Un ataque con municiones de racimo lanzadas desde Irán impactó en el centro de Israel, generando daños materiales y movilizando a los servicios de emergencia, aunque sin dejar víctimas mortales.

De acuerdo con fuentes militares, el sistema de defensa antimisiles fue activado tras detectar el lanzamiento de proyectiles hacia territorio israelí. Las autoridades emitieron alertas telefónicas a los residentes de las zonas afectadas, instándolos a buscar resguardo inmediato y permanecer en sitios seguros hasta nuevo aviso.

El servicio de emergencias desplegó equipos en diferentes puntos de la región central, donde se reportaron daños por esquirlas y fragmentos de las bombas de racimo. Aunque no hubo fallecidos, paramédicos brindaron atención a personas que resultaron heridas mientras intentaban llegar a refugios, así como a varios ciudadanos que sufrieron crisis de ansiedad por la situación.

En la ciudad de Petah Tikva, los bomberos y rescatistas realizaron búsquedas ante informes de nuevos destrozos en viviendas y calles como consecuencia del impacto de la munición.

El servicio de emergencias desplegó equipos en diferentes puntos de la región central, donde se reportaron daños por esquirlas y fragmentos de las bombas de racimo (Times Of Israel)

Este episodio ocurre en el contexto de una escalada bélica que en las últimas horas incluyó una oleada de ataques israelíes sobre Teherán, bombardeos sobre el sur del Líbano y amenazas cruzadas de represalias.

Irán amenazó con responder a cualquier ataque contra sus centrales eléctricas cerrando por completo el estrecho de Ormuz y lanzando ofensivas contra infraestructuras estratégicas de Israel y aliados de Estados Unidos en la región.

El estrecho de Ormuz será cerrado completamente y no se reabrirá hasta que nuestras centrales eléctricas destruidas sean reconstruidas”, declaró Ebrahim Zolfagari, portavoz de la coordinación militar iraní.

La situación en Ormuz sigue siendo un punto de máxima tensión: el presidente estadounidense, Donald Trump, dio a Irán un plazo de 48 horas para reabrir la ruta marítima al tráfico internacional bajo amenaza de atacar instalaciones eléctricas iraníes.

Teherán ha mantenido su postura desafiante, asegurando que el paso marítimo permanece abierto solo para quienes no violen la soberanía de Irán, y reiterando que responderá con “medidas inmediatas” a cualquier agresión.

El régimen de Irán lanzó una nueva ola de ataques nocturnos con bombas de racimo sobre el centro de Israel (Hareetz)

“Las amenazas y el terror no hacen más que reforzar nuestra unidad. La ilusión de borrar a Irán del mapa muestra desesperación frente a la voluntad de una nación que hace historia”, dijo el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.

En paralelo, Israel intensificó sus operaciones en el sur del Líbano, atacando viviendas y puentes sobre el río Litani, una infraestructura clave para el país vecino. El gobierno libanés denunció que estos bombardeos podrían ser el preludio de una invasión terrestre, mientras que comunidades enteras han quedado aisladas y la ciudad de Tiro está incomunicada tras la destrucción de la principal autopista de la zona.

El presidente de Líbano, Joseph Aoun, calificó las acciones israelíes como una “violación de la soberanía” y advirtió sobre el riesgo de una expansión del conflicto.

En Israel, la preocupación crece ante la posibilidad de que los ataques con bombas de racimo se repitan y alcancen áreas densamente pobladas. El primer ministro Benjamín Netanyahu visitó Arad, uno de los puntos afectados por misiles iraníes, y sostuvo que el país está “aplastando al enemigo y ganando la batalla”, instando a otros países a sumarse a la ofensiva.

El ejército israelí reportó que Irán ha lanzado más de 400 misiles balísticos desde el inicio de la guerra, y asegura haber interceptado aproximadamente el 92% de ellos.

Residentes observan y toman fotos mientras las llamas y el humo se elevan tras un ataque a una instalación de almacenamiento de petróleo en la ciudad durante la campaña militar de Estados Unidos e Israel en Teherán, (Alireza Sotakbar/ISNA vía AP)

El saldo de víctimas continúa en aumento en los diferentes frentes del conflicto. En Irán, fuentes oficiales reconocen más de 1.200 muertos, aunque ONG opositoras elevan la cifra a más de 3.200, incluidos centenares de civiles. Líbano supera el millar de fallecidos y cientos de miles de desplazados, mientras que en Israel se contabilizan 15 muertos en su territorio y cuatro mujeres fallecidas en Cisjordania.

El papa Francisco, en un llamado desde el Vaticano, condenó la guerra en Medio Oriente y pidió un cese inmediato de las hostilidades, describiendo la situación como “un escándalo para toda la familia humana”. Mientras tanto, la tensión en la región sigue creciendo y la posibilidad de una solución diplomática parece cada vez más lejana.

(Con información de EFE)