
Este fin de semana, tal vez, mucha gente irá a buscar los libros de Samanta Schweblin, esa escritora argentina que ganó el millón de euros que ofrecía el Premio español AENA. Y es buena idea.
Pero como esa recomendación ya está hecha, por aquí apuntaremos para otros lados. Por un lado El aniversario, un libro del italiano Andrea Bajani que hace una radiografía cruda de la opresión y la manipulación dentro de una casa… pero también de la ausencia, de la renuncia a la vida de quien se adapta a esa violencia. El autor -que estará en la próxima Feria del Libro de Buenos Aires- se ha cansado de decir que tan autobiográfico no es…
Luego tenemos una novela que ya es un clásico y, justamente por eso, vale la pena. Hablamos de El último encuentro, del húngaro Sándor Márai. La vieja Europa de grandes mansiones y jóvenes que se refugian en “el trópico”. Y un ajuste de cuentas 41 años después de que se rompiera una de esas amistades que eran indestructibles.
Y, finalmente, un ensayo de Freud que muestra cómo aquello que conocemos bien puede volverse extraño y amenazante.
1) “El aniversario”, de Andrea Bajani

Debe ser durísimo un día cerrar la puerta y saber que nunca más se volverá a ver a los padres por decisión propia. Eso hace el protagonista de El aniversario, una novela en la que Andrea Bajani destroza la idea de familia feliz, de apoyo familiar o de cualquier palabra con alguna connotación positiva que se pueda poner junto al sustantivo “familia”.
Se puede pensar en el desastre que hace ese protagonista cuando un océano entre él y sus padres, cambia el teléfono, desaparece. Pero, en realidad, el desastre lo viene haciendo el padre desde antes de que él naciera. Y la madre, al volverse invisible para esquivar la violencia, también.
No es una novela de golpes -aunque hay- sino, sobre todo, de un nivel de presión y control de un hombre sobre su mujer primero y sobre sus hijos después que dan ganas de salir por cualquier ventana… y eso hace el protagonista.

No es gratis, claro. “Arrancarme mechones de barba con los dedos mientras mi padre me hablaba en la mesa, abriéndome cráteres en la cara, constituyó durante muchos años un método, más que un castigo. Mis fotos a los treinta años me retratan desfigurado y sonriente, con un mentón y unas mejillas en los que faltan muchos terrones”, cuenta el narrador.
“Mi padre convirtió en polvo y escombros todo tipo de vínculos, fueran familiares o no. Convirtió la vida de su mujer en un desierto sin vida en el horizonte. Solo que ella era la única capaz de habitar ese desierto, la única que había expresado una renuncia tan total, tan definitiva, a todo”.
Una familia italiana cada vez más aislada, una mujer que se borra a sí misma para sobrevivir, un hijo que toma distancia.
¿Por qué leerlo? Porque hace pensar y sirve para no dejar pasar señales que están ahí. Porque no todo lo que se vende en una publicidad de salsa de tomates resulta bien en la vida real. Porque es una escritura apasionante, que nos tiene con el corazón en la boca hasta el final.
2) “El último encuentro”, de Sándor Márai

Márai fue un escritor, periodista y dramaturgo húngaro que nació en 1900 en Kósice (una localidad eslovaca que entonces era parte de Hungría).
“Es casi un monólogo en el que un General retirado espera a quien fuera su íntimo amigo para una cena en su cabaña”, contaba Daniel Divinsky, el editor que publicó, entre otros, Mafalda y la obra de Rodolfo Walsh.
Mientras sabemos que el General espera, nos enteramos cómo se construyó esa amistad entre un joven de la clase alta y militar húngara y otro, polaco, que llega a estudiar en la academia militar aunque su vocación es la música.
El General es viudo, se casó con una mujer a la que había amado con locura. El amigo polaco es parte de la familia, casi viven juntos. Y una tarde van a cazar, el amigo yerra un tiro a un ciervo, vuelven a la casa del General, cenan los tres juntos… y al otro día el amigo desaparece. En la casa le dicen eso al General: se fue casi con lo puesto.

Y ahora que, 41 años después, el amigo ha vuelto, el General tiene unas cuantas cosas que preguntar. Porque no todo era lo que parecía. Y porque aquel día, el de la partida, el General pudo entrever muchas cosas.
¿Por qué leerlo? Porque aparecen muchas de las contradicciones del alma. Porque el amor no es algo sencillo ni directo sino que tiene recovecos, suciedades, esquirlas que dañan. Porque la amistad es una pasión fogosa y que desgarra. Porque esa Europa, la de principios del siglo XX, la de un imperio austrohúngaro al que le quedaba poco, y -luego- que ha caído, sigue siendo un lugar que es delicioso visitar.
3) “Lo siniestro”, de Freud

Te levantás a la noche, das unos pasos en el pasillo, hay una sombra extraña que viene desde el comedor. ¿No se te aprieta un poco la garganta? “No es nada”, pensás. No puede ser nada, pero no te podés volver a la cama. Con cuidado -aunque lo niegues, vas con cuidado- buscás el interruptor de la luz y, ay.. ¡es el perchero! Eso, que lo siniestro es “lo familiar que se vuelve extraño”, mostró Sigmund Freud en este ensayo breve.
En alemán, la palabra es “unheimlich”, una negación de “heimlich”, que refiere a lo hogareño, lo íntimo y lo cómodo. Pero “heimlich” también significa secreto, oculto, aquello que preferiríamos mantener fuera de la vista. Eso es lo siniestro, lo que era “heimlich” y ya no lo es. Feo, ¿no? Algo que era entrañable y de pronto da miedo.
Así, lo siniestro no llega desde afuera, como un peligro ajeno, sino que se gesta en lo propio. Es el cuerpo que se rebela, en la rutina que se distorsiona, en la confianza que se quiebra. La traición de quien parecía cercano: ¿estaré hablando del libro anterior, el de Sándor Márai?
A 86 años de la muerte de Freud, sus textos siguen invitando a observar el lado B de lo cotidiano. Desde la interpretación de los sueños hasta el estremecimiento ante lo inanimado que parece cobrar vida, Freud rastrea esa inquietud que se instala donde antes hubo seguridad.
El ebook gratuito de Lo siniestro reúne estos y otros pasajes, en los que Freud desmenuza las zonas sombrías de nuestra mente.
Ahora sí, feliz fin de semana.













