
Todos podemos llorar escuchando una canción. Y los músicos, por supuesto, no son la excepción. Thom Yorke ha confesado que lloró al oír «Tom Traubert’s Blues» de Tom Waits y «Simple Twist Of Fate» de Bob Dylan. Por su parte, David Byrne sostuvo que “Nearly Midnight, Honolulu”, de la cantautora estadounidense Neko Case, lo «destroza por dentro». ¿Y […]
Ver más noticias en Indie Hoy.