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Por qué la tripulación de la Artemis II usa computadoras con Windows 8 en la nave Orion

La misión Artemis II ya pasó a la historia. En la cápsula Orion viajan los cuatro astronautas que más lejos estuvieron de la Tierra en toda la historia. Son las primeras (y por ahora, únicas) cuatro personas que vieron el lado oscuro de la Luna con sus propios ojos.

Ahora, mientras viajan de regreso a la Tierra (deberían aterrizar este viernes) procesan las fotos que tomaron con sus iPhones 17 Pro Max y sus cámaras Nikon D5 en unas computadoras… de hace una década.

¿Por qué la NASA, que invirtió fortunas en ofrecer a la tripulación la tecnología más avanzada disponible para un viaje por el espacio, depende de computadoras Microsoft Surface Pro con Windows 8, que fue presentado en 2012 y al que Microsoft dejó de darle soporte en 2023? (Y que de hecho les trajo problemas con el acceso a Outlook en el primer día de órbita).

Una vista del interior de la cápsula Orion de la misión Artemis II; puede verse la pantalla de una de las tabletas Microsoft Surface Pro de 2017 que lleva la tripulación en su viaje

Demoras, certificaciones y presupuesto

La explicación la dio Jason Hutt, gerente de ingeniería e integración de sistemas de la cápsula Orion para la Artemis II, en su cuenta de Bluesky.

Let’s talk about how this works and why we have older devices. When I started doing cabin integration back in 2017, we actually had a 2020 launch date. We bought the tablets the crew used for Artemis II back then. To not spend as much, we limited our choice to devices that were in the ISS catalog.

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— Jason Hutt (@jthutt.bsky.social) 2 de abril de 2026, 14:17

“Hablemos de cómo funciona esto y por qué tenemos dispositivos antiguos. Cuando empecé con la integración de la cabina allá por 2017, nuestra fecha de lanzamiento original era 2020. Compramos las tablets que usaría la tripulación para Artemis II en aquel entonces. Para no gastar de más, limitamos nuestra elección a los dispositivos que ya figuraban en el catálogo de la Estación Espacial Internacional (ISS)”, explicó Hutt.

“Al usar un dispositivo que la ISS ya utilizaba, ahorraríamos dinero en la certificación del hardware. Cada equipo que vuela debe pasar por una serie de pruebas, y ese proceso requiere tiempo y dinero. Además, el software operativo de la tablet se desarrolló en Windows para la ISS, así que necesitábamos una con ese sistema. El lanzamiento de 2020 pasó a ser en 2022, luego 2024 y finalmente 2026; sabíamos que estos dispositivos estarían obsoletos para cuando voláramos. Pero ya los teníamos en mano. Ya estaban probados. El software ya estaba desarrollado para esa plataforma. Al final, tomás la decisión de que es lo suficientemente bueno», reflexionó.

El astronauta Jeremy Hansen toma fotos de la cara oculta de la Luna con una Nikon D5, una cámara que salió al mercado en 2016

El problema de la conexión

El otro desafío de los dispositivos y software modernos es que asumen una conexión permanente a internet, algo imposible en el espacio exterior. “Mientras que la ISS está en órbita terrestre baja y es posible establecer una conexión a internet viable, Orion estará en la Red del Espacio Profundo (DSN), la cual tiene limitaciones de ancho de banda -detalló-. Tenemos que priorizar qué se envía y qué se recibe desde una perspectiva de datos, porque no hay suficiente ancho de banda para toda la telemetría, video, audio y demás para mantener una conexión constante.”

Respondiendo a consultas de sus seguidores, Hutt explicó que la durabilidad de las tabletas después de diez años (en las que tuvieron poco uso) es un tema. Esto es sobre todo por el riesgo de que las baterías pierdan carga (algunas unidades fallaron incluso antes de llegar al vuelo), y por el impacto de la radiación en la electrónica: “No están reforzadas contra la radiación, por lo que sabemos que hay una probabilidad decente de que fallen simplemente por estar en el entorno espacial -describió Hutt-. Es un equilibrio entre costo, capacidad y riesgo.«