La droga destruida equivale a casi mil toneladas. (Embajada de EEUU en Ecuador)

En medio de una escalada de violencia vinculada al crimen organizado, Ecuador ha destruido casi 1.000 toneladas métricas de droga en tres años, en una operación sostenida que revela el peso del país en las rutas internacionales del narcotráfico y el alcance de la cooperación con Estados Unidos para contenerlo.

Según información difundida por la Embajada de Estados Unidos en Quito, entre 2022 y 2025 se han eliminado 983 toneladas de sustancias ilícitas, principalmente cocaína, mediante un método técnico conocido como encapsulamiento, diseñado para evitar que los cargamentos decomisados vuelvan a manos de las redes criminales.

Se trata de una cifra que, por volumen, equivale a uno de los mayores procesos de destrucción de droga en América Latina en los últimos años y que refleja la magnitud del tráfico y la presión estatal e internacional para frenarlo.

La destrucción sigue un proceso llamado encapsulamiento. (Embajada de EEUU en Ecuador)

El encapsulamiento consiste en un proceso industrial que mezcla los narcóticos con materiales como cemento para inutilizarlos de forma permanente. Esta técnica no solo impide su reutilización, sino que responde a estándares ambientales y judiciales que buscan garantizar la trazabilidad de la evidencia y evitar filtraciones dentro de las propias cadenas de custodia, históricamente vulnerables en países con alta penetración del crimen organizado.

El viceministro de Seguridad Pública de Ecuador, Jorge Rivadeneira reconoció que este volumen de droga destruida representa un golpe directo a las finanzas de las organizaciones criminales: “Con ese dinero ilegal que lo tienen, nos hubiesen devuelto con más violencia de la que ya tenemos acá en Ecuador”, señaló en un video difundido por la misión diplomática estadounidense.

La afirmación no es menor. Ecuador atraviesa, desde 2021, una de las crisis de seguridad más graves de su historia reciente, marcada por el aumento de homicidios, atentados y la expansión de bandas vinculadas a carteles internacionales. Su ubicación geográfica, entre Colombia y Perú, los dos mayores productores de cocaína del mundo, lo ha convertido en un punto estratégico para el almacenamiento, procesamiento y exportación de droga hacia Estados Unidos y Europa. La Unión Europea estima que el 70% de la droga que llega a sus puertos parte de las costas ecuatorianas.

Imagen referencial. El programa se articula principalmente a través de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL, por sus siglas en inglés) y la Administración para el Control de Drogas (DEA). REUTERS/Erika Santelices

En este contexto, la cooperación con Washington ha adquirido un rol central. El programa se articula principalmente a través de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL, por sus siglas en inglés) y la Administración para el Control de Drogas (DEA), que no solo apoyan en la destrucción de sustancias, sino también en procesos de investigación y capacitación.

“El proceso no hubiera sido factible sin el apoyo de la embajada americana”, reconoció Rivadeneria, que además destacó la formación de funcionarios judiciales para mejorar la eficiencia en la eliminación de evidencia narcótica.

Este componente es clave en un país donde, durante años, toneladas de droga permanecían almacenadas en bodegas estatales durante largos periodos, generando riesgos de corrupción, robo o reingreso al mercado ilegal.

El encapsulamiento consiste en un proceso industrial que mezcla los narcóticos con materiales como cemento para inutilizarlos de forma permanente. (Embajada de EEUU en Ecuador)

La destrucción de estas 983 toneladas tiene implicaciones globales. Cada cargamento eliminado representa droga que no llegará a los mercados internacionales, particularmente al estadounidense, uno de los principales destinos del narcotráfico sudamerican: “Cuando destruimos la cocaína, destruimos una fuente de recursos para los grupos organizados”, señaló Charlis Morrill, director de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de la Embajada de los Estados Unidos en Ecuador.

Ecuador, que hace aproximadamente una década era considerado un país de tránsito relativamente secundario, se ha transformado en un nodo logístico clave para el crimen organizado, con puertos estratégicos como Guayaquil utilizados para enviar cargamentos ocultos en contenedores.

La cooperación con Estados Unidos, el principal socio de Ecuador en materia de seguridad, busca contener la expansión de estas redes antes de que consoliden estructuras más profundas en el Estado y la economía: “Es una lucha común entre Ecuador y los Estados Unidos”, subraya el material oficial, que insiste en que estas acciones contribuyen a la seguridad de ambos países.