
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, quiere que la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado (SIEE) se transforme en una agencia con mayor protagonismo y mayor capacidad de acción. La misión es que sea algo similar, salvando las distancias, a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos.
El objetivo quedó planteado en la memoria anual de 2025 de la SIEE, informó días atrás el semanario uruguayo Búsqueda. “En consonancia con los lineamientos generales anunciados por el señor presidente de la República, durante el año 2026 se trabajará en la identificación y análisis de los elementos necesarios, así como en la evaluación de su viabilidad, para avanzar hacia la creación de una Agencia de Inteligencia del Estado”, dice este documento.
El trabajo fue iniciado y tiene como primer paso elevar a Presidencia posibles sistemas que puedan implementarse en Uruguay, consignó el medio uruguayo. “La secretaría contribuirá, desde su rol técnico y estratégico, al estudio de alternativas institucionales y buenas prácticas comparadas, sin perjuicio de las competencias que correspondan a los ámbitos político y parlamentario”, señaló la secretaría de inteligencia.

Lo que está haciendo esta secretaría es diseñar una agencia con mayores capacidades operativas y ejecutivas, que luego serán puestas a consideración del Poder Ejecutivo y del Parlamento para que pueda ser aprobada durante este período de gobierno.
La intención del gobierno es avanzar a un organismo con capacidad de producir inteligencia propia en el terreno y ejecutar operaciones, algo que debe incluir las tareas de inteligencia y contrainteligencia frente a amenazas concretas. Aunque con matices, la lógica que está detrás es la de la CIA, de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) o de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Colombia.
Para lograrlo tiene algunas dificultades. La más evidente son las restricciones presupuestales, que no le permiten contratar personal, tener un mejor el equipamiento y acceso a fuentes abiertas de información como la que requeriría.
Otra dificultad se da a la hora de compartir datos y generar vínculos de confianzas con otros organismos clave del sistema, como la Policía Nacional. Pero son varios los organismos relacionados a la inteligencia, algo que complejiza la coordinación y lograr un flujo eficaz de información.
En diciembre, el mismo medio había informado que el gobierno ya estaba trabajando en crear una agencia de inteligencia. Lo señaló explícitamente el presidente en un discurso ante la Asociación de Dirigentes de Marketing: “Dije y sostengo que Uruguay debe caminar decididamente hacia la creación de una agencia nacional de inteligencia”.
En una línea similar, se había expresado en una entrevista con Búsqueda. “Uruguay no tiene una agencia de inteligencia. Tiene una Secretaría de Inteligencia y tiene divisiones de Inteligencia medio separadas. Pero hablás con cualquier país y tiene una agencia. Entonces, yo quiero dar la discusión”, expresó el presidente.”Capaz que nosotros no necesitamos una agencia porque somos distintos… ¡Es raro!”, ironizó luego.

El argumento que ha utilizado el presidente Orsi para argumentar esta necesidad es el avance del crimen organizado en el país. Considera que su combate debe darse con información, con cooperación internacional, con un servicio de inteligencia más profesional y con un trabajo más coordinado entre los distintos organismos relacionados a la seguridad.
El mandatario considera que la transformación del actual servicio de inteligencia uruguayo debe darse con la incorporación de herramientas tecnológicas.
Una de las alternativas que analiza el gobierno es que la actual SIEE se transforme en un organismo híbrido que incorpore ciertas capacidades operativas, como la inteligencia y la contrainteligencia, pero que no abandone su rol estratégico. Además, tendría áreas vinculadas a la detección y la neutralización de amenazas dirigidas contra el proyecto Estado o contra el sistema de inteligencia.