El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este domingo que su reunión prevista con el mandatario chino Xi Jinping podría posponerse si Beijing no colabora en los esfuerzos internacionales para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo que permanece bloqueada por Irán en medio del conflicto en Oriente Medio.
En una entrevista telefónica concedida al Financial Times, Trump dejó claro que espera una respuesta de China antes de viajar a Beijing para una cumbre bilateral prevista para finales de mes.
“Creo que China también debería ayudar porque obtiene el 90 por ciento de su petróleo de los Estrechos”, afirmó el mandatario estadounidense durante la conversación con el diario, en referencia a la fuerte dependencia energética de la economía china respecto del crudo transportado desde el Golfo Pérsico.
Trump agregó que su administración quiere conocer la postura de Beijing con antelación y no esperar hasta la cita diplomática prevista entre ambos líderes.
“Nos gustaría saberlo antes. Es mucho tiempo”, señaló Trump.
El presidente estadounidense también dejó abierta la posibilidad de modificar su agenda diplomática si no hay señales de cooperación por parte del régimen de Xi Jinping.
“Podríamos retrasarlo”, dijo al ser consultado sobre su visita a China, sin especificar por cuánto tiempo podría aplazarse el encuentro.
La advertencia forma parte de la presión de Washington para que sus socios internacionales participen en la reapertura del estrecho de Ormuz, un corredor marítimo estratégico entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo.
El paso quedó prácticamente cerrado tras la escalada militar iniciada hace más de dos semanas entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que provocó fuertes tensiones en los mercados energéticos y elevó el precio del crudo a niveles superiores a los 100 dólares por barril.
Durante la entrevista con el Financial Times, Trump sostuvo que los países que dependen del suministro energético del Golfo deberían participar activamente en garantizar la seguridad de la ruta marítima.
“Es lógico que las personas que se benefician del estrecho ayuden a garantizar que no ocurra nada malo allí”, afirmó.
El mandatario también dirigió su mensaje hacia los aliados europeos y otros socios estratégicos de Washington, al insistir en que la reapertura del estrecho requiere un esfuerzo internacional coordinado.

Afirmó que los miembros de la OTAN se arriesgan a un futuro “muy malo” si sus miembros no ayudan a reabrir esa vía marítima clave para el comercial mundial que permanece bloqueada por el régimen iraní
Un día antes de la entrevista, Trump había pedido públicamente a potencias como China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido que envíen buques militares para ayudar a garantizar la navegación en la zona.
Según explicó el propio presidente, la cooperación podría incluir desde el despliegue de dragaminas hasta operaciones destinadas a neutralizar amenazas en la costa iraní.
“Lo que sea necesario”, respondió cuando se le preguntó qué tipo de asistencia espera de otros países. Trump también mencionó la posibilidad de que fuerzas aliadas contribuyan a neutralizar ataques con drones o minas navales que, según Washington, están afectando el tráfico marítimo en el Golfo.
La presión diplomática de Estados Unidos coincide con un aumento de las tensiones en el estrecho, donde el tránsito de petroleros se ha reducido drásticamente debido a los ataques y a los riesgos para la navegación.
Antes del conflicto, alrededor del 20 % del suministro mundial de crudo atravesaba diariamente ese paso estratégico, considerado uno de los puntos más sensibles del comercio energético global.
El cierre de la vía marítima ha tenido un impacto inmediato en los mercados. Los precios internacionales del petróleo han subido cerca de un 45 % desde el inicio de la guerra, reflejando la preocupación de los inversores por posibles interrupciones prolongadas en el suministro.
En paralelo a las declaraciones de Trump, su secretario del Tesoro, Scott Bessent, mantuvo reuniones en París con el viceprimer ministro chino He Lifeng para preparar la eventual cumbre entre ambos líderes. Ese encuentro diplomático busca avanzar en la agenda bilateral y en la organización del viaje presidencial a Beijing, inicialmente programado para finales de marzo.
Xi Jinping había invitado a Trump a visitar China durante una reunión celebrada en Corea del Sur en octubre pasado, donde ambos mandatarios acordaron una tregua en las tensiones comerciales y tecnológicas entre sus países. Sin embargo, la nueva crisis en Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz han añadido un factor geopolítico clave que ahora condiciona el calendario del encuentro.

La Casa Blanca sostiene que la reapertura del corredor marítimo es fundamental para estabilizar el comercio energético y reducir la presión sobre los precios globales del petróleo. En ese contexto, la administración Trump intenta reunir apoyo internacional para restablecer la navegación en una ruta considerada esencial para el abastecimiento energético de Asia, Europa y otras regiones del mundo.