Hace poco más de un mes, uno de los grandes países orientales sorprendió al mundo con una muestra de parkour y artes marciales, pero con una novedad: fue realizada por robots. Durante la Gala del Festival de la Primavera 2026, un evento que se realiza en vísperas del Año Nuevo Chino, se presentaron en el escenario robots que realizaron rutinas de kung-fu, artes marciales con sables y hasta volteretas hacia atrás con una fluidez casi humana. Y, aunque, durante décadas, los robots humanoides no fueron más que una promesa, parecería que, en 2030, podrían convertirse en compañeros de trabajo.
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Así lo reveló un reciente informe de Bain & Company, una de las principales firmas de consultoría estratégica del mundo. Según el estudio global de la empresa “Humanoid robots: how early commercial exploration can lead to large-scale use”, hacia 2030 estas tecnologías podrían igualar capacidades humanas en inteligencia, percepción y destreza. “Estamos por presenciar uno de los próximos avances de la humanidad en temas de robótica. En el momento en que los robots humanoides alcancen nuestras capacidades multidisciplinarias y se haya solucionado la dependencia a baterías o sistemas de energía que soporten un turno completo, veremos usos reales en sectores como minería, construcción o hasta atención médica”, destaca Luis Diez, socio y líder de la práctica de Enterprise Technology, de Bain en América del Sur.
In just one year, they have evolved from robots to "humans".
Evolution of robots in Chinese Spring Festival Gala
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— Science girl (@sciencegirl) February 17, 2026
La compañía explica que, en un contexto de envejecimiento poblacional, el panorama anticipa una escasez de trabajadores que impactará en toda la economía, pero que podría solucionarse con robots humanoides. Según sus estimaciones, en 1990 había 4 personas en edad laboral (24–65) por cada 1 persona mayor de 65; para 2050, esto se reducirá a solo 2 personas en edad laboral por cada mayor.
“Creo que es medio inevitable ir hacia algo simbiótico con las máquinas. Si no hacemos las paces con ellas, nos van a llevar puestos. Hay algo medio cyborg en el futuro de la humanidad”, explicó Santiago Bilinkis, creador digital, tecnólogo y divulgador, en conversación con Pedro Rosemblat, y agregó: “Las máquinas mejoran todos los años, por lo que es medio inevitable que, en algún momento, van a ser más inteligentes que nosotros”.
Ahora bien, ¿por qué hoy el desarrollo de robots parecería orientarse hacia diseños humanoides? Sergio Pernice, físico e investigador, director de la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial de UCEMA, opina que “vamos a convivir con robots, como los dibujitos animados que yo veía de chico” y explica que el diseño humanoide no es un capricho estético, sino una necesidad geométrica: “Todo nuestro entorno fue construido para la anatomía humana, por lo que un robot con nuestra morfología no requiere que adaptemos la infraestructura: las puertas tienen el ancho de un par de hombros, las escaleras están dimensionadas para piernas humanas, las herramientas tienen mangos pensados para manos de cinco dedos. Un robot con morfología humana puede entrar a una fábrica, un hospital o un depósito existente sin exigir una sola remodelación”.
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¿Masificación a gran escala?
“En primer lugar, para entender lo que está pasando, hay que saber que es algo revolucionario. Es una época que recordaremos como un punto de quiebre”, indica Rodrigo Ramele, profesor e investigador del ITBA, y CTO de NeuroAcoustics. Al mismo tiempo, considera que el tipo de habilidades y capacidades cognitivas que un robot puede realizar son diferentes a las que hace un ser humano.
Según Bain & Company, la madurez del sector depende de dos pilares: la demostración de un retorno de inversión (ROI) y una mayor tolerancia al riesgo por parte de los usuarios. Además, consideran que este proceso se dará en distintas etapas: una primera ola será de pilotos de activación concentrada en entornos industriales como automotriz, minería, energía fotovoltaica y electrónica especializada, donde el retorno sobre la inversión es más claro y viable. En una segunda etapa, la aplicación se expandirá hacia sectores de la construcción, cuidado de la salud y algunos servicios industriales. El tramo final será la consolidación en aplicaciones comerciales y de consumo, como limpieza profesional y doméstica, hospitalidad, educación y turismo.

Más allá de las miradas optimistas y de las escépticas, todos los expertos coinciden en que, hoy por hoy, las tareas que pueden hacer los robots humanoides son muy pocas aún. Pablo Gleiser, doctor en física, docente investigador del ITBA, especializado en investigación en robótica bioinspirada (vincula elementos de la biología con la robótica), coincide con el informe de Bain en que las baterías son un elemento clave que es necesario resolver para que estas tecnologías se expandan a otras áreas y logren autonomía. Señala que “es probable que los robots humanoides que hicieron piruetas en el año nuevo chino no hayan durado más de 15 minutos; el cuidado de una persona requerirá de 24 horas, por lo que, si se produce un fallo en ese contexto, estamos hablando de un problema de seguridad importante”.
Al mismo tiempo, Gleiser explica que hay muchos procesos que se están acelerando, dada la posibilidad que hoy existe de simularlos en gemelos digitales. También considera que es una tecnología que funcionará muy bien en entornos controlados, como sectores industriales y fábricas, espacios con muchos ruidos o que son poco amigables para los seres humanos. “Es cierto que estamos en medio de una revolución, pero también es verdad que falta mucho; todavía no nos encontramos en una etapa en que estos robots van a estar en el día a día; hablar de 2030 me parece demasiado optimista. En un momento de revolución, muchas empresas ven la oportunidad de posicionarse como referentes y se genera mucho hype”, concluye Gleiser.
Efectivamente, son muchas las empresas involucradas en esta carrera: desde Tesla, Figure, Agility Robotics y Galbot, que según Bain ya lideran la producción de robots humanoides, con unas 11.000 unidades anuales; hasta la reconocida estadounidense Boston Dynamics o la compañía china Unitree, que ganó popularidad en el último tiempo, cuando salió al mercado vendiendo robots a muy bajo costo, incluso a través de Walmart, en España.
“Todavía no han demostrado ser buenos para casi nada”, coincide Alejandro Silvestri, director del Departamento de Robótica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral. Explica que, hoy en día, han sido exitosos para trabajos de seguridad, aunque se ha preferido a los robots cuadrúpedos, antes que a los humanoides.

Pernice explica que un robot humanoide hoy puede caminar, levantar una caja pesada y transportarla por un depósito, pero le cuesta doblar una sábana, cambiar un pañal o enhebrar una aguja. “La «manipulación diestra» —la motricidad fina frente a objetos blandos o irregulares— sigue siendo el cuello de botella principal. A esto se suma la autonomía energética: las baterías actuales ofrecen entre 2 y 4 horas de operación continua, muy lejos de cubrir un turno laboral completo», detalla.
Por lo pronto, las inversiones en este sector no esconden timidez: según el mismo informe citado, la financiación global en empresas pioneras de robótica pasó de US$308 millones en 2020 a US$1100 millones en 2024, lo que muestra el interés creciente que existe en esta industria. La carrera a nivel país está liderada por China, aunque la competencia con Estados Unidos también existe en esta industria. “China cuenta con más de 200 fabricantes de robots humanoides; EE.UU. sigue la carrera, con unas 6 fábricas de robots humanoides; por lo que el primero claramente está en la delantera”, aclara Alejandro Parise, fundador de Humandroid.
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“Esa apuesta se está haciendo en robótica, pero no está muy sustentada todavía, no ha habido importantes breakthroughs o descubrimientos que muestren que esto va a funcionar», advierte Ramele, que considera que “2030 parece una fecha muy cercana para decir que se van a automatizar todos los trabajos físicos; no parecería existir evidencia hoy para eso, quizás el año que viene sí”.

Inteligencia artificial y robótica
Actualmente, también existe una apuesta grande por lograr que el avance de la inteligencia artificial se traslade a la robótica. “Creo que en los próximos dos años habrá cada vez más IA agéntica, una tecnología a la que hoy otorgamos cada vez más poder dentro de nuestras computadoras y de internet, pero en un futuro cercano, le daremos herramientas del mundo físico y la IA agéntica pasará a estar en robots”, afirma Pernice.
“Lo que está ocurriendo hoy es el nacimiento de la «IA Física»: modelos fundacionales que están logrando transformar las leyes de la física y la dinámica espacial en representaciones computables», explica Pernice, y agrega: “La tecnología habilitante para esto está llegando; la barrera ya no es teórica, sino de iteración de producto”. Señala que, históricamente, desde que se demuestra que algo es posible hasta su adopción masiva, no pasan más de dos o tres ciclos de desarrollo, es decir, unos 3 a 5 años.
Parise coincide y explica que, desde el 2023, ha habido un crecimiento grande de la inteligencia artificial y la robótica. “Este crecimiento tecnológico hará que este año y el próximo tengamos robots humanoides trabajando en fábricas y en nuestros hogares”, asegura.
Gleiser advierte que los robots que se parecen mucho a los seres humanos terminan provocando un efecto bastante conocido en el mundo de la robótica: generan rechazo. “Eso vuelve la posibilidad de interacción con robots humanoides bastante difícil. Por eso, muchas de estas máquinas no tienen cara o tienen una pantalla en el lugar de un rostro”, agrega.
“Todos los avances en torno a la IA vienen de la mano de un aumento en la producción, de un abaratamiento en los costos y un crecimiento en la productividad”, reflexiona Silvestri, pero “hoy, los robots humanoides ni siquiera se encuentran en preescolar. Aunque todo esto se puede dar vuelta de un día para el otro, a juzgar por cómo venimos, le faltan décadas”.