Rusia condenó este miércoles el documental ganador del Oscar Mr. Nobody Against Putin (El señor Nadie contra Putin), señalando que se mostraron niños filmados sin el consentimiento de sus padres, en la primera reacción oficial de Moscú tras el galardón a la prestigiosa cinta.
El videógrafo escolar Pavel Talankin, de 35 años, originario de un pequeño pueblo ruso, ganó el premio de la Academia junto al cineasta estadounidense David Borenstein por el documental, que narra las lecciones patrióticas a favor de la guerra introducidas en las escuelas rusas bajo el mando del presidente Vladimir Putin, en medio de la ofensiva de Moscú en Ucrania.
Talankin, quien huyó de Rusia con las grabaciones obtenidas de manera clandestina y se opone abiertamente a la guerra, recibió la orden de filmar las lecciones de propaganda por parte de la administración escolar, decidiendo finalmente colaborar en secreto con el director estadounidense.

El consejo de derechos humanos de Rusia, un organismo gubernamental, señaló que “se usaron imágenes de menores sin obtener el consentimiento de sus padres” en el documental.
Añadió que las grabaciones estaban destinadas a ser “un registro interno de actividades escolares para uso educativo”, pero luego se emplearon con fines comerciales.
El consejo indicó que solicitó a la Academia que otorga los Oscar y a la agencia cultural de la ONU, la UNESCO, que inicien una investigación.
Moscú no ha comentado sobre el contenido de la película. Los medios controlados por el Estado en su mayoría ignoraron el galardón.
El documental ha resultado polarizador incluso entre los rusos opuestos al Kremlin, y algunos sostienen que los niños fueron filmados sin el consentimiento parental.
Talankin huyó de Rusia en 2024, dejando atrás a su madre y hermanos.
Desde el envío de tropas contra la vecina Ucrania hace cuatro años, el Kremlin ha sofocado la oposición a la guerra.
Las autoridades han implementado numerosas actividades patrióticas en todo el país, especialmente en escuelas y universidades, en lo que los críticos califican como una movilización y militarización de la sociedad para apoyar la ofensiva.
Fuente: AFP