
La decisión del Gobierno de permitir que las naftas puedan aumentar la proporción de bioetanol hasta el 15% para contrarrestar los aumentos internacionales del petróleo, plantea dos escenarios de discusión.
El primero es el inmediato, el efecto en los motores y la influencia en el costo del litro para los usuarios. Pero el segundo es de mediano plazo, y es el planteo que se podría hacer respecto a la adopción permanente de naftas con mayor mezcla aún de etanol, dadas sus propiedades beneficiosas para el medioambiente y su menor costo. De hecho, Brasil tiene combustibles con 27% de bioetanol como corte más bajo, pero también tiene combustibles 100% en el mercado.
Oreste Berta (h), una de las personas que mayor experiencia tiene en Argentina en el desarrollo de combustibles con bioetanol, accedió a una entrevista con Infobae para analizar la medida actual y la posibilidad real de aplicación de este tipo de naftas para su uso en el parque automotor circulante.
“Los autos vehículos modernos están ya preparados para usar altos porcentajes de bioetanol. Actualmente las naftas que usamos en Argentina tienen un 12% de bioetanol, y lejos de ser un problema, el aumento en el porcentaje planteado entiendo que es altamente positivo”, sostuvo el experto, hijo homónimo del más famoso y talentoso preparador de motores de competición, de quién aprendió todo antes de extender la dinastía a una empresa que hoy es consultora de fábricas y petroleras locales y regionales.

Ventajas del bioetanol
“El uso de bioetanol tiene más ventajas que desventajas. En cuanto al consumo, sí, es cierto que hay un pequeño porcentaje de mayor consumo en la mezcla. En este caso podemos hablar de un 2% de aumento de consumo. Pero también si miramos el uso en países vecinos como Brasil, el bioetanol tiene un precio inferior al combustible fósil. Entonces, al final son más ventajas que desventajas. En ese sentido, el bioetanol es un combustible muy noble para el motor, tiene mejor performance, es más limpio y finalmente emite menos emisiones, gases contaminantes”, explicó Berta.
La empresa que dirige hizo un trabajo de experimentación con la flota de vehículos de la Provincia de Córdoba (la provincia que tiene la mayor producción nacional de bioetanol), con la que se trabajó utilizando un parque automotor muy amplio durante más de cinco años, tiempo suficientemente para obtener una referencia adecuada del comportamiento de los autos con un combustible con mayor proporción de bioetanol. “Logramos resultados muy satisfactorios en funcionamiento, consumo, confiabilidad y vida útil de los motores”, explicó.
Pero más allá de la “prueba de campo”, en su centro de desarrollo técnico en Alta Gracia se hicieron muchas horas de experimentación en bancos de pruebas.
“Los ensayos realizados sobre distintos vehículos nafteros en Argentina nos permitieron comprobar que la mayoría de los motores actuales admite sin inconvenientes mezclas de etanol superiores al 20%, y en muchos casos —especialmente en vehículos de hasta aproximadamente cinco años de antigüedad— se han utilizado mezclas cercanas o superiores al 27% sin presentar problemas de funcionamiento, durabilidad ni confiabilidad”, detalló.

Adopción permanente del bioetanol en Argentina
Entonces la pregunta deja de ser respecto a la medida actual y pasa el segundo plano. La incorporación de más bioetanol en las naftas como medida permanente.
“Yo creo que estamos en el momento justo para ir aumentando el corte del bioetanol gradualmente. Los vehículos están preparados, es una cuestión de normativas nomás. Hicimos una experiencia muy interesante con el gobierno de la provincia de Córdoba, ensayos de laboratorio, ensayos de dinamómetro, ensayos de campo», señaló.
Actualmente, la industria automotriz argentina, de hecho, produce vehículos para exportar a Brasil, donde el combustible tiene más bioetanol que en Argentina.
“Esos vehículos circulan en Brasil utilizando mezclas elevadas de etanol sin modificaciones mecánicas, lo que demuestra que gran parte de la tecnología actual de motores ya posee un margen de adaptación importante en sus sistemas de inyección, control de mezcla y materiales compatibles con etanol”, aseguró.
Berta cree que, dentro de las ventajas, “la producción de bioetanol es una muy buena noticia para el el agro, para el productor, que puede diversificar un poco su producto. Generar bioetanol a partir del maíz es otra ventaja más para la economía», dijo Berta.
Bioetanol 100% y los autos usados
“El uso de E100 (etanol hidratado) requiere adaptaciones tecnológicas específicas que los vehículos nafteros convencionales no poseen de origen, por lo que el parque automotor usado actual en Argentina no podría utilizar etanol 100% sin modificaciones”, explicó Berta.
“Sin embargo, la solución tecnológica para los vehículos nuevos es simple y ya está desarrollada y probada a gran escala. La respuesta es la tecnología Flex Fuel, utilizada masivamente en Brasil desde hace años. Estos vehículos pueden funcionar indistintamente con nafta, con mezclas de etanol o con etanol 100%, gracias a adaptaciones en materiales del sistema de combustible, sistema de arranque en frío, calibración electrónica y sensores de contenido de etanol”.
La adopción, sin embargo, tampoco es muy compleja y podría ser factible si se tomara la decisión desde el Gobierno.
“Debería existir una legislación que habilite la comercialización en Argentina de vehículos Flex Fuel, tanto de producción nacional como importados. Hoy, varios vehículos que se fabrican en Argentina y se exportan a Brasil ya se producen con esta tecnología, pero no se comercializan en el mercado interno con esa configuración”, detalló.