Podría aseverarse que Jorge D’Alessandro supo mucho tiempo antes que la Argentina de Lionel Messi iba a ganar un Mundial. Porque el ex arquero devenido analista estrella del programa español El Chiringuito, autor de la reflexión más apasionada y viral sobre cómo La Scaloneta se llevó el título en Qatar 2022, en otra vida -la de ficción- dirigió a la Selección albiceleste. Y fue campeón del mundo.
No se trata de un delirio por la efervescencia mundialista que ya asoma, en el umbral de la cita en Estados Unidos, México y Canadá 2026; tampoco de una tangente que se desprende de alguna brecha del espacio-tiempo a raíz de un viaje en el Delorean de Volver al Futuro. En la película Torrente 5, estrenada en octubre de 2014, Argentina se queda con el título en una final imposible ante Catalunya, que en el film se escindió de España. Y el técnico es D’Alessandro, que no habla de las Ferraris del mediocampo que lo hicieron viral ni le brama al ex Real Madrid Fernando Sanz “¡ganó el vértigo, el fútbol cambió! ¡Es otro fútbol, presidente!“, pero conduce a la vuelta olímpica a Argentina, con un gol de… Javier Pastore.
D’Alessandro incluso saca pecho en la previa de la definición de fantasía durante una entrevista con Josep Pedrerol, en la que asegura que el catalán es “un equipo inexperto. Ya es meritoria su clasificación, el llegar a una Finalissima, pero evidentemente lo nuestro hoy aquí es ganar o ganar”. Su contendiente en el banco rival es… el periodista Tomás Roncero, otro integrante del plató de El Chiringuito y fan del Real Madrid, aunque aquí, en la disparatada imaginación de Santiago Segura, guíe al combinado de la región donde manda el Barcelona.
Lo peculiar es que al film se le trastocaron los cálculos: vaticina el título en 2018, pero terminó dándose en 2022. Vale aclarar el contexto: las escenas son parte de Torrente 5 Operación Eurovegas, el anteúltimo capítulo de la saga cómica del agente malhablado, corrupto, misógino, xenófobo e inexplicablemente encantador (este jueves 9 de abril se estrena en Argentina Torrente Presidente, el capítulo final, que ya es un éxito en España).

El quinto eslabón de la historia llegó a los cines en 2014, pero la acción transcurre en 2018, durante el Mundial de Rusia. Y a la “operación” a la que alude el título, José Luis Torrente y su culto de personajes variopintos la encabezan en simultáneo con la disputa de la final ya descripta, que resuelve el Flaco Pastore, con el dorsal 15, a partir de un remate furibundo, que infla la red del arquero Víctor Valdés.
En la película, Torrente abandona la cárcel cuatro años en el futuro (el futuro respecto de cuando fue estrenada la película) y se encuentra con algunos cambios disparatados: la situación económica en España es tan compleja que la gente hace fila para entrar en prisión y en su país se fundó un clon de Las Vegas. Fanático del Atlético de Madrid, se encuentra con el estadio Vicente Calderón derruido y la nueva casa del Aleti es el Metropolitano… Además, Catalunya se emancipó finalmente de España y disputan separados la Copa del Mundo.
Al momento de la conquista del ex Huracán y PSG (hoy representante de Enzo Fernández, justo uno de los héroes de La Scaloneta), en el casino, situado en la Eurovegas de Madrid, la mitad de la tribuna que vibra con la definición se pone de pie para celebrar; los fanáticos hacen sonar con euforia sus cornetas, sus vuvuzelas.
El sonido ensordecedor es la señal para que comience la operación, al mejor estilo La Gran Estafa (u Ocean’s Eleven, aquel clásico con Brad Pitt y George Clooney): el partido pasa a un segundo plano, no vuelve a aparecer en escena.
Pues bien, no fue Jorge Sampaoli el que logró el hito (y lejos estuvo de conseguirlo en su turbulenta gestión), pero sí uno de sus asistentes en Rusia: Scaloni. No fue Catalunya (seleccionado no reconocido por la FIFA), sino Francia la víctima de Argentina. Y el héroe no resultó Pastore, aunque Messi, Di María, Otamendi y los históricos se encargaron de honrar a la generación que se quedó en la puerta de las finales, de la que fue parte el elegante enlace.
Hay otros guiños futboleros sutiles en la trama: por ejemplo, en una escena aparece una camiseta blanca con el Messi estampado en la espalda, sugiriendo que el astro argentino, leyenda del Barcelona, en la ficción se rindió ante la seducción de los millones de Florentino Pérez y el Real Madrid.
Pero volvamos a la final. La irrupción de Catalunya en la definición se explica desde la búsqueda de Segura de satirizar el conflicto político; de hecho, es el combinado catalán el que elimina a España de la Copa del Mundo. ¿Y la Albiceleste? ¿Por qué la reivindicación de la Albiceleste?
“Segura tiene una debilidad por Argentina”, supo asegurarle a Infobae Jorge D’Alessandro, surgido de San Lorenzo y uno de los arqueros de una época dorada del Ciclón, que disfrutó de Los Matadores del 68 y el bicampeonato del 72. Luego atajó diez años en Salamanca e hizo carrera en España como entrenador: dirigió al Betis y al Atlético Madrid, entre otros clubes. Su última incursión en el banco se dio en el 2013, cuando condujo al Huesca. Y como analista de TV se convirtió en una referencia que atraviesa generaciones, por eso el protagonista, guionista y director de la saga lo eligió para actuar.
“Será que los argentinos a todo le damos un tono simpático”, agregó D’Alessandro, quien se animó a probarse en la actuación con un fin solidario: “El dinero de la participación fue donado a una ONG que ayuda a niños con cáncer”.
En efecto, el propio Segura acepta que tiene una empatía especial con la Argentina: su saga de Torrente siempre ha tenido suceso en los cines del país y ha filmado varias películas en suelo argentino, como Casi leyendas, Solo se vive una vez y Las grietas de Jara.
Además, por ejemplo, otras estrellas con pasado en el combinado albiceleste se colaron en el reparto en Torrente 4: Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín.
El Kun discute la absurda táctica de Torrente y el personaje lo termina echando del equipo de la cárcel. “Asqueroso”, le dice Agüero al abandonar la escena. En tanto, el Pipita juega en el conjunto contrario al de Torrente, con la casaca del Real Madrid. Los españoles Sergio Ramos y Álvaro Arbeloa (hoy orientador del Merengue) son sus compañeros.
La curiosidad es que las imágenes de la improbable final del “Mundial” que aparece en Torrente 5 son reales: pertenecen al amistoso que Catalunya y Argentina jugaron en 2009; en aquella oportunidad, el seleccionado que dirigía Diego Maradona cayó 4-2. Pastore y Ángel Di María anotaron los goles para la celeste y blanca.
Sin embargo, Segura optó por incluir en la cinta el tanto del hombre del PSG y dejar en el aire la fragancia de un triunfo mundialista de Argentina.
¿Acaso algo sabía D’Alessandro ocho años antes del hito en Qatar? “Argentina generó algo diferente. Aunque hubiera perdido, hubiera cambiado el fútbol. Y eso es lo que yo tengo que analizar, si no es una charla picuda. Le comieron la partida con tres volantes que no esperaban. Cuando Mbappé, gracioso, nos dice que el fútbol argentino está obsoleto y es lento, llamamos a Enzo Ferrari y le pedimos que nos mande tres Fórmula Uno colorados y, claro a (Bernie) Ecclestone, porque está Mac Allister. Tsss tsss tsss. Tchouaméni, Griezmann y Rabiot: adiós. ¿Qué me están contando? Ahí estuvo el partido. Y Messi, que leyó el carril del ocho. Se metió y jugó solo Messi. Todavía está solo. Cogió la Copa, la capa esa y anda solo y Deschamps, que pega palmadas, no lo vio…”, selló su discurso para la historia el ex arquero, al analizar para la TV la tercera estrella de la Albiceleste. Él ya había visto todo en el pizarrón de ficción. Tomó el marcador, dibujó el emoji del cigarrillo encendido y escribió solo una palabra: “Cine”.













