Irán rechazó este miércoles una propuesta de paz de 15 puntos presentada por el gobierno de Estados Unidos para poner fin a la guerra en Oriente Medio, según informó la televisión estatal iraní, al tiempo que Teherán planteó sus propias exigencias para detener un conflicto que ha devastado su infraestructura económica y energética.
Citando a un alto funcionario no identificado, la cadena Press TV informó que la República Islámica respondió de manera negativa al plan de la administración de Donald Trump. “El fin de la guerra ocurrirá cuando Irán decida que debe terminar, no cuando Trump imagine su conclusión”, afirmó la fuente. El rechazo se produce a pesar de los esfuerzos de mediación de Pakistán, que había transmitido la propuesta estadounidense a principios de semana.
La propuesta de Washington, descrita por funcionarios paquistaníes, contemplaba un alivio de las sanciones y cooperación nuclear civil a cambio de un desmantelamiento del programa nuclear iraní, límites a su arsenal de misiles y garantías de libre navegación en el Estrecho de Ormuz.
Las cinco condiciones de Teherán
Lejos de aceptar los términos de Washington, Irán ha puesto sobre la mesa un contra-plan de cinco condiciones para el cese de hostilidades. Según el informe de Press TV, Teherán exige el fin inmediato de lo que califica como “agresiones y asesinatos” contra sus líderes y el país, además de la creación de un mecanismo robusto que garantice que ni Israel ni Estados Unidos reanuden las operaciones militares.
Las demandas iraníes también incluyen compensaciones económicas por la destrucción causada durante las casi cuatro semanas de ataques y la reconstrucción de sus instalaciones. Asimismo, Irán exige un cese al fuego en todos los frentes regionales, incluyendo a los grupos de la “resistencia” —una referencia a aliados como Hezbollah— y el reconocimiento internacional de su soberanía total sobre el Estrecho de Ormuz.
Incertidumbre en la mesa de Islamabad
El rechazo público de Teherán complica el panorama trazado por Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien horas antes había anticipado posibles conversaciones directas en Islamabad para este fin de semana.
Grossi, quien describió la situación actual como una “responsabilidad por la paz”, advirtió que el tiempo se agota ante el avance técnico de Irán. El diplomático señaló que el país mantiene 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel que calificó de “casi militar”. “Ningún país sin armas nucleares enriquece a este nivel”, subrayó Grossi, sugiriendo que cualquier acuerdo viable requeriría una dilución inmediata de ese material.
Presión política y militar
En Washington, el presidente Trump ha insistido en que existe un “consenso sólido” para un pacto, aunque el Pentágono sigue reforzando su presencia con el envío de 1.000 tropas adicionales de la 82.ª División Aerotransportada.
La administración estadounidense enfrenta una creciente presión interna: encuestas recientes de AP-NORC indican que el 59% de los ciudadanos considera excesiva la acción militar en Irán, mientras que el 45% está “extremadamente preocupado” por el alza histórica de los precios de la gasolina, producto de la crisis en el Golfo.
A pesar de la retórica hostil de Teherán, los mediadores en Islamabad, encabezados por el primer ministro Shehbaz Sharif, mantienen la esperanza de que las “conversaciones significativas” previstas para el fin de semana puedan abrir una grieta en el muro de desconfianza mutua.