El volumen de negocios en el mercado de cambios no destacó y alcanzó magros USD 353 millones en el segmento de contado, aunque la oferta fue suficiente para presionar a una modesta baja del tipo de cambio aún con las compras que efectúa el Banco Central en la plaza.
El dólar mayorista cedió 5,50 pesos o 0,5%, a $1.381, un mínimo desde el 26 de marzo. En lo que va de abril el dólar comercial exhibe una baja de un peso, que se amplía a 74 pesos o 5,1% dese que empezó el año.
La banda superior del esquema cambiario del Banco Central marca $1.669,48, que dejó al dólar mayorista a $288,48 o 20,9% de ese límite de libre flotación. Se trata de la brecha más amplia desde el 27 de junio de 2025 (21,2%), casi diez meses atrás.
“El dólar mayorista continúa cerca de los $1.385 mientras se aceleran las compras del organismo monetario a partir de las mayores liquidaciones de la soja, lo cual venía siendo anticipado a partir de la estacionalidad. El desafío que monitorean los operadores frente a este panorama es la capacidad de que dicha dinámica pueda trasladarse en una acumulación de reservas, para lo cual el Tesoro debería cubrir sus necesidades sin demandar divisas al BCRA, y así es que resulta clave la profundidad que vaya obteniendo desde el financiamiento local”, observó el economista Gustavo Ber.
El dólar al público ajustó cinco pesos o 0,4% a la baja, a $1.405 para la venta en el Banco Nación. A su vez, el dólar blue se sostuvo a $1.390 para la venta, piso desde el 10 de septiembre de 2025, siete meses atrás. El dólar informal resta a 140 pesos o 9,1% la pérdida desde que empezó 2026.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer, de Wise Capital, prevé que “el BCRA salga a comprar dólares más fuerte, aprovechando la liquidación de la cosecha gruesa. Esto es necesario pero implica que el BCRA inyecte más pesos o mantenga alta la tasa de interés para retirarlos. Lo primero mantiene la inflación más alta junto a un nivel de actividad que traccionaría mejor -música para los oídos de los bonos que ajustan por CER, bonos en dólares y acciones-; en el segundo, la mora seguiría alta y la reactivación de la economía sería mezquina -tope para las acciones, viento a favor para los bonos en dólares-”.
En el mercado de dólar futuro los precios volvieron a caer y el contrato para fin de abril quedó debajo de los 1.400 pesos, en los $1.397,50 (cedió siete pesos o 0,5%). Esto es una brecha de más de 300 pesos respecto del techo de la banda previsto para el cierre de mes, en los 1.703,22 pesos.
“Esta tendencia bajista refleja una menor expectativa de devaluación inmediata en el sector privado. La combinación de factores externos favorables y la holgura en las bandas cambiarias locales consolidan un escenario de estabilidad momentánea para el peso argentino frente a la divisa estadounidense”, agregó Ignacio Morales.
“Cuando vemos el peso que tiene la caída de importaciones en el equilibrio cambiario, tratamos de entender su sostenibilidad en el tiempo. En los últimos 4 meses en promedio aumentó USD 500 millones mensuales el financiamiento comercial. Es decir importaciones que ingresaron, pero que todavía no se pagaron. Ese financiamiento se reduce en los ciclos de estrés cambiario. Era esperable que se recupere. Pero además hay caída de cantidades importadas, donde combustibles y energía tienen un peso alto, pero piezas/accesorios, bienes intermedios y bienes de capital son los que explican el volumen importante de caída. Exceso de stocks y bajas ventas pueden explicar esta caída. Si es así, cuando se ajustan los stocks la demanda de importaciones debería empezar a subir”, puntualizó MegaQM en un informe.
“El flujo de oferta mensual de divisas tiene un componente alto de préstamos financieros, que pueden venir tanto por los flujos de “argendólares”, como de liquidación de emisiones de deuda en el exterior. En promedio en el MULC han ingresado casi USD 5.000 millones desde noviembre a febrero. Es un promedio de USD 1.250 millones mensuales. En marzo continuó esa dinámica, tanto por liquidación de saldos como por expansión del crédito neto en dólares en el mercado local. El interrogante es si eso se puede mantener en un nuevo contexto de tasas reales negativas. La clave pasará seguramente por la expectativa de movimiento del tipo de cambio. Si llega a parece nuevamente una demanda de cobertura cambiaria, eso puede tener impacto en estos flujos y en la determinación de la tasa de interés de equilibrio para el segmento de pesos», añadió MegaQM.














