Cuando hace dos o tres años la inteligencia artificial irrumpió en la vida diaria, surgió también el temor por sus efectos en la educación y el mundo laboral. De los muchos impactos indeseados que se mencionaron al respecto, en los últimos días al menos dos parecen estar volviéndose realidad: ya hay universidades en el mundo que están cerrando carreras y facultades al considerarlas innecesarias debido al uso masivo de la IA, mientras que también hay puestos de trabajo en importantes empresas que están desapareciendo, con despidos multitudinarios como consecuencia.
El primero de estos casos, el que tiene que ver con el mundo educativo, está viviendo su máxima expresión en China. Muchas universidades del gigante asiático han anunciado el cierre de varias carreras en medio de un plan para orientar los esfuerzos hacia programas académicos donde los seres humanos realmente sean necesarios.
Uno de los casos más llamativos es el de la Universidad de Comunicación de China, que durante 2025 canceló al menos siete carreras, mientras que para 2026 otras siete ya no aparecen en su oferta académica. Estas hacen parte de un total de 16 programas —sumadas especializaciones— que ya no se ofertan, la mayoría relacionados con el campo de las artes.
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El portavoz de esta transformación ha sido Liao Xiangzhong, miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) y secretario del Partido de la Universidad de Comunicación de China, quien declaró que esto se debe a que el futuro se vislumbra como una era de “división del trabajo entre humanos y máquinas”, lo que hace urgente la reforma educativa y exige una reestructuración completa de la enseñanza en el aula.
Liao Xiangzhong afirmó: “La forma ha cambiado, el contenido ha cambiado y también necesitamos cambiar nuestra forma de pensar. ¿Cuáles son los puntos clave de conocimiento de este curso? ¿Cuáles son las dificultades? ¿Cómo se relaciona con el futuro? También necesitamos encontrar soluciones y dejar que la IA se encargue del resto para que los estudiantes aprendan”.
Entre las carreras desaparecidas se encuentran Economía y Comercio Internacional, Sociología, Estadística Aplicada, Contabilidad, Educación en Pensamiento Político, Ciencia e Ingeniería de Información Optoelectrónica, Automatización, Producción de cine y televisión, Cómic, Arte de nuevos medios, Animación (arte de videojuegos), Diseño de comunicación visual (Facultad de Publicidad), Música (interpretación vocal) y Música (interpretación instrumental).
Pero esta no es la única universidad china que ha empezado a implementar estos cambios. La Universidad de Nanchang se despidió de ocho carreras, cuatro de ellas artísticas: Literatura Dramática y Cinematográfica, Dirección de Radio y Televisión, Animación, Diseño Artístico, Trabajo y Seguridad Social, Estadística Económica, Seguridad de la Información y Tecnología de Imagen Médica.
Por su parte, la Universidad de Jilin ha ido retirando carreras de artes tanto en 2024 (seis) como en 2025 (cuatro), mientras que la Universidad Normal del Este de China, en Shanghái anunció a finales del año pasado que suspendía tres programas de artes.
La Universidad de Tongji comunicó el pasado septiembre que eliminaría tres programas de artes, y la China University of Petroleum fue más drástica: en su comunicado anunció que todas las admisiones a estudios de arte quedan suspendidas.
En gran medida, el argumento ha sido que la incursión de la inteligencia artificial en la vida diaria y en el mundo laboral hace necesario que las instituciones centren sus esfuerzos en formar a los jóvenes en profesiones y oficios que tengan viabilidad, es decir, que puedan subsistir en el mundo actual, donde las nuevas tecnologías ya pueden cumplir labores que antes solo hacían los humanos.
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Y aunque China es el máximo exponente de este cambio, la inteligencia artificial ya está generando transformaciones al interior de universidades en todo el mundo. Se tienen reportes de instituciones en Asia, Europa y Estados Unidos donde, si bien no se han cerrado carreras, sí se ha tomado la decisión de disminuir el número de admisiones en ciertos programas y aumentar la oferta en otros.

Tal vez el cambio más común ha sido la transformación de los currículos para enfocar la enseñanza en habilidades de análisis y manejo de la tecnología. Así lo explicó Leonardo Gómez, especialista en nuevas pedagogías: “Las universidades están dejando de enseñar cosas que perfectamente puede hacer la inteligencia artificial, para enseñar ahora cómo supervisar esa tecnología y cómo aprovecharla al máximo”.
No solo las artes
Si bien las primeras carreras que están desapareciendo de la oferta académica de algunas universidades están relacionadas con las artes, estas no son las únicas amenazadas. Paradójicamente, en el mundo laboral, y más específicamente en las empresas tecnológicas que desarrollan la IA, son los puestos en habilidades que antes se consideraban “del futuro”, como programación o analítica de datos, los que evidencian mayores despidos.
El caso más reciente es el del gigante tecnológico Oracle, que en el último mes anunció el despido de al menos 30.000 colaboradores alrededor del mundo, en un esfuerzo por reducir su fuerza laboral y centrar recursos en el desarrollo de la inteligencia artificial.
Por su parte, Anthropic, una de las empresas de desarrollo de IA más importantes del mundo, señaló en un informe de marzo de 2026 que los programadores informáticos son los más susceptibles a los recortes de empleo relacionados con la IA. Asimismo, tendrían amenazados sus empleos los representantes de servicio al cliente, los encargados de la entrada de datos, los especialistas en registros médicos, los especialistas en investigación de mercado y los especialistas en mercadotecnia.
Esto se evidencia en casos como el de Dell, que redujo su plantilla este año en 11.000 personas, el 10% de su fuerza laboral, o el de Meta, que realizó despidos masivos en su división Reality Labs para hacer una “transición hacia la inteligencia artificial”.

Amazon también priorizó una inversión de US$200.000 millones en infraestructura de IA para justificar la salida de 16.000 personas, que se suman a otros 14.000 cargos que desaparecieron en octubre.
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De acuerdo con la firma especializada Challenger, Gray & Christmas, la IA fue la principal causa de los recortes de empleo en todos los sectores, al representar el 25% del total de despidos en marzo en Estados Unidos.
Asimismo, firmas como Goldman Sachs han estimado que solo en Estados Unidos se espera que entre el 6 y el 7% de los trabajadores pierdan sus empleos a medida que se generalice el uso de la IA.
No es de extrañar declaraciones como las de Jim Farley, director ejecutivo de Ford, quien afirmó que espera que “literalmente la mitad” de los puestos de oficina sean reemplazados eventualmente por la IA.
¿Qué viene para el sector educativo?
El panorama ante este cambiante mundo laboral influenciado por la inteligencia artificial es incierto. “En un contexto en el que no son solo las artes, sino también las carreras que se creía que estaban a salvo las que ahora se ven amenazadas por la IA, ¿cuál debe ser el futuro de las universidades?”, se pregunta Fernando Carvalho, quien asesora a varias instituciones de la región en países como Chile, Argentina y Perú.
Según el experto, la clave está en el pensamiento crítico: “Esta es una habilidad que escasea en un ambiente permeado por la IA. En el día a día, pero también en cualquier esfera del mundo laboral, es cada vez más común confiar en las respuestas y tareas realizadas por la inteligencia artificial, lo cual es un peligro. Ese control ideológico, ético y profesional —ya sea en las finanzas, el derecho, las artes o el marketing— será fundamental, y hacia allá debe orientarse la formación en las universidades”.














