
En la antesala del comienzo de la cosecha gruesa, la Sociedad Rural Argentina (SRA) reiteró el pedido de avanzar hacia la eliminación de los derechos de exportación tras las previsiones oficiales que proyectan exportaciones agropecuarias por hasta USD 42.000 millones en 2026.
A través de un comunicado, la entidad rural valoró el impacto de las recientes medidas fiscales y aseguró que el “campo argentino responde con inversión, producción y generación de empleo ante señales claras de reglas previsibles y reducción de la carga impositiva”.
La proyección difundida por el Ministerio de Economía estima un ingreso adicional de 8.700 millones de dólares respecto al año anterior, una mejora que el ministro Luis Caputo asoció con la recuperación del sector agropecuario como motor del crecimiento económico.
Para la SRA, este desempeño evidencia el efecto positivo de la baja de aranceles a la importación de insumos y bienes de capital, al tiempo que remarcó que “la actividad respondió de manera inmediata” a los incentivos de reducción impositiva.
En el contexto internacional, el comunicado de la SRA advirtió que los productores argentinos enfrentan “costos de guerra”. Entre los factores que limitan la competitividad mencionó el fuerte aumento de insumos críticos, como la Urea, que subió más del 50%, y el impacto del precio del combustible en la logística local.
Por otra parte, la organización rural reclamó transformar el alivio fiscal en un proceso “sostenido” y reiteró el pedido para “avanzar con firmeza hacia un cronograma de eliminación definitiva de los Derechos de Exportación (DEX)”, al considerar que su continuidad “actúa como un techo al desarrollo pleno de las fuerzas productivas”.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, expresó: “Celebramos que el país reciba estos miles de millones adicionales, pero hoy el esfuerzo del que arriesga se agota en cubrir costos récord y presión fiscal. El campo ya demostró que, con previsibilidad, responde. La eliminación de las retenciones será el acelerador definitivo para que la Argentina exprese su máximo potencial agroindustrial y supere el déficit mediante la actividad y no la asfixia”.

Por último, la SRA planteó que el país atraviesa “una oportunidad histórica” y sostuvo que una menor carga fiscal “no solo incentiva la inversión y la tecnología, sino que amplía la base imponible, generando mayores ingresos para el Estado de manera sana y genuina vía Ganancias e IVA”.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había destacado la respuesta del sector agropecuario ante la reducción de impuestos aplicada en los últimos meses. “Todos hablamos del potencial de la energía y la minería, pero pocos reparan en la extraordinaria reacción de nuestros productores agropecuarios a las bajas de impuestos que hemos hecho a las exportaciones (retenciones) e importaciones (aranceles a bienes de capital, herbicidas, equipos de riego, permiso para importar maquinaria usada, etc)”, afirmó en su cuenta oficial de X.
Caputo señaló que la inversión en el campo se incrementó notablemente y que la producción apunta a niveles históricos. “Así, subió fuertemente la inversión y la producción apunta a una cosecha récord para este año”, sostuvo. El ministro estimó que “en un escenario conservador, las exportaciones aumentarían en 3.700 millones de dólares con respecto al año pasado”, aunque aclaró que, de mantenerse el impulso actual, “las exportaciones treparían a casi 42 mil millones de dólares. Esto es 8.700 millones más que el año pasado”.
“El agro está en un boom absoluto y va a ser, como siempre, un motor clave para el crecimiento económico en los próximos años”, concluyó el funcionario nacional.

Estimaciones privadas
La supresión de los derechos de exportación en el agro permitiría modificar en profundidad la estructura productiva argentina, con una expansión proyectada del 90% en los próximos diez años y la chance de que el sector alcance hasta el 45% del Producto Interno Bruto (PIB).
Este avance consolidaría al agro como principal fuente de divisas y motor estructural de la economía nacional, siempre que se acompañe con inversiones en infraestructura y tecnología, de acuerdo con un análisis elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School.
Según el informe, que utiliza el modelo Agmemod y fue realizado junto a la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción podría llegar a los 251 millones de toneladas en una década. Este salto productivo impactaría no solo en el incremento del aporte sectorial al PIB, sino también en un mayor ingreso de divisas, permitiendo financiar obras como la red vial nacional en un plazo de tres años, impulsado por el aumento de las exportaciones. Para la campaña 2025/26, se proyecta una cosecha fina de 27,7 millones de toneladas (con ingresos superiores a USD 4.500 millones) y una gruesa que rondaría las 154 millones de toneladas, generando entre USD 32.000 y 37.000 millones de dólares.
Hoy, el complejo agroindustrial explica el 23% del PIB argentino y cerca del 60% de las exportaciones, con los sectores oleaginoso y cerealero aportando el 45% del ingreso de divisas. El sector emplea al 18,7% de la fuerza laboral nacional, involucrando a 4,2 millones de personas en actividades que van desde la investigación hasta la logística y la comercialización, según el reporte presentado por Guillermo D’Andrea, Daniel Mamone y Ernesto Ruete Güemes (IAE Business School) y Bernardo Piazzardi (Universidad Austral).