
Un busto del ex presidente de Bolivia Evo Morales fue retirado del antiguo Palacio Legislativo en La Paz, en cumplimiento de una disposición del Senado que busca “recuperar la institucionalidad” del Parlamento y evitar el “culto a la personalidad”.
La senadora Claudia Mallón, promotora de la resolución en la Cámara alta, declaró en el vestíbulo del Legislativo, donde hasta ahora se encontraba la escultura de Morales (2006-2019), que el retiro marca un precedente para el país.
“La Asamblea Legislativa debe recuperar su institucionalidad, es la casa de la democracia. Nunca más (debe haber) culto a ningún caudillo, sea de izquierda, de derecha o de centro. Aquí deben estar los símbolos patrios, nuestro escudo nacional, nuestra bandera de Bolivia”, expresó Mallón, de la fuerza APB-Súmate.
El líder del partido es el ex candidato presidencial y actual alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, detractor de Evo Morales.
Mallón indicó que quienes acrediten con documentos la propiedad del busto “pueden llevárselo” y reiteró que el objetivo es “recuperar la institucionalidad” del Parlamento.
“Los que consideran que ese busto les pertenece pueden reclamarlo, llevarlo al patio de sus casas o al chaco de un prófugo de la justicia como es Evo Morales”, agregó.

Aseguró también que la escultura “no era un activo fijo de la Asamblea Legislativa”, como alegaron simpatizantes de Morales, quienes protestaron hace dos semanas en el Parlamento contra el retiro del busto.
El Senado aprobó el 11 de marzo, con más de dos tercios, una resolución para el retiro “definitivo” del busto del ex mandatario de la antigua sede del Parlamento y dispuso tomar las medidas necesarias para evitar la “posterior colocación o reingreso” de la escultura “a cualquier espacio” del Legislativo.
Según el Senado, el busto de Evo Morales fue instalado en el vestíbulo del antiguo Palacio Legislativo durante el periodo 2011-2012.
Tras conocer la decisión de la Cámara alta, el ex presidente calificó el retiro de su escultura como una “reverencia” al rey Felipe VI, quien se encontraba de visita en Bolivia esos días.
Morales permanece desde octubre de 2024 en el Trópico de Cochabamba, su bastión político y sindical, para evitar ser detenido por un proceso judicial en su contra.

La Fiscalía lo acusa de trata agravada de personas ya que habría mantenido una relación con una menor de edad con quien supuestamente tuvo un hijo en 2016, cuando era presidente. La acusación formal fue presentada en octubre pasado y está pendiente que la Justicia fije la fecha de inicio del juicio y que la Policía ejecute la orden de captura vigente.
Durante su gobierno con el Movimiento al Socialismo (MAS), la entonces oposición solicitó en varias ocasiones el retiro del busto de Morales del Legislativo, argumentando que el partido promovía un “culto a la personalidad” del ex mandatario.
El MAS, que llegó a tener mayoría en el Parlamento, actualmente cuenta solo con dos diputados tras las elecciones generales de 2025, ganadas por Rodrigo Paz junto al Partido Demócrata Cristiano (PDC).
El 14 de enero de 2020, las autoridades bolivianas retiraron un busto del ex presidente Evo Morales de un polideportivo en el estado de Cochabamba, antiguo bastión electoral del líder indígena. Además de quitar el busto dorado de policarbonato, el centro deportivo dejó de llevar el nombre de Evo Morales, pasando a llamarse Quillacollo, en referencia a la población donde se ubica.

El ministro de Deportes, Milton Navarro, responsable de la decisión, declaró en una ceremonia pública que Morales es un “delincuente confeso” que debe “someterse a la justicia boliviana”.
“Al señor Evo Morales lo declaramos delincuente confeso; está prófugo y no podemos tener infraestructuras con el nombre de un delincuente, no podemos tener bustos de un delincuente”, señaló el funcionario. En el acto participó el colectivo juvenil Resistencia, organización que Morales suele describir como un “grupo paramilitar”.
(Con información de EFE)