Esta playa, con su rompiente de derechas, es uno de los principales atractivos para surfistas experimentados en El Salvador./ (Ministerio de Turismo)

En la costa oriental de El Salvador, un grupo de emprendedores y activistas liderados por el surfista Rodrigo Barraza impulsa el primer seguro climático para proteger las olas de surf y los medios de vida locales ante eventos extremos, según reportó The Guardian.

Esta iniciativa, desarrollada en la zona oriental, a la que Barraza nombró como Oriente Salvaje, busca resguardar una economía que depende de la llegada de surfistas a playas como Las Flores y Punta Mango, cuyas rompientes han ganado reconocimiento internacional.

La comunidad de Oriente Salvaje surgió a finales de los años noventa, cuando Barraza y un grupo de surfistas identificaron en la zona condiciones ideales para este deporte, rodeadas de bosques tropicales secos, ríos y manglares.

El turismo responsable y la protección ambiental se convirtieron en pilares del proyecto, que en 2024 obtuvo la designación de World Surfing Reserve de la organización Save the Waves. Según The Guardian, esta distinción reconoce la importancia ecológica y económica de la región, consolidando su reputación como destino de surf de clase mundial.

El auge del surf ha transformado la vida económica de la zona. Alrededor del 70% de los ingresos de comercios locales proviene del turismo vinculado a las olas, según una encuesta realizada a 50 empresas del área.

Hoteles, restaurantes, tiendas, fotógrafos y guías dependen de la estabilidad climática para recibir a visitantes nacionales e internacionales. “El turismo de surf es la columna vertebral de nuestra economía local”, sostuvo Barraza en diálogo con The Guardian.

La calidad de sus olas ha permitido que Punta Mango sea uno de los escenarios seleccionados para torneos internacionales de surf./(Secretaría de Prensa de la Presidencia)

En los últimos años, la intensificación de tormentas tropicales, inundaciones y cambios en los patrones de lluvia ha puesto en jaque la continuidad del turismo surfista.

Cuando las lluvias son intensas, el acceso se dificulta, las olas pierden calidad y los visitantes disminuyen. Frente a este riesgo creciente, Oriente Salvaje y Save the Waves decidieron en 2023 contratar un seguro climático de tipo paramétrico, una alternativa innovadora que ofrece pagos rápidos cuando se registran condiciones extremas previamente definidas, como un umbral de precipitación.

Este modelo, desarrollado en colaboración con la corredora internacional Willis Towers Watson (WTW), utiliza 40 años de registros de lluvias y una década de datos sobre visitas de surfistas para determinar el punto de activación de los pagos. Juanita Blanco, directora de soluciones de transferencia de riesgo alternativo para América Latina en WTW, explicó a The Guardian que la lluvia fue el indicador más confiable para la región.

Cuando las precipitaciones superen el umbral establecido y se detecte una caída en los ingresos por turismo, el seguro desembolsará fondos que apoyarán a cientos o miles de beneficiarios locales.

El seguro no solo busca resguardar la economía. Save the Waves tiene entre sus objetivos ampliar la cobertura para destinar una parte del pago a la restauración de ecosistemas, como la recuperación de manglares costeros y cuencas, que ayudan a proteger la calidad de las olas y a mitigar la erosión y las inundaciones.

Diego Sancho Gallegos, director de programas de conservación de la organización, subrayó en The Guardian la importancia de estos recursos para fortalecer la resiliencia tanto ambiental como social.

En la costa oriental también se encuentra playa Las Flores, que se ha convertido en un referente para el turismo de surf, concentra el movimiento económico y la actividad hotelera del oriente salvaje./ (Ministerio de Turismo)

El lanzamiento del seguro enfrenta desafíos sociales y financieros. Angelo Picardo, coordinador local de Save the Waves, señaló que la cultura de seguros es limitada en El Salvador, donde la mayoría de la población carece de coberturas incluso básicas. El reto consiste en explicar los beneficios y conseguir financiación para las primas sin sobrecargar a los negocios.

Se exploran alternativas como el apoyo de filantropía internacional o un posible impuesto turístico, mientras se mantienen conversaciones con el gobierno, que desde 2019 impulsa inversiones millonarias en el desarrollo del surf como motor económico.

Expertos internacionales, como Swenja Surminski de la London School of Economics, consideran que estos mecanismos pueden extenderse a otras comunidades expuestas a la crisis climática, aunque advierten que deben integrarse en estrategias más amplias de resiliencia, planificación ante desastres y restauración ambiental. La experiencia de Oriente Salvaje muestra que el seguro es una herramienta, pero no una solución única frente a la multiplicidad de riesgos que implica el cambio climático.

De acuerdo con The Guardian, si el plan piloto avanza según lo previsto, el programa de seguro iniciará en junio, coincidiendo con el comienzo de la temporada de lluvias. Las expectativas en la región son altas, con la esperanza de que el costo anual de la prima resulte marginal en comparación con los beneficios que genera el turismo surfista y la inversión estatal en el sector.