El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos superó este martes los 4 dólares por galón por primera vez en casi cuatro años, en medio de la guerra contra Irán que mantiene interrumpido el flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz y sacude los mercados energéticos globales.
Según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA), el precio nacional promedio alcanzó los 4,01 dólares por galón este martes. La última vez que ese umbral fue superado fue durante el verano de 2022, cuando los precios llegaron a escalar por encima de los 5 dólares en el marco del repunte inflacionario provocado por la pandemia y la invasión rusa a Ucrania. Los expertos advierten que esa historia podría repetirse.
“Esto es solo el comienzo”, dijo al Washington Post Diane Swonk, economista jefe de KPMG.
El alza coincide con un nuevo ataque en la región: este martes, un dron iraní impactó un buque tanquero kuwaití en aguas de Dubái y provocó un incendio, según informaron las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos. Kuwait Petroleum Corp. culpó a Irán por el ataque y señaló que no hubo víctimas. El incidente representa la más reciente embestida contra activos energéticos en la zona desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero.
El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural del mundo, permanece efectivamente cerrado al tráfico marítimo. La interrupción ha disparado los precios del crudo: el barril de Brent, referencia global, cotizaba este martes en torno a los 106 dólares, un incremento de más del 40% desde el inicio de la guerra. El crudo de referencia estadounidense WTI caía levemente hasta los 102,36 dólares por barril.
El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que el presidente Donald Trump tiene “opciones disponibles” ante las amenazas de Teherán de controlar el estrecho, luego de que Irán habría establecido efectivamente una especie de “peaje” en esa vía marítima estratégica.
En los mercados asiáticos, que dependen en mayor medida del combustible que transita por el Estrecho de Ormuz, varios gobiernos anunciaron planes de emergencia para conservar energía. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, naciones de todo el mundo han introducido medidas como el trabajo remoto, subsidios y topes de precios para proteger a los consumidores.
Estados Unidos no enfrenta un riesgo inmediato de escasez de petróleo, pero al tratarse de un mercado global, las disrupciones se trasladan directamente a los precios en los surtidores. El costo varía considerablemente según la región del país, con precios especialmente elevados en la Costa Oeste.
El alza en los combustibles es una de las señales más visibles del impacto económico del conflicto, dado que millones de estadounidenses conducen a diario y pasan frente a las estaciones de servicio. Pero los efectos no se limitarán a la gasolina: se espera que los precios de los alimentos también aumenten pronto, a medida que se encarecen los costos de transporte y fabricación de bienes.
El alza en los precios y la turbulencia geopolítica también se reflejan en el ánimo de los consumidores. Un indicador ampliamente seguido de confianza económica cayó casi un 6% en marzo. El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad de Michigan registró en ese mes su nivel más bajo desde diciembre, con una lectura de 53,3 puntos.
El historiador marítimo Sal Mercogliano, de Campbell University, advirtió que incluso si el estrecho comienza a operar con normalidad en breve, la recuperación de la cadena de suministro de petróleo tomará tiempo: aproximadamente una semana por cada día que el estrecho haya permanecido bloqueado, un período que ya supera el mes.
“Si cortas una de las patas de la red, las otras asumen el peso”, dijo Mercogliano al Post.
Trump aseguró el lunes que Estados Unidos está logrando “grandes avances” en las conversaciones para poner fin a la guerra, aunque Irán negó prácticamente todas sus afirmaciones. Mientras tanto, en los mercados bursátiles, el S&P 500 acumula caídas en las últimas cinco semanas, y el índice global de referencia del petróleo ha subido cerca de un 60% desde el inicio del conflicto.