
La planta potabilizadora Federico Guardia Conte de Chilibre, la más grande de Panamá, opera al 90% tras detectarse fallas en el motor de una de las bombas en la estación de bombeo de agua tratada, una situación que ha obligado al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) a activar trabajos de reparación que tomarán aproximadamente seis días, mientras se busca evitar una afectación mayor en el suministro de agua potable en la capital panameña y San Miguelito.
De acuerdo con el comunicado oficial, el daño fue identificado tras evaluaciones técnicas realizadas por especialistas, quienes determinaron que el equipo requiere intervención para restablecer su funcionamiento óptimo.
La planta continúa operando, pero con capacidad reducida, lo que implica una presión adicional sobre el sistema de distribución en momentos donde la demanda de agua se mantiene elevada.
El IDAAN detalló que, como parte de las acciones correctivas, se avanza en el proceso de reemplazo de cuatro motores en la estación de bombeo, equipos que ya fueron adquiridos y están pendientes de entrega por parte del proveedor.

Este componente es clave para mejorar la eficiencia operativa, ya que permitirá optimizar la distribución del agua una vez se complete la instalación de los nuevos sistemas.
Durante el periodo de reparación, las autoridades advirtieron que podrían registrarse afectaciones en el suministro de agua potable, principalmente en zonas altas y puntos alejados de la red de distribución en los distritos de Panamá y San Miguelito.
En estos sectores, la baja presión o interrupciones parciales del servicio son escenarios posibles mientras se desarrollan los trabajos.
Ante este panorama, el IDAAN solicitó a la población hacer un uso responsable del agua potable, especialmente en solidaridad con las áreas más vulnerables al impacto del sistema reducido.
El llamado incluye medidas como evitar el desperdicio, almacenar agua de forma preventiva y priorizar su uso en actividades esenciales, en medio de una contingencia que, aunque controlada, mantiene en alerta a las autoridades.
No se trata de un evento aislado. La planta de Chilibre ha registrado interrupciones en el pasado, tanto por trabajos de mantenimiento como por fallas eléctricas que han afectado su operación.
En 2025, por ejemplo, la planta también operó al 90% durante varios días, tras la avería de un motor de bombeo, lo que provocó afectaciones temporales en distintos sectores del área metropolitana.
Ese mismo año, en noviembre, una falla en el sistema eléctrico dejó fuera de servicio la planta por varias horas, evidenciando la vulnerabilidad de esta infraestructura crítica.
Cada interrupción tiene un impacto directo en miles de residentes, dado que la potabilizadora de Chilibre es la principal fuente de agua potable para la ciudad de Panamá y el distrito de San Miguelito.
La planta, que capta agua del Lago Alajuela, cumple un rol estratégico en el abastecimiento del país, ya que procesa y distribuye el recurso hídrico a través de una extensa red de tuberías que alimenta a gran parte de la población urbana.
Cualquier reducción en su capacidad operativa genera efectos inmediatos, desde baja presión hasta interrupciones totales del servicio en sectores específicos.

Las autoridades han señalado que, una vez culminen los trabajos de reparación, el restablecimiento del suministro será progresivo, por lo que algunas áreas podrían experimentar demoras en la normalización del servicio.
Las zonas más alejadas o con mayor elevación son las que suelen tardar más en recuperar el flujo regular, una situación recurrente en este tipo de eventos.
El reto estructural, sin embargo, va más allá de esta contingencia puntual. El sistema de producción de agua potable enfrenta desafíos relacionados con la resiliencia de su infraestructura, especialmente ante fallas eléctricas o mecánicas.
Mientras tanto, la operación al 90% de la planta de Chilibre se mantiene como una medida de contención, que busca garantizar la continuidad del servicio en la mayor cantidad de sectores posible.