
Steven Spielberg defendió la vigencia de la ópera, el ballet y la experiencia colectiva en el cine durante una conversación en el festival SXSW, en medio de la controversia por los comentarios de Timothée Chalamet sobre el estado actual de las artes escénicas. El director abordó el valor de los espacios donde el público se reúne para vivir juntos una función, en un momento en el que el debate sobre la supervivencia de ciertos géneros artísticos divide opiniones en Hollywood.
Durante su intervención, Spielberg destacó que, aunque valora el streaming y disfruta colaborar con plataformas como Netflix, para él la verdadera experiencia ocurre cuando una comunidad se reúne en una sala oscura, comparte sentimientos y sale transformada. El realizador afirmó que esto sucede en el cine, en conciertos, y también en el ballet y la ópera. “Queremos que eso se sostenga. Queremos que eso siga para siempre”, expresó el cineasta, mientras la audiencia celebraba sus palabras.
La polémica se originó tras una charla pública en la que Timothée Chalamet bromeó sobre el supuesto declive del ballet y la ópera, sugiriendo que estas disciplinas luchan por mantenerse vivas ante la falta de interés general. El actor, durante un encuentro organizado por Variety y CNN junto a Matthew McConaughey, reconoció la importancia de mantener los cines abiertos, pero añadió con ironía que no querría trabajar en áreas donde “hay que mantener vivo esto, aunque ya nadie se interese”. Chalamet matizó sus palabras aclarando que su comentario era un chiste y que respetaba a quienes se dedican al ballet y la ópera, aunque admitió estar “tirando dardos sin razón” y bromeó con que sus declaraciones harían perder “14 centavos de audiencia” a la transmisión.
Las declaraciones de Chalamet provocaron reacciones inmediatas. La presentadora Whoopi Goldberg lo calificó de “frívolo y superficial” en el programa The View. Por su parte, la bailarina Misty Copeland criticó que el actor la incluyera en la promoción de su película Marty Supreme y luego desacreditara el ballet. También se sumaron a las críticas personalidades como Juliette Binoche, Andrea Bocelli y Doja Cat; esta última posteriormente se retractó, reconociendo que usó el conflicto para atraer atención.
Debate sobre la vigencia de la ópera y el ballet
El caso ha abierto un debate en medios y redes sociales sobre la situación actual de la ópera y el ballet y su comparación con la industria cinematográfica. Varios periodistas y artistas han defendido a Chalamet en columnas publicadas en The New York Times, Vanity Fair y otras plataformas. Señalan que, aunque su tono resultó desafortunado, su comentario refleja una realidad: la disminución de espectadores y venta de entradas en estas formas artísticas tradicionales.
El argumento principal de quienes respaldan a Chalamet es que el descenso del público en ópera y ballet podría servir como advertencia para Hollywood. Consideran que la industria debe aprender de esas experiencias para no caer en la misma situación. La discusión se ha centrado en si es posible revitalizar el interés en estas disciplinas y qué papel deben desempeñar los artistas y las instituciones en ese proceso.
La intervención de Spielberg buscó reivindicar el valor de la experiencia artística en comunidad, tanto en el cine como en las artes escénicas. El director insistió en que la magia del cine y de espectáculos como la ópera o el ballet reside en la capacidad de reunir a personas desconocidas para vivir emociones compartidas. “No hay nada como eso”, afirmó, recalcando que este encuentro colectivo es insustituible. El debate sobre el futuro de las artes escénicas y la industria del cine sigue abierto, impulsado por figuras influyentes y la respuesta del público a sus declaraciones.