Luego del discreto 2-1 a favor de la selección argentina en el amistoso disputado ante Mauritania, llegó el momento del apretón de manos final y la despedida de un conjunto africano que dejó una buena imagen en La Bombonera y hasta se dio el lujo de anotarle un tanto al campeón del mundo. No solamente hubo celebración al límite de lo desmedido, en tiempo de descuento, sino que luego hubo brazos en alto y hasta saltos a la par de los bombos y trompetas de La 12 sobre el final. En el anillo interno del estadio Alberto J. Armando se vivió una situación realmente insólita a minutos de culminar el match…
Los jugadores de Mauritania, desesperados por recorrer los metros que separaban a su vestuario del de la selección argentina, tuvieron que ser cercados por personal de seguridad para que se mantuvieran en el umbral de la puerta de su vestidor. El objetivo era claro: intercambiar camisetas con sus rivales, vigentes campeones del mundo, con la 10 de Lionel Messi como la prenda más solicitada. A la espera de la palabra de los protagonistas en la zona mixta, se observó por ejemplo a Oumar Ngom totalmente cabizbajo y pensativo a la espera de una de las camisetas alternativas argentinas.
Fueron varios minutos los que tuvieron que aguardar los mauritanos para que el utilero albiceleste, Mario De Stéfano, les tramitara lo prometido y se los hiciera llegar en dos bolsas con el logo de la AFA, por medio de un emisario africano. El rostro de los muchachos que dieron la talla en la Bombonera se iluminó por completo cuando fueron sacando de los paquetes las insignias de la selección argentina. Estaban la de Messi y también la de Rodrigo De Paul, manga larga, que fue exhibida ante las cámaras de televisión allí apostadas. Un par de los Leones de Chinguetti hasta llegaron a casi forcejear para definir qué camiseta se llevaba cada uno. Otros, más precavidos y menos pretenciosos, ya la había cambiado dentro del campo con jugadores argentinos de menor renombre.
Antes de esta secuencia, previo y durante el encuentro, también hubo perlitas destacadas. Desde el show de banderas que desplegó La 12, hasta el reconocimiento para Diego Armando Maradona en las tribunas y el apoyo para Juan Foyth y Joaquín Panichelli, quienes se perderán la Copa del Mundo por sendas lesiones.
Además de algunas banderas personalizadas con la figura del Pelusa que se ubicaron en las plateas, La 12 dedicó un segmento especial a Maradona con diversas frases. “Justicia por Maradona”, “Gracias Diego por todo tu fútbol” y “Homenaje al mejor jugador del siglo” fueron algunas de ellas. Además, al minuto 10 de partido se gritó “Olé, olé, olé, olé, Diego, Diego”. Y también sonó “Maradóóó, Maradóóó”. El despliegue de banderas durante el recibimiento también incluyó a Lionel Messi y Juan Román Riquelme, con un telón que tenía la frase “campeón del mundo, dos leyendas en un mismo templo”, con la imagen de ambos abrazados compartiendo tiempos como jugadores de la selección.
La hinchada de Boca tampoco se olvidó de Carlos Salvador Bilardo, en su época de México 86, quien supo dirigir al equipo de la Ribera, más otra imagen de un abrazo de Messi con Leandro Paredes, hijo pródigo, actual capitán del Xeneize y ladero fiel de Messi en el camino de la conquista de Qatar 2022.
Se armó un buen clima de cancha en los minutos previos, con cánticos contra los ingleses, cotillón celeste y blanco en las populares y el “que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar”. Más de un desprevenido se desayunó con la suplencia del 10 en el instante en que se recitaron las formaciones, así como también con el Dibu Martínez, sin lugar a dudas, el más vitoreado detrás de la Pulga. Antes del inicio, la formación argentina fue con una bandera que rezaba “Todos juntos”, por Foyth, y una remera en homenaje a Panichelli con el mismo lema. Ambos, con lesiones graves, ya quedaron descartados de la Copa del Mundo 2026.
Si algún fanático estaba tratando de memorizar la versión renovada del “Muchachos”, que no se esfuerce más: el público, pese a que la letra de la de Qatar 2022 habla de “ganar la tercera”, ya adoptó para siempre esa y no la modificará. Quizás sea hora de abrazar la espontaneidad de los cánticos de la gente in situ y no recurrir a la necesidad de forzar un hit mundialista que no movilice a las masas casi antinaturalmente.
El partido, que no estuvo lejos de ser un total bodrio, tuvo apenas chispazos para que la gente al menos se fuera con algo a su casa. Los goles de Enzo Fernández y Nico Paz, un falso taco del propio Enzo que hizo suspirar y levantar a la gente en una jugada colectiva que por poco termina en otro gol de Paz, que mordió el zurdazo en la definición, más una buena atajada del Dibu Martínez sobre el cierre del primer tiempo. “Olé, olé, olé, olé, Messi, Messi”, le exigió el público a Scaloni en el entretiempo. Y el DT le cumplió: la cancha se vino abajo con el ingreso de Lionel, Rodrigo De Paul y Franco Mastantuono en la etapa final.
Pero no hubo caso. Argentina, en el complemento, nunca arrancó. Los jugadores lucieron desmotivados y Scaloni no pudo transmitir con más modificaciones un salto de calidad y ritmo. Por el contrario, los mauritanos se soltaron, avanzaron varios metros y generaron situaciones de peligro para hacer revolcar al Dibu Martínez cada tanto. Messi apenas generó un suspiro con un frenético arranque en tres cuartos de cancha que terminó con devolución de taco de De Paul y remate del 10 desviado que se fue cerca del ángulo.
La baja tensión de los futbolistas hizo que el público se fuera apagando. Inclusive La 12 aprovechó para cantar alguna melodía contra River completamente fuera de contexto de este partido. Dibu Martínez, mientras tanto, tuvo que apagar un incendio de arranque por un balón suelto dentro del área, luego desvió por encima del travesaño un remate potente de Aboubakary Koita y, tras varios minutos en los que Mauritania insinuó, no llegó y lo obligó a moverse para no enfriarse, volvió a tapar una pelota de gol. En el transcurso de todo esto, comenzó a llover copiosamente y la gente, un tanto desalentada por el espectáculo, optó por resguardarse bajo algún techo en los lugares vacíos que hubo en la cancha.
Sobre el cierre, cuando los hinchas sacaban a relucir la estrella de Qatar con el grito de guerra “dale campeón, dale campeón”, llegó la desatención defensiva en una pelota parada y el descuento de los mauritanos que arruinaron la valla invicta del Dibu Martínez, que se fue evidentemente enojado por las declaraciones en zona mixta. Si restaba algo para empañar la noche, era un gol de los africanos. Tras el pitazo final, a Messi le saltaron desde todos lados para pedirle la camiseta y selfies. Lo tuvieron que escoltar cual estrella de rock hacia el vestuario y ni siquiera habló con la prensa. Tampoco lo hizo tras las duchas, al igual que la mayoría de los futbolistas argentinos. El martes, contra Zambia, será la siguiente prueba.