
Conocido como el ‘Davos de la energía’, CERAWeek by S&P Global reúne anualmente en Houston a líderes energéticos, tecnológicos, financieros y funcionarios gubernamentales para debatir sobre transiciones energéticas, geopolítica y nuevas tecnologías. En ese contexto, Vaca Muerta se hizo presente en el encuentro y los disertantes destacaron su rol clave en la producción de petróleo tanto en la actualidad como a futuro.
En esta edición, marcada inexorablemente por el conflicto bélico en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán, una de las principales preocupaciones que se repite entre los disertantes es cómo garantizar el abastecimiento energético global. Porque aunque cada país y cada empresa busca su propia estabilidad, cuando el escenario internacional se vuelve frágil, el problema deja de ser individual y pasa a ser sistémico.
Las preguntas sobre cuánto valdrá el petróleo internacional en el corto plazo se repitieron durante toda la conferencia. Hay quienes consideran que se trata de un conflicto pasajero y que, en unos meses, el contexto será otro; pero también están aquellos que argumentan que, a casi un mes del inicio del conflicto en uno de los peajes marítimos más importantes del mundo, las consecuencias serán inevitables y difíciles de revertir en poco tiempo.
El riesgo de un shock energético global
Se suma, además, que el impacto de la crisis en el estrecho de Ormuz forzó al mercado energético global a enfrentar su mayor disrupción en décadas, con consecuencias directas sobre los precios de los derivados del petróleo, la inflación y la seguridad de suministro a escala mundial. El cierre logístico de este paso marítimo —crucial para el flujo de crudo y productos refinados desde Medio Oriente hacia los mercados internacionales— amenaza con desencadenar un shock petrolero sistémico.

La magnitud del riesgo se evidencia en un dato central. Según Patrick Pouyanné, CEO de Total Energies, “entre 10 y 11 millones de barriles diarios permanecen varados más allá del estrecho de Ormuz”. De acuerdo con su exposición en la CERAWeek, esto representa el 20% del petróleo que alimenta los mercados de exportación, calculados en un total de 50 millones de barriles diarios.
El problema, resaltó, es aún más profundo en los productos refinados, con entre 4 y 5 millones de barriles diarios frenados en la región y sin posibilidad de ser enviados a los centros industriales del mundo.
El impacto que ya se siente en los precios
Según detalló Pouyanné, el valor del diésel trepó a USD 160 por barril, mientras que el combustible para aviones alcanzó los USD 200 por barril. Frente a este escenario, las proyecciones coinciden en que existen inventarios suficientes solo para “tres o cuatro meses”, luego de los cuales el efecto sobre la macroeconomía y la logística global podría volverse insostenible.
También las primas de los seguros marítimos registran aumentos a medida que crece la posibilidad de interrupciones prolongadas en la región. De acuerdo con datos presentados durante el evento, tras el avance del conflicto, el costo del seguro de riesgo de guerra para petroleros en la zona subió de 0,25 % a 5 %. Antes de la escalada del conflicto, un buque petrolero pagaba aproximadamente USD 250.000 para cruzar la zona. Ahora, el costo trepó a USD 5 millones por trayecto.
Tal como resumió Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos “una disrupción a corto plazo que resuelva un problema de décadas podría llevar a un mundo más seguro y estable”, aunque reconoció que, si la crisis persiste, la inestabilidad podría extenderse en el tiempo y encarecer el acceso a la energía en todo el mundo.
Una oportunidad en medio de la crisis energética
En este contexto, la Argentina -y puntualmente, Vaca Muerta– vuelven a aparecer como opciones viables de inversión y desarrollo ante un mundo convulsionado. Es que uno de los atributos más destacados del país y de su máximo reservorio de gas y petróleo es su geografía y un marco regulatorio que empieza a entusiasmar a los empresarios.
Por un lado, dado que el país está alejado de la llamada ‘zona caliente’, tiene el potencial -y los recursos- para convertirse en un proveedor energético de escala mundial. Por el otro, tal como resaltó el CEO global de Chevron, Mike Wirth, “el desafío en la Argentina siempre estuvo más bien arriba del suelo”; sin embargo, resaltó que las trabas vinculadas a leyes laborales, restricciones a la importación de equipos y limitaciones para exportar producción empezaron a ser abordadas de forma sistemática durante el gobierno de Javier Milei.
En este contexto, Argentina deja de ser un mercado periférico y pasa a formar parte de los activos clave donde la compañía proyecta mayores mejoras en productividad y costos. Según informó Chevron oportunamente, la empresa prevé que Vaca Muerta tenga un rol creciente en su portafolio en los próximos años.
Paolo Rocca, presidente y CEO de Grupo Techint, también participó de un panel del evento y señaló los desafíos que plantea la mayor volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente, aunque destacó el potencial argentino.
En ese contexto, Rocca remarcó la importancia de diversificar las operaciones y sostuvo que, ante el actual panorama geopolítico y de regulaciones, “hoy una empresa no puede depender de un solo país”. Durante su exposición, evitó hacer referencia a los recientes desencuentros con el Gobierno.
La Argentina, en este contexto, tendrá el desafío será sostener la oportunidad que abre la crisis. Esto es, consolidar las condiciones para atraer inversiones, escalar la producción y posicionarse como proveedor estable en un mapa en constante transformación. La estabilidad, la diversificación y la anticipación de escenarios complejos aparecen como las claves de un mercado energético que, lejos de estabilizarse, enfrenta ciclos convulsivos cada vez más cortos y de mayor impacto.