
Hay jornadas como las de este viernes 13 de marzo en las que la música no es solo banda sonora convencional, sino promesa de algo más grande. Desde temprano, el Hipódromo de San Isidro se llenó de esa expectativa que solo genera Lollapalooza Argentina: la ansiedad de los primeros pasos sobre el pasto, la emoción de los que estrenan pulsera y el brillo en los ojos de quienes saben que, en apenas unas horas, todo puede suceder. Y a poco tiempo de abrirse las puertas del predio, se dio por iniciado el primer día del masivo festival
Mientras el reloj marca las primeras horas de la tarde, se produce el desfile de los más tempraneros rumbo a los escenarios, con el objetivo de pegarse al vallado. En el Samsung Stage, Mora Fisz inauguró la jornada a las 13:45 con una presentación que confirma su gran momento. Con un look asimétrico total-black y brillos en su rostro, la artista emergente deslumbra con temas como “Mil preguntas” y “Donde comenzó al tormenta”, que mantienen expectantes al público a su alrededor.

Mora no solo es una cantante en pleno ascenso, sino que dio muestras de su versatilidad como actriz al ponerse en la piel de Clara, la hija de Ricardo Darín y Carla Peterson en El Eternauta de Netflix, lo que la ubica en el radar de una nueva generación de fans curiosos por verla en vivo.
En simultáneo, Jero Jones marcó el pulso inicial del Perry’s Stage con un set donde confluyen el rock alternativo, el post-punk y la electrónica, mostrando por qué es una de las apuestas más interesantes de la escena emergente nacional. Su repertorio, cargado de búsquedas sonoras y letras profundas, anticipa la diversidad que dominará la jornada.

A las 14.30, el Alternative Stage se llenó de música de los primeros sonidos de la banda mendocina Spaghetti Western. Liderada por Francisca Figueroa, y acompañada de instrumentos autóctonos y el aporte de las palmas, trajo consigo ritmos regionales fusionados con jazz y soul.
A las 14:30, Tiger Mood fue la banda encargada de abrir el escenario principal del Flow Stage en el Lollapalooza, marcando uno de los momentos más importantes de su carrera. Con su característico mix de Funk, Neo-Soul, Hip-Hop y Jazz, el grupo —que ya pasó por el Konex, el Festival Buena Vibra y escenarios de la Patagonia— llevó su groove a un público masivo.
Con looks relajados y la vibra clásica que los define, Tiger Mood desplegó un show que hizo saltar y bailar a todos los presentes desde los primeros minutos. La energía y la potencia de su propuesta musical lograron que el arranque del festival tuviera el ritmo y la frescura de una fiesta funk, dejando en claro por qué la banda es una de las revelaciones de la escena local.
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