G.C., el asesino de Ian Cabrera, utilizó una escopeta calíbre 12/70 de su abuelo para perpetrar el ataque dentro de la Escuela N° 40

En medio de corridas y gritos desesperados de pánico, agentes del Centro de Monitoreo Urbano de la ciudad de San Cristóbal, provincia de Santa Fe, fueron los primeros en llegar este lunes a la escena del crimen de Ian Cabrera, el alumno de 13 años que fue asesinado por un compañero en uno de los patios internos de la Escuela N° 40 “Mariano Moreno”.

Una vez en el lugar, y con el asesino, identificado como G.C., de 15 años, ya reducido por el portero del colegio, los investigadores comenzaron a recorrer el establecimiento y sus alrededores. En ese contexto, hallaron una escopeta calibre 12/70 tirada en el césped de la vereda frente al colegio. Aunque restan pericias, no hay dudas de que se trata del arma que utilizó el tirador minutos antes de izar la bandera y comenzar la jornada escolar.

Tal como muestra la imagen que encabeza esta nota, el arma homicida, que ya tiene en su poder el fiscal del caso, Mauricio Espinoza, es de doble cañón y todavía estaba cargada al momento de su hallazgo.

Una escopeta de doble cañón y culata de madera yace sobre la hierba, identificada como el arma homicida en el crimen de Ian Cabrera en San Cristóbal.

La escopeta, que sería propiedad del abuelo del asesino de Ian, suele utilizarse para la caza.

En uno de los sanitarios ubicados en la planta baja de la Escuela N°40 de San Cristóbal, donde G.C. pasó los últimos minutos antes de sorprender al alumnado con escopeta en mano, los agentes, que realizaron un relevamiento fotográfico y criminalístico, encontraron dos vainas servidas, una canana con varios cartuchos cal. 12/70 UAB, un taco contenedor cartucho, una mochila y un buzo de color negro y perdigones varios.

Y del patio norte del colegio, secuestraron dos tacos contenedores de cartucho. Por último, informaron que la escopeta tenía dos vainas percutadas.

Asimismo, los policías levantaron rastros en ambas manos, cuello y cara con stubs del imputado, identificado como G.C., y se realizó dermotest con cinta adhesiva y difenilamina. El resultado fue positivo en ambas manos.

Punto por punto, todo lo que se sabe del ataque en la escuela de Santa Fe

Ian Cabrera tenía 13 años y este lunes por la mañana fue asesinado por otro alumno de la Escuela N°40 “Mariano Moreno” de la localidad de San Cristóbal, ubicada en el centro-este de la provincia de Santa Fe. El tirador efectuó más disparos tras balear al adolescente e hirió a otros ocho chicos hasta que fue reducido por el portero de la institución educativa, que se abalanzó sobre él y pudo tomarlo del cuello. Finalmente, fue detenido y quedó alojado en la ciudad capital.

Todo comenzó pasadas las 7, cuando el acusado apareció por el pasillo y les preguntó a sus amigos, que estaban sentados allí, dónde quedaba el baño. La consulta llamó la atención de los menores. “Conocía perfectamente dónde estaba el baño, si hace tres años va a la escuela”, aclaró uno de sus amigos, aún sorprendido por lo sucedido.

El lugar del hecho.

El tirador entonces fue hasta el baño. Qué sucedió allí, aún no se sabe, pero Ian fue la víctima de la tragedia: fue asesinado a balazos. Los otros chicos, primero, al escuchar un fuerte estruendo, pensaron: «‘Bueno, se cerró una puerta o algo’, o pensamos que era un petardo. Pero después nos dimos cuenta de que era una escopeta y arrancamos a correr para todos lados”.

En el desconcierto, algunos lograron identificar que se escucharon entre siete y ocho disparos. Lo cierto es que un total de ocho estudiantes recibieron atención médica tras la balacera:

Ian Cabrera, la víctima fatal.

El agresor fue trasladado a un centro de alojamiento de menores de Santa Fe. Como la nueva Ley Penal Juvenil recién entrará en vigencia 180 días después de que fuera publicada en el Boletín Oficial, no rige para este caso. Por lo que el menor, que está a disposición de la Justicia juvenil de Santa Fe, es considerado inimputable.

Los abogados Néstor y Macarena Oroño, representantes de la familia del acusado, dijeron: “(El menor) estaba bajo un tratamiento psicológico, había tenido algún episodio de autolesiones hace algún tiempo, pero jamás, según lo que hemos podido hablar con la familia, había manifestado agresividad contra terceros».

Las autoridades contaron a Infobae que no hay registro de bullying entre la víctima y el tirador. Incluso, esbozaron en diálogo con este medio que el agresor de 15 años “disparó sin reparar a quién le estaba tirando”.