Después de semanas marcadas por los reproches cruzados, las versiones de traición y un conflicto que parecía no tener retorno, L-Gante y Maxi El Brother decidieron recomponer su vínculo y volver a trabajar juntos. La noticia sorprendió, sobre todo porque la ruptura entre el cantante y su histórico manager había escalado a un nivel tan profundo que incluso se hablaba de cuestiones judiciales, contratos perjudiciales y una decepción personal que excedía lo estrictamente laboral.
La reconciliación fue revelada en televisión y luego reforzada por la palabra de Claudia Valenzuela, la madre del referente de la cumbia 420, quien se refirió al delicado momento que atravesó su hijo y al alivio que le genera esta nueva etapa. Aunque evitó profundizar en los pormenores legales, dejó entrever que el acercamiento no fue sencillo y que detrás de esta decisión hubo largas conversaciones, heridas abiertas y condiciones muy claras para intentar empezar de nuevo.

Según se contó en Los Profesionales con Flor (El Nueve), L-Gante y Maxi El Brother lograron llegar a un acuerdo que desactivó el frente judicial que se había abierto entre ambos. “Llegaron a un acuerdo y pusieron todo en cero”, señalaron al aire, al explicar que el entendimiento incluyó un nuevo contrato que regirá de ahora en adelante. La idea, según trascendió, es que el cantante y su manager retomen el trabajo en conjunto bajo nuevas condiciones, con otra dinámica y con reglas pactadas tras el escándalo.
Pero la reconciliación no habría sido lineal ni libre de exigencias. De acuerdo con esa versión, para firmar este nuevo acuerdo ambas partes debieron poner sobre la mesa qué cosas les habían molestado en el vínculo anterior. Fue allí donde apareció un punto central: Lourdes, la esposa de Maxi El Brother, quedaría apartada de las negociaciones. El nombre de la mujer del representante había surgido como una figura clave dentro del conflicto, ya que, según se explicó, Elián y su entorno aceptaron retomar la relación profesional, pero con la condición de que ella ya no participara de ese entramado.
En paralelo, en DDM (América TV), Claudia Valenzuela dio detalles del presente emocional de su hijo y habló con cautela, aunque sin esquivar el tema. “Me pone contenta la reconciliación si es mejor para que Elián pueda seguir trabajando y que él esté tranquilo”, expresó al ser consultada sobre el reencuentro. La frase resumió en pocas palabras el deseo más inmediato del entorno del músico: recuperar algo de calma después de un año agitado, con sobresaltos personales, conflictos profesionales y episodios que dejaron huella.
La madre del cantante también admitió que, cuando se enteró de cómo era el contrato que mantenía su hijo con Maxi, sintió bronca. “Uno guarda esa bronca adentro”, reconoció, al tiempo que aclaró que ella no había visto personalmente esos papeles. Aun así, la sensación de enojo existió. No solo por lo económico, sino también por el costado afectivo del vínculo. Porque, tal como relató, entre L-Gante y Maxi no había únicamente una relación profesional: había también una confianza construida durante años, casi familiar.
“Sí, por supuesto”, respondió sin vueltas cuando le preguntaron si vio dolido a Elián con todo lo ocurrido. Y enseguida explicó por qué. “Fuera de lo profesional había una relación familiar”, dijo, recordando que durante mucho tiempo ella misma se quedaba tranquila sabiendo que su hijo estaba acompañado por Maxi mientras trabajaba y viajaba. Esa confianza, precisamente, fue una de las razones por las que el conflicto resultó tan duro.

Claudia también describió el impacto emocional que tuvo esta etapa en el cantante. “Estuvo pasándola mal”, aseguró, antes de agregar que para él todo fue “muy fuerte”. En su relato apareció una idea que atraviesa buena parte del presente de L-Gante: la acumulación de golpes. “Te vas enterando cosas y era un golpe tras otro”, resumió, dejando en claro que el quiebre con su manager no fue un hecho aislado, sino parte de una cadena de situaciones complejas que marcaron el último tiempo del artista.
En ese contexto, también salieron a la luz detalles sobre el manejo de las finanzas del músico. Claudia explicó que esos temas estaban en manos del contador y de “la señora del manager”, una referencia directa a Lourdes. Incluso remarcó que su hijo nunca se sintió cómodo con el uso de tarjetas de crédito y que prefería manejarse en efectivo. Según contó, una de las situaciones que más lo impactó fue descubrir deudas o movimientos que él creía inexistentes. El tema de la vivienda en un country también apareció en la conversación: se recordó que esa propiedad había sido presentada siempre como la casa de Elián, aunque era uno de los puntos que todavía debían ordenarse en los papeles.
En el programa también aportaron más datos sobre cómo será esta nueva etapa. Guido Záffora sostuvo que Lourdes ya no formará parte del esquema, que Maxi seguirá al lado del cantante y que el hermano de Elián continuará ocupándose de su parte personal. Esa configuración parecería funcionar como una suerte de equilibrio para esta segunda oportunidad, en la que se intenta preservar el trabajo conjunto sin repetir las dinámicas que terminaron detonando el vínculo.