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Con mínimas oscilaciones, el dólar confirmó la estabilización reciente en un umbral de los 1.400 pesos que asoma como un nivel sostenible ante la inminencia de la llegada de las divisas del campo, con la concentración de las liquidaciones por exportaciones de granos y sus derivados industriales prevista para el segundo trimestre del año y que puntualmente en mayo marca el récord estacional de superávit fiscal y recaudación por retenciones.

Con un monto sostenido de USD 423,4 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista persistió sin variantes a 1.396 pesos, todavía cerca del piso de 2026 en $1.370,50 del 23 de febrero. El tipo de cambio mayorista baja un peso en marzo y unos 59 pesos o 4,1% desde el inicio de 2026.

La banda superior del esquema de libre flotación aplicado por el Banco Central en el presente año marcó los $1.633,99, que amplió a 237,99 pesos o 17% la brecha con el tipo de cambio oficial, un máximo desde el 3 de julio del año pasado (17,2%) y un rango cómodo para que la autoridad monetaria continúe absorbiendo divisas del mercado sin presión sobre las cotizaciones.

“El dólar mayorista sigue entre idas y vueltas cerca de los $1.400, posiblemente buscando un piso, aún cuando la estacional aceleración de la oferta del campo podría profundizar la apreciación real. Durante dicha etapa, la atención se concentrará en el ritmo de acumulación de reservas y en la administración de la emisión de pesos que tendría asociado dicho proceso, con el debate puesto en la respuesta de la demanda de dinero a fin de ir remonetizando la economía”, explicó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.

“Sigue la oferta ‘aumentada’ por shocks externos en precios. Faltan pocas semanas para la cosecha gruesa. El BCRA lo sabe y no debería presionar sobre las tasas para evitar una sobre-apreciación cambiaria» del peso, afirmaron los expertos de MegaQM.

En el Banco Nación el dólar al público terminó también sin variantes a $1.415 para la venta, en mínimos desde el 25 de febrero. El blue, en cambio, avanzó diez pesos o 0,7%, a $1.435, esta vez un máximo desde el 25 de febrero.

Un reporte de Max Capital hizo énfasis en que “la licitación del Tesoro no logró impulsar las tasas de corto plazo, que continúan oscilando en torno al piso de 20%. Con tasas a 3 meses en torno a 30% y expectativas de inflación de 2,6% para marzo (menores para abril-mayo), las tasas reales resultan levemente negativas, retornando a una postura expansiva. El tipo de cambio, sin embargo, se mantuvo levemente por debajo de 1.400 pesos”.

Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el BCRA compró divisas todos los días excepto el 2 de enero, con compras diarias promedio de 67 millones de dólares.

Por otra parte, en la plaza cambiaria se mantiene la expectativa por la eventual inyección de divisas de la mano de la puesta en marcha del flamante Régimen de Inocencia Fiscal.

“Este no es un blanqueo tradicional. No se trata de grandes capitales ocultos, sino de ahorristas que, a lo largo de los años, tomaron la decisión de mantener sus dólares en efectivo como protección frente a sucesivos episodios de inestabilidad económica y regulatoria. Tras años, o incluso décadas, de tener los ahorros en efectivo, es normal que al acercarse al mercado a través del Régimen de Inocencia Fiscal se tenga una relación distante con el sistema financiero local. De hecho, el sentimiento de desconfianza es legítimo”, expresó Sergio González, Head Asset Management de Cohen.

En cuanto a la confección de los portafolios, González afirmó que “el primer movimiento suele ser conservador. El objetivo inmediato es preservar el capital en moneda dura y generar una renta previsible, sin asumir riesgos excesivos”, mientas que “el horizonte de inversión inicial es corto”, pues ”la confianza se va construyendo con el tiempo; el primer paso debe ser simple y claro”. Subrayó que “la liquidez importa. Para muchos, la posibilidad de recuperar los fondos rápidamente es una condición no negociable”, a la vez que “la diversificación por tramo de duración y tipo de instrumento es una herramienta clave para equilibrar rendimiento y volatilidad”.