
Durante años, la historia sobre cómo se pobló América giró en torno a dos grandes rutas.
Un grupo de investigadores planteó que los primeros humanos cruzaron desde Asia por Beringia y bajaron por el centro del continente, mientras que otros defendieron la idea de un viaje por la costa del Pacífico hasta el sur.
En ese debate, el sitio Monte Verde, en Chile, se volvió clave, porque supuestamente ofrecía pruebas de ocupación humana hace unos 14.500 años, mucho antes que otros sitios americanos.
La fecha asociada a ese sitio sugería que la expansión humana hacia Sudamérica ocurrió mucho antes de lo que se pensaba y llevó a cambiar manuales y teorías sobre las rutas de migración.

Sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista Science demostró que el sitio de Monte Verde es más reciente, con una antigüedad de entre 4.200 y 8.200 años, y desarmó el principal argumento de la migración costera temprana.
El estudio fue realizado por Todd Surovell, de la Universidad de Wyoming, en los Estados Unidos, junto con Claudio Latorre, César Méndez y Juan-Luis García de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Christopher Lüthgens de la Universidad BOKU de Austria y Jay Thompson del Servicio Geológico de Estados Unidos también colaboraron.
Un reloj arqueológico en revisión

“El sitio Monte Verde fue considerado durante casi cinco décadas la prueba más antigua de la presencia humana en Sudamérica”, recordó en diálogo con Infobae el doctor Claudio Latorre, doctor en Ecología y Biología Evolutiva, profesor de la Pontificia Universidad Católica e investigador del Instituto de Biología y Biodiversidad de Chile, y uno de los coautores del estudio publicado en Science.
Se tomó a ese sitio como la evidencia más sólida para la teoría de la migración costera y para explicar cómo lleTras la validación de 1997garon los primeros pueblos al extremo sur del continente.
Las teorías sobre la antigüedad de Monte Verde generaron debates entre especialistas, porque algunos dudaron sobre la relación entre los artefactos, las capas de sedimentos y las fechas obtenidas.
El nuevo estudio buscó aclarar si las primeras dataciones reflejaban realmente una ocupación tan antigua o si los materiales fechados podían corresponder a restos antiguos mezclados por procesos naturales.
El objetivo central de la investigación fue revisar la cronología del llamado componente MV-II, la capa arqueológica principal, y su impacto en las hipótesis sobre la migración costera.
Los investigadores también analizaron cómo una revisión de fechas podía cambiar la comprensión de las rutas migratorias en América.
El enigma bajo el arroyo

El equipo trabajó durante cuatro años en la ribera del arroyo Chinchihuapi, donde se encuentra Monte Verde.
Analizaron nueve depósitos aluviales, al aplicar métodos de datación por radiocarbono y luminiscencia ópticamente estimulada, una técnica que sirve para calcular la edad de los sedimentos a partir de la última vez que estuvieron expuestos a la luz.
Durante esa etapa, identificaron una capa de ceniza volcánica, conocida como tefra Lepué, con una antigüedad de 11.000 años.
Esta capa se ubica por debajo del estrato arqueológico principal. Según los investigadores, “esta tefra es un marcador cronológico regional bien datado que es más antiguo que el componente MV-II”.
El análisis mostró que la superficie donde se encontraron los materiales arqueológicos se formó después de 8.600 años antes del presente.
Los restos más antiguos, como madera y turba, llegaron al lugar mucho después de su muerte, transportados por el arroyo.
El equipo aseguró: “la superficie sobre la que descansa el componente MV-II no existía en el Pleistoceno Tardío y es producto de la erosión del Holoceno Temprano”.

La investigación explicó que “aunque los depósitos ricos en materia orgánica del componente MV-II pueden producir edades de radiocarbono del Pleistoceno Tardío, este material fue redepositado después de 8.600 años antes del presente”.
De ese modo, la antigüedad previa de Monte Verde resultó un efecto de la mezcla de restos viejos con sedimentos más jóvenes.
El equipo también revisó las herramientas líticas del sitio y encontró coincidencias con tecnologías de sitios regionales fechados entre 8.200 y 4.200 años antes del presente.
“A partir de nuestra investigación sugerimos reevaluar todas las teorías sobre el poblamiento de América que se apoyaron en la antigua fecha de Monte Verde”, afirmó uno de los coautores, el doctor Latorre, al ser entrevistado por Infobae.
Cualquier inferencia realizada sobre el poblamiento de América basada en una fecha del Pleistoceno Tardío para este sitio debe ser reevaluada.
El equipo reconoció que sus resultados no descartan una llegada humana temprana a Sudamérica, pero Monte Verde ya no puede considerarse evidencia pleistocénica.
Sugirieron que las futuras investigaciones serán fundamentales para verificar la antigüedad de otros sitios arqueológicos y comprender mejor las rutas migratorias originales.
El fin de una certeza y el inicio de un debate

En diálogo con Infobae, Luciano Prates, doctor en ciencias naturales, arqueólogo, investigador del Conicet y la Universidad Nacional de La Plata, se refirió al nuevo estudio publicado en la revista Science.
“Monte Verde es el sitio que, con un amplio consenso a nivel continental, consolidó la idea de que había presencia humana en América antes de los 13.000 años. Hay otros yacimientos, como Arroyo Seco en la Argentina, que presentan antigüedades similares o mayores, pero Monte Verde fue el sitio que definió el debate y dio legitimidad a las investigaciones sobre poblamientos tempranos”.
Aunque el sitio recibió muchas críticas, “logró superar esas objeciones y hasta ahora era una referencia obligada para el estudio del poblamiento anterior a los 13.000 años en América. Dejó bloqueada la posibilidad de debatir sobre el poblamiento sudamericano”, señaló Prates, quien no fue coautor del estudio.
Sin embargo, tras décadas de investigación, “un nuevo equipo de investigadores de Chile, que son líderes en el tema de poblamiento como César Méndez y Claudio, Latorre, y de los Estados Unidos adoptó un enfoque arqueológico y geológico sobre la formación del sitio. Detectaron algo que ya se había sugerido antes, pero que carecía de pruebas sólidas por falta de trabajo directo en el terreno: Monte Verde es resultado de un retrabajo geológico”, explicó.
Es decir, aclaró, se trata de una acumulación secundaria, donde los procesos naturales mezclaron materiales arqueológicos con sedimentos geológicos y paleontológicos, por acción del arroyo Chinchihuapi.

Así, “se generó una mezcla de maderas, fósiles y otros elementos que Dillehay interpretó como estructuras habitacionales, pero que ahora, según este estudio, serían formaciones naturales”, explicó Prates.
El equipo identificó varios indicadores clave, como la presencia de una tefra volcánica de 11.000 años por debajo de los niveles arqueológicos.
“Esto demuestra que el depósito corresponde a una mezcla de materiales paleontológicos de 15.000 años, la antigüedad originalmente atribuida al sitio, con restos arqueológicos más recientes, de entre 8.000 y 9.000 años”, precisó.
De este modo, Monte Verde no tendría entre 14.000 y 15.000 años, como se pensaba, sino que el material arqueológico es mucho más reciente y se mezcló con material paleontológico más antiguo, que fue el que se fechó.
“Este hallazgo no solo cuestiona de manera irrevocable la edad asignada a Monte Verde, sino que también obliga a replantear el debate sobre el poblamiento americano y abre un debate inédito para la arqueología en América”, subrayó el científico argentino.