
Un micrófono tirado en la tierra, en medio de vegetación que creció sin control, telas, bolsas de consorcio, un colchón y suciedad, sintetizó a la perfección el ocaso y triste desenlace de Mike Dee, el rapero que triunfó con Los Fabulosos Cadillacs y que fue asesinado y enterrado en el patio de su casa de Morón.
La imagen provocó escalofríos al fiscal del caso, Claudio Oviedo, titular de la UFI N°5 de ese departamento judicial, cuando ingresó junto a la Policía a la propiedad en la que vivía Roberto Martín Alleruzzo -el nombre real del músico-.


En el lugar, ubicado en la esquina de Avelino Palacios y Ángel Pache, también había una pila de discos al lado de la puerta, del lado de afuera y contra una pared celeste con la pintura desgastada por el tiempo y el descuido.
La escena que se abrió ante los investigadores incluyó maderas, botellas vacías, trozos de telas, mantas, escombros y ropa. También una camisa blanca mojada por la lluvia colgada en la rama de un árbol. Una lona azul parecía parte del paisaje de extrema desidia, pero escondía el pozo ciego en el que había sido colocado el cuerpo del cantante.

“La levantamos (la lona) y ahí estaba”, contó uno de los detectives a este medio para retratar la simpleza y obviedad de la sepultura que eligieron los asesinos para ocultar el delito, un gesto que también se explica por el contexto del cruento crimen: la adicción a las drogas.
La infancia de Alleruzzo, que acababa de cumplir 58 años en marzo, no fue sencilla. Una pareja lo adoptó luego de haber sido abandonado y acogido en Casa Cuna. Ese detalle conmovió profundamente a los agentes que encontraron el cadáver doblado dentro de la perforación.

Pese a las dificultades de esos primeros años de su vida, el cantante fue contenido por sus padres adoptivos (ya fallecidos), se casó, tuvo cinco hijos y brilló en diversos escenarios. Algunos lo recuerdan como “el primer rapero del país” y en 1991 llevó ese estilo por primera vez a la televisión argentina cuando se presentó en un capítulo de Amigos Son Los Amigos, el éxito protagonizado por Carlos Calvo y Pablo Rago en Telefe.


Dentro de la casa, el panorama que encontraron era similar. En una repisa, se pueden ver algunos libros y cds de música abandonados. En el piso, películas infantiles, una gorra, cajones tirados, almohadones y ropa desordenada. “Era un acumulador”, resumió una fuente a este medio. También puede observarse en las fotos del expediente un sillón desgastado y roto. Probablemente, en ese lugar descansaba Mike Dee.
Policía Científica peritó todo el lugar en busca de rastros de los asesinos y alguna evidencia que hable sobre la mecánica de muerte. Por lo pronto, la autopsia determinó que “Tito”, como conocían en el barrio a Alleruzzo, sufrió un traumatismo encéfalocraneano grave. Aún no saben con qué le pegaron, aunque notaron que tenía lesiones cortantes en la cabeza.

Los médicos determinaron que llevaba 48 horas muerto cuando lo encontraron el pasado 2 de abril, la misma cantidad de horas que estuvo desaparecido. “Su familia y amigos se movieron rápido. Su esposa hizo la denuncia”, contó una fuente.
Se trata de Aldana Mariela Barrios, quien relató a la prensa que la última vez que lo había visto fue el 5 de marzo, día de su cumpleaños. “Lo dejé durmiendo y me fui porque mi mamá la estaba pasando mal”, relató en diálogo con TN. Desde ese momento, no volvió a la casa. Los vecinos advirtieron la ausencia.

La mujer, que dijo sentirse culpable por dejarlo solo, cree que los homicidas lo mataron para tomar la vivienda.
Los detectives que buscan esclarecer el asesinato sospechan que el martes los sospechosos detenidos lo golpearon para robarle el celular. Esa noche, algunos vecinos vieron muy lastimado a “Tito”. Le ofrecieron llamar a una ambulancia. El músico se negó.
Al día siguiente, el miércoles, el músico no apareció, a diferencia de los dos hombres que deambulaban por la casa y la zona con aparentes intenciones de vender la vivienda con el cuerpo de Mike Dee oculto en el fondo.
Dos sospechosos
En las primeras horas, tras el hallazgo, la DDI de Morón arrestó a Joel Ramses Baladán, de 29 años, señalado como uno de los autores del hecho.
El martes, varios vecinos notaron la ausencia de “Tito” y comenzaron a preocuparse. Rosa, una comerciante del barrio, contó que ese mismo día tuvo un diálogo inquietante con un hombre.

“El asesino vino al kiosco y me dijo: ‘¿Qué jabón es mejor para sacar la sangre de la ropa?’”, relató. El hombre intentó justificar su pedido: “Yo trabajo en el matadero y se me mancha la ropa”.
Rosa le vendió un jabón y una esponja, y no sospechó nada en ese momento porque el hombre llevaba ropa de matarife en la mano. Más tarde, su hijo le comentó que había visto a “Tito” “con la nariz ensangrentada” y que le habían dado una paliza.
En su indagatoria, Baladán responsabilizó del crimen al segundo sospechoso: Pablo García, quien permaneció prófugo por dos días, y quedó detenido este sábado tras pactar su entrega con la Policía.
Este domingo, García, de 23 años, tendrá la oportunidad de dar su versión ante el fiscal Oviedo.













