Un pescador con casco amarillo y chaleco salvavidas trabaja entre una vasta cantidad de calamares recién capturados en la cubierta de un barco pesquero.

En el primer bimestre del año la captura de calamar illlex, una de las especies más valiosas y atractivas del Mar Argentino superó las 120.000 toneladas, casi duplicando los registros de igual período de 2025, informó la Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación.

Los niveles de captura de la especie, por volumen la más abundante de la pesca marítima del país, pasaron de 62.221 a 123.679 toneladas. “El crecimiento se observó en todos los puertos, alcanzando en estos dos meses, casi la totalidad de lo desembarcado en todo el 2025”, dice el comunicado oficial.

Además, el informe resalta que el aumento de los niveles de captura se observa “en todas las flotas, tanto la de dedicación exclusiva en esta especie (los llamados “poteros”), como la de arrastre”.

La flota potera, que en 2025 ya había tenido muy buenos rendimientos, alcanzó en los dos primeros dos meses el 60% de lo capturado en todo el año pasado, en tanto que la flota arrastrera ha superado el 75% de su marca anual.

Una planta terrestre de procesamiento de calamar, especie clave de la pesca argentina, asolada por la flota china de aguas distantes

Según el informe de la Secretaría, el fenómeno responde al incremento de la abundancia de los recursos. La pesca de calamar se efectúa durante su “temporada” que va de enero a agosto, pero en los últimos años se ha concentrado mayormente en el verano. Este año ha encontrado concentraciones récord con respecto a la serie histórica. Otras especies también mostraron una suba en el primer bimestre de este año, como diferentes áreas de captura de merluza hubbsi, que tuvieron aumentos interanuales de captura interanuales de 21 a 96 por ciento. También de raya y abadejo mostraron una buena performance.

Estos datos se complementan con los del Indec, que registró en enero un aumento interanual del 53,7% en pesca marítima y un 32,5% en acuicultura. La situación impactó sobre el índice de producción industrial pesquero (IPP) que ya en enero había mostrado un aumento del 49,9% interanual, propulsado por el incremento del 53,7% del mismo indicador referido a la pesca marítima y en particular por la captura de moluscos, familia a la que pertenece el calamar illex argentinus o pota argentina, un molusco cefalópodo considerado uno de los invertebrados marinos más importantes para la pesca comercial en el Atlántico Sur.

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A su vez, el calamar es la especie que más atrae el interés de la flota pesquera china “de aguas distantes” que pesca al borde y ocasionalmente al interior del “Mar Argentino”, como se denomina el área de hasta 200 millas marinas desde la costa continental que es “Zona Económica Exclusiva” para los buques de bandera nacional.

Como informó recientemente Infobae, los movimientos medidos en los últimos doce meses evidencian el abrumador dominio de la flota china pescando en las narices del Mar Argentino. Sobre 776 buques de pesca de aguas distantes cuyos movimientos observó el sistema Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina (PNA), 418 son de bandera china, aunque también es posible que también todos o la mayoría de los 28 con bandera de Vanuatu sean en realidad propiedad de empresas chinas.

Con sus luces encendidas, los “poteros” chinos pescan de noche (el calamar es una especie fotosensible) y su número y concentración semeja las luces de una ciudad al borde del Mar Argentino.

Para combatir el azote de la flota potera china un arma de utilidad sería el Acuerdo de Medidas del Estado Rector de Puerto, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

Esta semana, las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y de Presupuesto y Hacienda del Senado emitieron dictamen favorable para que la Argentina adhiera a ese acuerdo internacional. Allí se consideró que esa pesca constituye una amenaza directa sobre la sustentabilidad de los recursos pesqueros y sobre la competitividad de la flota argentina, en especial frente a la presión que ejerce la actividad extractiva sobre el calamar en el límite de la Zona Económica Exclusiva (esto es, “la Milla 201”).

El acuerdo impulsado por la FAO busca fijar estándares mínimos y mecanismos de cooperación entre Estados para reforzar controles, exigir información anticipada a los buques y facilitar el intercambio de datos entre autoridades portuarias, buscando entre otras cosas evitar la proliferación de “puertos de conveniencia” y cerrar espacios operativos a las flotas asociadas con la pesca ilegal. La flota china “de aguas distantes” tiene el apoyo de buques de recarga de combustible y de descarga de captura y utiliza como “conveniencia” el puerto de Montevideo.

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El acuerdo establece un sistema de controles portuarios que permite a los Estados, inspeccionar buques extranjeros antes de permitir su ingreso o descarga. Entre las medidas previstas se encuentra la obligación de que las embarcaciones presenten información detallada sobre el barco, su carga, la bitácora de navegación, las operaciones de pesca realizadas, la cantidad de capturas y las autorizaciones correspondientes.

Además, prevé mecanismos de intercambio de información e inteligencia entre los países parte, lo que busca cerrar los circuitos logísticos que utilizan las flotas que operan al margen de las regulaciones. En un contexto marcado por la creciente presión de flotas extranjeras en el Atlántico Sur, la adhesión al instrumento es considerada por distintos sectores como una herramienta adicional para fortalecer los mecanismos de control y cooperación internacional en la lucha contra la pesca ilegal, principalmente de centenares de buques chinos, impulsada y subsidiada por el propio estado chino.