
La relación entre los ingresos de los trabajadores y el costo de los materiales y la mano de obra es uno de los indicadores más críticos para medir el acceso a la vivienda en Argentina. La evolución de estas variables resulta fundamental para comprender si la brecha entre el costo de edificación y los salarios se ha ampliado o reducido.
Si bien está claro que construir una casa desde cero es una misión difícil, un análisis de las diferentes variables permiten conocer con precisión qué tan costoso puede ser. De acuerdo con un informe publicado por la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco), el valor del m2 llegó a $ 1.994.703 en diciembre pasado. Ese monto no incluye el IVA de los materiales ni de la mano de obra. Tampoco considera la incidencia del terreno ni el beneficio de la empresa constructora.
Tomando la medición de Apymeco como base, se puede deducir fácilmente que el costo de una vivienda de 100 m2 alcanza un valor de $199.470.300.
Ahora bien, ¿cuántos salarios se necesitan para alcanzar esa cifra? Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Capital Humano, el ingreso promedio de un trabajador asalariado formal alcanzó un valor de $1.928.028 brutos en diciembre. Descontando los aportes, queda un neto de $1.600.263.

Con los números claros, se puede deducir que para construir una vivienda de 100 m2, un trabajador registrado debería destinar 124,6 salarios netos completos a ese fin. Por supuesto, es una comparación alejada de la realidad, dado que en la práctica el costo de vida se lleva la mayor parte del salario, pero la relación entre el sueldo y el m2 de construcción sirve para medir cuál es el peso que la casa propia puede tener para un trabajador.
La brecha se acorta
Como los números lo demuestran, si un asalariado del sector privado formal destinara el 100% de sus ingresos a construir una casa de 100 m2, tardaría más de diez años en pagarla. Sin duda es un tiempo más que significativo, pero si se analizan los datos históricos, tanto de salarios como de m2, se puede sacar una conclusión positiva: construir se ha vuelto más económico en términos relativos.
Un año atrás, en diciembre de 2024, el salario neto promedio era de $1.228.376, mientras que una vivienda de 100 m2 costaba $159.797.400, lo que significa que se requería de 130 sueldos completos para terminar la edificación. En otras palabras, en un año el costo de la vivienda propia se acortó poco más de cinco salarios.
La diferencia es mucho más notoria si se va más atrás en el tiempo. Según los datos oficiales, en diciembre de 2023 el salario promedio neto de un trabajador registrado era de $486.999. Ese mismo mes, Apymeco informaba que el valor del m2 era de $962.307, por lo que se necesitaba invertir $96.230.700 para construir un total de 100 m2. La relación entre ambas variables demuestra que se requería de 197 salarios netos para llegar a completar la obra.
Por debajo de la inflación
Para hacer la comparación entre el costo de construcción y los ingresos de los trabajadores se tuvieron en cuenta los valores de diciembre de 2025, debido a que el dato oficial más reciente de salarios corresponde a ese mes. No obstante, Apymeco ya publicó su relevamiento de costos de la construcción correspondiente al mes de febrero de 2026.

Según el estudio, edificar un m2 en Buenos Aires cuesta ya $2.028.032, sin incluir IVA, terreno ni beneficio del constructor. Lo llamativo, es que en el último año el costo de construcción avanzó 20,67%, en un período en el que la inflación general fue de 33,1%. Eso significa que los costos de los materiales y mano de obra subieron en promedio 12,43 puntos porcentuales menos que el IPC general.
El ritmo de los incrementos es también más bajo que los salarios. De acuerdo con el Indec, entre enero de 2025 e igual mes de este año (último dato disponible), los ingresos de los asalariados formales avanzaron en promedio 29%. Ese escenario, de ingresos aumentando a mayor ritmo que el costo de la construcción, explica por qué ahora se necesitan menos sueldos que hace un año para construir la misma vivienda.














