Las excavaciones y recorridos permiten identificar estructuras antiguas, incluyendo palacios y acueductos, que ilustran transformaciones urbanas a lo largo de milenios y muestran una red histórica aún en proceso de estudio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el centro de Roma, bajo las calles y plazas más transitadas, se esconden yacimientos subterráneos que ofrecen una nueva perspectiva de la historia de la ciudad. Estos espacios incluyen desde antiguas residencias imperiales hasta templos y complejos de apartamentos, permitiendo recorrer las capas de Roma y descubrir restos que datan de hace más de dos milenios.

La Domus Aurea, el palacio subterráneo construido por Nerón tras el incendio del año 64 d.C., ejemplifica el esplendor y la complejidad de la ingeniería romana. Aunque permanece en gran parte enterrada, es accesible solo en parte al público.

De acuerdo con la revista especializada National Geographic, la Domus Aurea se extiende bajo el valle del Coliseo y las colinas del Palatino y Esquilino, y fue diseñada para captar la luz solar con sus incrustaciones de oro, mármol y piedras preciosas. A pesar de estar a pasos del Coliseo, recibe menos visitantes debido a su ubicación a más de nueve metros bajo tierra.

El yacimiento, sepultado por siglos de construcciones sucesivas, es solo uno de los muchos monumentos antiguos que permanecen ocultos bajo la Roma moderna, formando una ciudad paralela bajo la superficie.

Las exploraciones en túneles y sótanos permiten reconstruir periodos poco conocidos, con hallazgos que van desde templos imperiales hasta viviendas cotidianas distribuidas en múltiples niveles bajo la urbe. REUTERS/Remo Casilli

Otras zonas y monumentos subterráneos, como la plaza Navona y el Vicus Caprarius, revelan la continuidad de la vida romana a lo largo de los siglos. El subsuelo de Roma contiene estadios, cisternas y viviendas que permanecieron preservadas por el paso del tiempo y el desarrollo urbano, recordando que la ciudad se construyó sobre sí misma durante generaciones.

Roma, una ciudad de capas y agua

El crecimiento de Roma a lo largo de los siglos se refleja en su estructura subterránea, formada por calles, edificios y artefactos de diferentes épocas. Cada vez que se realiza una obra pública o una excavación, surgen nuevos vestigios del pasado.

Según el espeleólogo Adriano Morabito, presidente de la asociación científica Roma Sotteranea, la ciudad es como una “gran lasaña”, donde cada estrato representa una etapa histórica distinta. El subsuelo alberga desde estadios como el de Domiciano, bajo la plaza Navona, hasta acueductos en funcionamiento como el Aqua Virgo, construido en el año 19 a.C.

El agua jugó un papel fundamental en la configuración de la Roma subterránea. Ríos, pozos y cisternas forman una red hidráulica esencial para la vida urbana y que aún alimenta fuentes históricas como la Fontana di Trevi. El Vicus Caprarius, conocido como la Ciudad del Agua, guarda restos de una ínsula y de las antiguas cisternas que distribuían el agua en la Roma imperial.

Iglesias y casas bajo tierra: la vida cotidiana en el subsuelo

Las visitas guiadas y los hallazgos arqueológicos añaden datos sobre el desarrollo urbano y revelan fragmentos de la vida cotidiana conservados bajo calles y plazas de la capital italiana. REUTERS/Alberto Lingria

Muchas de las iglesias romanas actuales se construyeron sobre estructuras anteriores, y en sus sótanos se pueden visitar excavaciones y restos de edificaciones romanas. Ejemplos como la Basílica de San Clemente y la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere permiten descender varios metros bajo tierra y observar suelos de mosaico, talleres, almacenes y viviendas privadas.

La Domus Aurea ofrece recorridos guiados que incluyen experiencias de realidad virtual para mostrar el aspecto original del palacio y sus jardines, donde ahora se ubica el Coliseo.

El acceso a estos yacimientos varía: algunos requieren reserva y guía, mientras que otros, como los sótanos de iglesias, admiten visitas espontáneas por un bajo costo. Estos espacios menos visitados muestran la vida cotidiana de la antigua Roma y ayudan a completar el rompecabezas de la historia urbana, más allá de los grandes monumentos turísticos.

Un rompecabezas en constante descubrimiento

El subsuelo de Roma es tan extenso como la ciudad visible, aunque solo una pequeña parte, menos del diez por ciento, fue excavada y estudiada. Según los expertos, probablemente solo se conoce entre el 5% y el 10% de los vestigios bajo la superficie. Cada hallazgo arqueológico aporta una nueva pieza para entender la evolución de la ciudad, desde las residencias imperiales hasta las casas de los primeros cristianos y los sistemas hidráulicos que aún funcionan.