
Franco Colapinto logró un hito para el automovilismo argentino. Una marca que no se registraba desde hace más de cuatro décadas gracias a posicionarse en el segundo puesto de forma parcial en el Gran Premio de China de Fórmula 1. Esta actuación no ocurría desde hace 44 años gracias a la época de oro al volante de Carlos Alberto Reutemann.
El dato que consolida la importancia de lo conseguido por Colapinto es que ningún piloto argentino había logrado girar entre los dos primeros puestos de una carrera de F1 desde el Gran Premio de Sudáfrica de 1982, donde Reutemann mostró notoria competitividad en el Autódromo de Kyalami el 23 de enero de aquel año, cuando el recordado Lole a bordo de su Williams terminó como escolta del ganador, Alain Prost, con un Renault. Aquella carrera quedó en la historia por el conflicto previo que derivó en la única huelga de pilotos de la F1.
Esta actuación cobra una dimensión aún mayor si se considera la ausencia prolongada de pilotos argentinos con roles destacados en la F1. Si bien Colapinto no pudo terminar segundo y accedió a esa posición por las paradas en boxes de otros pilotos, hizo su mérito para quedar en esa posición.
Durante la competencia en Shanghái, en el undécimo giro, la carrera se neutralizó tras el abandono de Lance Stroll, cuyo Aston Martin quedó detenido en una vía de escape. A raíz de este incidente, George Russell (Mercedes), los ferraristas Charles Leclerc y Lewis Hamilton, además de Pierre Gasly, ingresaron a boxes y permitieron que Colapinto accediera al segundo lugar, solo detrás de Kimi Antonelli (Mercedes), el autor de la pole.

En la reanudación en la decimotercera vuelta, Colapinto defendió con solidez su posición ante la presión de Esteban Ocon (Haas). Sin embargo, fue superado por Hamilton, quien rápidamente también adelantó a Ocon. Minutos después, Leclerc también logró sobrepasar al piloto argentino, seguido por Russell. Pese a la desventaja mecánica frente a rivales de equipos de mayor presupuesto y desarrollo, Colapinto se mantuvo competitivo y sumó experiencia al resistir los embates de nombres consagrados.
En la historia reciente, otro argentino logró situarse momentáneamente entre los cinco primeros: Gastón Mazzacane, quien en el Gran Premio de Estados Unidos de 2000 llegó a ubicarse cuarto con un Minardi de modestas prestaciones. En aquella ocasión, el piloto platense mantuvo a raya durante tres vueltas al campeón mundial vigente Mika Hakkinen (McLaren), aprovechando una inesperada tormenta que descolocó las estrategias del resto de la parrilla.
El prólogo de ambos hitos evidencia la excepción que representa cada episodio en la trayectoria argentina dentro de la F1 moderna. Ni en los años más competitivos de equipos nacionales ni en los diversos intentos individuales, otro piloto había logrado prolongarse tan cerca del podio como Colapinto ahora.
Tras el Gran Premio de China, el calendario experimentará una interrupción mayor a un mes. La próxima competencia será el Gran Premio de Japón, programado para el 29 de marzo. Posteriormente, la categoría suspenderá sus citas en Bahréin (12 de abril) y Arabia Saudita (19 de abril) debido al conflicto en Medio Oriente, lo que pospone la reanudación de las actividades oficiales hasta el 3 de mayo en Miami.