Los mapaches demuestran una gran habilidad para adaptarse a entornos urbanos y aprovechar recursos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los mapaches se han convertido en protagonistas de numerosas historias urbanas en Estados Unidos y otros países, en gran parte por su fama de animales curiosos y su habilidad para robar comida en entornos domésticos y urbanos. Según una investigación publicada por la Public Library of Science, estos mamíferos han logrado prosperar en ambientes donde la presencia humana es predominante, adaptando su comportamiento y aprovechando recursos que otras especies suelen evitar.

Estudios recientes indican que la curiosidad y la capacidad de aprendizaje de los mapaches superan a la de muchos otros animales silvestres además de sus grandes habilidades manuales para hurtar. De acuerdo con un artículo, estos mamíferos muestran una flexibilidad cognitiva que les permite resolver problemas y recordar soluciones durante largos periodos. Esta habilidad, combinada con una conducta exploratoria constante, facilita su supervivencia en hábitats urbanos y rurales.

Por otro lado, la Virginia Cooperative Extension documentó que la convivencia con los humanos ha incrementado en las últimas décadas, lo que no solo ha generado desafíos sanitarios sino que también ha puesto en evidencia la inteligencia de la especie para adaptarse a escenarios cambiantes.

La investigación también subraya que aquellos jóvenes tienden a explorar más nuevas situaciones, mientras que los adultos exhiben mayor destreza para resolver tareas complejas. Esta diferencia etaria en el comportamiento animal evidencia un proceso de aprendizaje activo y una adaptación constante a los retos del entorno.

Además, el mismo estudio destaca que la habituación a la presencia humana influye en la audacia y el éxito de los mapaches al interactuar con objetos desconocidos, consolidando su reputación como una de las especies más adaptativas e inteligentes del hemisferio norte.

La habilidad de los mapaches para resolver rompecabezas

En línea con su gran capacidad mental, una revisión ha demostrado una notable capacidad para resolver acertijos, incluso cuando no hay recompensa alimenticia de por medio. Un estudio reciente revela que estos animales muestran un comportamiento de búsqueda de información que va más allá del simple hambre o la obtención de comida.

En experimentos realizados por investigadores de la Universidad de Columbia Británica, se observó que los mamíferos continuaban resolviendo mecanismos de un rompecabezas aún después de haber consumido el único malvavisco disponible como premio.

El primer nivel que lograron cumplir los mapaches estudiados (Animal Behaviour)

Este patrón sugiere una motivación intrínseca, similar a la satisfacción que experimenta una persona al resolver un crucigrama o un sudoku. Los científicos definen este comportamiento como una “búsqueda de información” más que de alimento. El hallazgo indica que no solo actúan como carroñeros oportunistas, sino que exploran y manipulan objetos por pura curiosidad, lo que les otorga una flexibilidad conductual destacada.

La coautora del estudio, Hannah Griebling, describió que se trató de una constatación que sorprendió a los propios investigadores y que proporciona evidencia empírica sobre la reputación de inteligencia de estos animales. La investigación, publicada en la revista Animal Behaviour, respalda la idea de que la curiosidad y la exploración son motores fundamentales del comportamiento de los mapaches, posicionándolos como una especie particularmente adaptable ante desafíos nuevos y cambiantes.

La motivación intrínseca lleva a los mapaches a explorar y manipular objetos más allá de la obtención de comida (Animal Behaviour)

Cuál fue el diseño y resultado del estudio en mapaches

Para explorar la motivación de estos animales, los expertos diseñaron una caja de rompecabezas personalizada con varios mecanismos de acceso agrupados en niveles de dificultad: fáciles, medianos y difíciles.

La caja, fabricada en plástico transparente, incluía puertas corredizas, pestillos y pomos, y en su interior se colocaba un único malvavisco como recompensa. En cada sesión, cada uno disponía de 20 minutos para intentar abrirla y acceder al premio.

La prueba se llevó a cabo en varias rondas. Los científicos permitieron que eligieran entre distintas recompensas, pero los malvaviscos resultaron ser la opción preferida de manera abrumadora. Durante las pruebas, no solo abrían el mecanismo más sencillo para conseguir la comida, sino que continuaban intentando abrir otros accesos, incluso después de haber recibido la recompensa.

El último nivel que los mapaches cumplieron, incluso sin ninguna recompensa (Animal Behaviour)

Hannah Griebling reveló la sorpresa en el grupo de trabajo: “No esperábamos que abrieran las tres soluciones en un solo intento. Siguieron resolviendo problemas incluso cuando no había alimento al final”. Cuando las soluciones eran fáciles, los mapaches exploraban varios accesos y variaban el orden en que los probaban. Al aumentar la dificultad, tendían a centrarse en la opción más confiable, aunque nunca dejaban de investigar rutas alternativas, agregaron.

El patrón sugiere que los mapaches ajustan su estrategia de exploración en función del coste y el riesgo percibidos en cada situación. La frecuencia de exploración disminuía cuando los mecanismos eran más complejos, pero la curiosidad nunca desaparecía por completo. Los investigadores describen este fenómeno como “búsqueda de información”, ya que los animales parecían prepararse para afrontar desafíos similares en el futuro, aun cuando no existía una recompensa inmediata.