
La cumbre organizada por el Atlantic Council en Buenos Aires reunió a buena parte de las voces del denominado círculo rojo argentino, junto a funcionarios y referentes internacionales. El evento, que se desarrolló en el Palacio Libertad, sirvió como punto de encuentro entre ejecutivos de grandes empresas, representantes del sector financiero y autoridades locales para analizar los desafíos y oportunidades para la Argentina en el nuevo contexto global tras el conflicto en Oriente Medio.
Entre los participantes estuvo el ministro de Economía, Luis Caputo, quien cerró el encuentro. Durante su intervención ante directivos de empresas multinacionales, bancos y organismos multilaterales, Caputo expuso una agenda propia, diferente a la del resto de la jornada y en línea con la Casa Rosada.
En un discurso que fue breve, algo que no suele suceder, cuestionó el papel de la oposición, parte de la prensa y también a economistas que, aseguró, insisten en una devaluación como vía para mejorar la competitividad en lugar de reducir el llamado “costo argentino”.
Otro de los protagonistas de la jornada fue el presidente del Ex-Im Bank de Estados Unidos, John Jovanovic, quien se refirió a la relación económica bilateral y a las oportunidades que ofrece el país.

En el resto del evento, el debate giró en torno a los sectores considerados estratégicos para el desarrollo y la llegada de capital internacional, con Vaca Muerta y la energía como principales protagonistas. Uno de los paneles contó con la intervención de Sergio Lew, Chief Industries Officer de IDB Invest, quien afirmó que la institución atravesó un proceso de aumento de capital con el respaldo de los 48 países miembros.
De acuerdo a cifras expuestas en el encuentro, IDB Invest acumula USD 7.000 millones de capital y proyecta financiar más de USD 20.000 millones anuales dentro de cinco años. Lew remarcó que la Argentina se ubicó en 2025 como el país de mayor exposición para la cartera de la entidad y que 2026 arrancó con mayor impulso. El ejecutivo identificó a la infraestructura y la energía como prioridades, junto al financiamiento de pymes a través de la banca local. También resaltó el potencial de transformar gas en urea y alimentos, como parte de una estrategia de innovación productiva.

La cuestión energética ocupó un lugar central en la agenda. Horacio Marín, presidente de YPF, detalló el plan de la petrolera para invertir USD 130.000 millones en Neuquén hasta 2031, con foco en el desarrollo de Vaca Muerta.
Marín subrayó la necesidad de pasar de la competencia a la colaboración dentro del sector. “La guerra en Medio Oriente lo que ha hecho es que se va a adelantar la inversión y ahí sí se necesita mucho capital”, señaló. El ejecutivo expresó que el trabajo conjunto con Estados Unidos permitirá garantizar energía segura al mundo, y remarcó la importancia de reglas de mercado para atraer inversión. “Argentina está en una zona lejos de conflictos y va a ser un proveedor seguro de energía”, declaró.
El CEO de YPF confirmó que se avanzará con la construcción del gasoducto más grande del país y una planta en Río Negro de proporciones similares a la refinería del Río de la Plata. Fue en esta instancia, frente al gobernador Rolando Figueroa, que se encontraba en el panel, donde valoró la cooperación entre industria, gobierno provincial y sindicatos, y destacó la necesidad de negociar entendiendo los intereses de todas las partes. También anticipó la posibilidad de exportar energía a Europa como parte de su estrategia de diversificación.

Desde el sector financiero, Federico Elewaut, CEO de Citi Argentina, describió el interés sostenido de fondos internacionales en el segmento energético y en proyectos vinculados a Vaca Muerta.
Según Elewaut, las empresas canalizaron USD 3.000 millones en inversiones en la región y la tendencia apunta a diversificar fuentes de ingresos. Planteó que Argentina está en condiciones de atraer nuevas inversiones extranjeras directas, sobre todo en hidrocarburos y energía.
El sector salud también formó parte de la agenda. María Pía Orihuela, gerente general de Roche Argentina, destacó la importancia de la inversión en atención sanitaria para el crecimiento económico y la competitividad. Orihuela valoró la protección a la propiedad intelectual acordada con el Gobierno y el impacto positivo de la apertura de mercados. Subrayó que la innovación y el acceso a nuevos tratamientos posicionan a las compañías argentinas para exportar a mercados exigentes como Estados Unidos. “No solo va a beneficiar a las compañías internacionales, sino también a las compañías locales, que van a adquirir como un pasaporte mundial para competir en nombre de la Argentina y su propiedad intelectual va a estar protegida también”, afirmó.

La representación empresarial en el Atlantic Council enfatizó el interés en alianzas público-privadas y la necesidad de marcos regulatorios estables y predecibles para sostener el flujo de capital de largo plazo. Las exposiciones remarcaron el consenso sobre el rol de la Argentina como proveedor estratégico y la importancia de aprovechar la coyuntura para consolidar posiciones en los mercados internacionales.
La relación con Estados Unidos
Antes de que llegara el ministro Caputo al escenario, fue el turno del embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, quien sostuvo durante la cumbre que el país atraviesa una etapa decisiva para definir su inserción frente a los inversores globales.
“Para Argentina el momento es ahora, no después de que todos ingresen al mercado, cuando la oportunidad esté tomada por otros”, expresó el diplomático. Lamelas agradeció al presidente Javier Milei por haber creado condiciones propicias para la llegada de capital y subrayó que el capital extranjero observa la dirección de las reformas más que la perfección.

“Los inversores están pasando de la curiosidad a la convicción y el compromiso”, sostuvo. Lamelas remarcó que las alianzas sólidas requieren reciprocidad para que las inversiones fluyan.
“Si las alianzas benefician a uno solo, no duran, pero si son recíprocamente beneficiosas para ambos lados, como la relación argentino-estadounidense, tienen una sustancia muy fuerte que permite que fluyan las inversiones extranjeras directas con las compañías que operan aquí”, agregó.
El diplomático concluyó que los resultados concretos, más que las buenas intenciones, definen la solidez de la relación bilateral: “Las historias de las relaciones no se definen por las buenas intenciones, sino por el comercio, por los resultados, es bueno para Argentina, es bueno para Estados Unidos, es bueno para los estadounidenses porque podemos ser más fuertes, seguros en Argentina, y eso significa una cadena de suministro más diversificada con un socio confiable”.
Fotos: Jaime Olivos













