evitar un exceso de liquidez.

La diferencia con octubre

Sin embargo, los datos muestran que los depósitos en dólares del sector privado no registraron un crecimiento significativo en los últimos meses. Esto sugiere que la menor demanda de pesos no se tradujo en una dolarización masiva de carteras dentro del sistema financiero, o bien que parte de esa dolarización pudo canalizarse fuera del circuito bancario, lo que representa un desafío adicional para el equipo económico.

“La demanda de pesos, medida a través del M2 privado transaccional, cae en los últimos tres meses en términos reales y se ubica en mínimos históricos para los últimos años. La particularidad es que también se desacelera el crecimiento de los depósitos en dólares, a diferencia, por ejemplo, de la corrida cambiaria de septiembre, donde tuvieron un gran crecimiento, al mismo tiempo que caía el M2. En consecuencia, la caída de demanda de pesos se explicaría por la debilidad de la actividad económica y el estancamiento de los ingresos”, sostuvo el economista de Analytica, Claudio Caprarulo.

En definitiva, los analistas evalúan que la compra de reservas del BCRA en los primeros tres meses del año respondió principalmente a la oferta de dólares disponible, en lugar de a una recuperación de la demanda de dinero. La expectativa de una mayor entrada de divisas con la cosecha gruesa genera proyecciones optimistas sobre la capacidad del Central para mantener este nivel de compra de reservas en el resto del año, pero la dinámica de los agregados monetarios introdujo un factor de incertidumbre.