Científicos estudiaron al piojo Lepidophthirus macrorhini, que vive exclusivamente en el elefante marino del sur, el pinnípedo más grande del mundo

En el mundo, existen 33 especies de focas reconocidas, que están distribuidas en diferentes hábitats marinos y de agua dulce. Hoy es el Día Internacional de las Focas, una efeméride para promover su conservación y sus ecosistemas.

La foca más grande del mundo es el elefante marino del sur. Los machos adultos pueden medir más de cinco metros y pesar más de tres toneladas.

Científicos de la Argentina, Francia, Brasil y Austria analizaron cómo un piojo logra sobrevivir bajo el agua durante las largas inmersiones de su hospedador, el elefante marino del sur.

Descubrieron cuáles son las adaptaciones fisiológicas únicas que permiten al parásito tolerar la falta de oxígeno y las condiciones extremas del océano profundo. El piojo se llama Lepidophthirus macrorhini.

Los mecanismos fisiológicos únicos, como el cierre de espiráculos y una hemoglobina funcional, permiten que los piojos toleren la falta de oxígeno y las condiciones extremas en el océano profundo. Los resultados fueron publicados en la revista Communications Biology.

El gigante sumergido y su huésped invisible

El elefante marino del sur es el pinnípedo más grande, con cuerpo robusto y piel grisácea. No tiene orejas externas y se desplaza con torpeza en tierra.

Habita en costas subantárticas y antárticas, donde pasa largos periodos en el océano abierto. Sus principales colonias reproductivas se encuentran en la Península Valdés y en islas del hemisferio sur.

Esta especie mantiene una relación exclusiva con Lepidophthirus macrorhini, el único piojo identificado en esos animales. Por el momento, no se ha registrado otras especies de piojos que los afecten.

Un enigma científico bajo el frío océano

Los investigadores quisieron entender cómo el piojo sobrevive durante las inmersiones del elefante marino. Esas inmersiones pueden durar meses e incluyen buceos de hasta 2.000 metros. Para eso, analizaron las adaptaciones fisiológicas del parásito en condiciones extremas.

Recolectaron muestras de piojos en la Península Valdés, que es la única colonia reproductiva y continental de elefantes marinos. El equipo incluyó expertos en biología molecular, genética y fisiología de varios países.

Los científicos analizaron cómo el parásito logra sobrevivir durante las prolongadas inmersiones de su hospedador, que pueden alcanzar los 2.000 metros de profundidad

Evaluaron la capacidad del piojo para resistir bajos niveles de oxígeno y altas presiones. Observaron que el parásito cierra sus espiráculos para evitar el ingreso de agua al sistema tráqueal durante el buceo del hospedador.

El análisis genómico mostró la presencia genes de hemoglobina en los piojos, algo poco estudiado en insectos. Esta característica les permitiría almacenar oxígeno y sobrevivir durante largas inmersiones.

Los investigadores notaron que el intercambio gaseoso también ocurre a través de la cutícula. Esto permite que el piojo obtenga oxígeno mientras el elefante marino está sumergido.

El estudio demostró que esos mecanismos fisiológicos permiten soportar presiones elevadas y bajas temperaturas marinas. Los hallazgos ofrecen evidencia de la coevolución entre parásito y hospedador.

“Fue sorprendente que hayamos podido demostrar que efectivamente los piojos pueden respirar bajo el agua”, dijo a Infobae la doctora en biología Soledad Leonardi, investigadora del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR), que depende del Conicet/CENPAT.

“Un intercambio gaseoso con el medio hace posible la supervivencia del piojo durante los meses que pasan sumergidos con los elefantes marinos”, resaltó.

El hallazgo aporta evidencia sobre la coevolución entre parásito y hospedador y abre nuevas preguntas científicas sobre la adaptación de estos organismos al medio marino

“Hay un aspecto particularmente interesante en los piojos de las focas, relacionado con su proceso evolutivo. Los antecesores terrestres de las focas ya estaban infectados con piojos”, señaló.

Durante la transición al medio marino, “esos organismos lograron adaptarse a las nuevas condiciones impuestas por sus hospedadores, algo que no ocurrió con la mayoría de los parásitos, que se extinguieron al pasar a la vida marina”, afirmó.

“Como las focas mantienen una etapa en tierra, los piojos sobreviven gracias a este comportamiento anfibio de sus hospedadores. Los períodos en tierra les permiten reproducirse, ya que los huevos no sobreviven bajo el agua”, explicó.

Preguntas bajo el agua

La investigación no terminó con el hallazgo, sino que abrió nuevas preguntas para el futuro. “Este trabajo abrió nuevos interrogantes. Uno tiene que ver con el rol de la hemoglobina. Quisiéramos comprobar si efectivamente cumple una función en la reserva celular de oxígeno”, aclaró la doctora Leonardi.

“Nos interesa evaluar experimentalmente hasta qué profundidad es posible que los piojos respiren. Nuestro modelo de estudio nos permite abordar esas preguntas. Los elefantes marinos pueden bucear a más de 2.000 metros de profundidad”, agregó.

Con cada respuesta surgen nuevos desafíos en la ciencia, y comprender estos vínculos ayuda a proteger la vida marina. La curiosidad y el respeto por la naturaleza impulsan a los científicos a seguir explorando el océano y sus secretos invisibles.