
¿Qué leer mientras el mundo está tan difícil? Pensé si había que recomendar títulos como El porqué de la guerra, esa larga reflexión que hace Sigmund Freud cuando Albert Einstein ¡nada menos! le trate de responder esta “sencilla” pregunta: “¿Hay una manera de liberar a los seres humanos de la fatalidad de la guerra?“. Después pensé que podía recomendar Ucrania. Crónica desde el frente, donde Ignacio Hutin contó desde el terreno los dos lados del conflicto. Dos joyas.
Sin embargo, me decidí por otros tres. Uno está ligado a este mes de marzo en que se cumplen 50 años de la dictadura. Pero no es un libro de análisis ni de Historia, aunque sí. Se llama Hubo una vez un patio y es la historia de Martín y Ana Julia Bonetto, cuyos padres fueron secuestrados cuando Martín era muy chiquito y Ana Julia, un bebé. Es un libro muy particular.
También hablaré de Lo que entiendo por Borges, un libro que acaba de publicar Martín Kohan por Ediciones Godot. Habla de Borges “como invención colectiva”, qué decimos cuando decimos Borges. Pero también lee con ojo atento algunas cosas, como sus opiniones sobre Perón y el peronismo… y las dictaduras.
Finalemente, hablaremos del Manual Divinsky de literatura contemporánea, un libro digital delicioso .y gratuito- que reúne las columnas donde recomendó libros el editor de Mafalda, de Rodolfo Walsh, de Maitena, de Griselda Gambaro y de tantos otros. Daniel Divinsky, que murió en 2025, escribió esas columnas para la seccion de libros de Infobae,
1) “Hubo una vez un patio”, de Ana Julia y Martín Bonetto

Hay algo tremendo y hermoso que dicen los hermanos Bonetto: que hacen el libro para que sea algo físico, sólido, una casa donde estar juntos los cuatro, ellos y sus padres desaparecidos. Sus padres son Roberto Bonetto y Ana María Mobili. y los secuestaron cuando Martín Bonetto tenía 1 año y cuatro meses y su hermana Ana Julia, 40 días.
Martín es fotógrafo y diseñador gráfico y Ana Julia, profesora de Artes Visuales. Se nota: esa casa para los cuatro está construida con palabras pero sobre todo con cartitas, con una esquela urgente que pide “No me llamen”, con poemas de la mamá, con muchas imágenes. Con fotos infantiles y con fotos tremendas, como la de ellos con el esqueleto del padre, reconocido en 2010.

Los Bonetto eran de Olavarría y allí nació Martín, pero la pareja vivía en La Plata. Cuando se los llevaron, dejaron a los chicos al cuidado de un vecino mayor que, en un gesto heroico, le dijo al soldado que cuidaba la puerta que tenía que comprar comida para los nenes y se fue a llamar a la hermana de Ana María. Así fue que llegó la familia a buscarlos y, enseguida, viajó Kela, la hermana de Roberto. ¿Qué hacer con los chicos? Decidieron que Ana Julia, como era tan chiquita y todavía no reconocía a la familia, se iría a Olavarría y Martín se quedaría con los tíos y abuelos que había tratado. Así, crecieron separados. Con muchas visitas, muchos cumpleaños, pero en ciudades diferentes.
Hay mil detalles: el poncho que Martín rescató de la tumba el día en que por fin iban a enterrar a su padre y que usa como un “manto protector”. O una terrible duda: el abuelo Mobili había fundado otra familia, en paralelo. Es decir: hay otros Mobili. Adriana Calvo de Laborde, que estuvo secuestrada con Ana María, contó el pedido de su compañera de celda para cuando saliera: que llamara a los Mobili de la guía y les contara qué pasaba. Ese aviso nunca llegó. Pero, se preguntan los hermanos Bonetto: ¿habrá llamado a los otros Mobili, que aparecen primero?
Meterse en una vida, en la militancia, en los golpes y los aprendizajes, y tratar de entenderlos. Se estruja el corazón, pero vale la pena.
2) “Lo que entiendo por Borges”, de Martín Kohan

Una de las virtudes de Martín Kohan es que, además de ser escritor, logra hablar de literatura con la tensión de un thriller. Lo he visto hablar sobre Borges para un programa de televisión y tener a todo el equipo -los técnicos los camarógrafos, los sonidistas- pendientes y mudos y hasta aplaudir al final. Una forma vibrante de hablar de los libros.
Aquí, Kohan lo hace de nuevo. Se va a preguntar no quién es el Borges de carne y hueso sino qué representa, cómo se lo ha construido, hasta cómo se lo ha castigado por escribir tan bien. Si, dice, se lo ha castigado construyendo un personaje que escribe tan bien porque vive tan mal. Una vida pobre, una literatura espléndida.

Por ejemplo, Kohan toma Instantes, ese poema que se ha atribuido a Borges en flyers y posters aunque es claro que NO PUEDE SER DE BORGES y, en vez de indignarse, trata de entender qué hay de cierto, qué hay de Borges en ese no-Borges. No hay ahí nada de Borges, dice, pero sí “del borgismo”, al que define como la “ideología literaria dominante”. En Borges, dice, la verdadera experiencia vital está en matar a un hombre o dejarse matar por él. En cambio, el poema Instantes, dice Kohan, propone “zonceras como trepar montañas, hacer mas viajes, tomar helados, cositas así”. El borgismo, concluye, se venga de Borges imaginándole “una renuncia vital”.
Otro punto fuerte es el de Perón. En el capítulo La cara de Perón, Kohan parte de una fuente tan inobjetablmente borgiana como el libro que escribió Adolfo Bioy Casares recopilando las conversaciones entre los dos escritores y busca las formas de su antiperonismo y, también, a dónde lo lleva ese antiperonismo.
Así, Kohan señala que los amigos definen a los peronistas como “burdos imitadores” de los nazis, que Borges dice que “Los argentinos vuelven a Perón como el perro vuelve a su vómito” y que va más lejos afirmando: “El partido peronista no puede prescindir de ladrones, asesinos, analfabetos: son la trama de la que está hecho”.
No voy a contar todo porque de esto hay mucho en el libro de Kohan, pero me interesa cuando muestra una actitud lugoniana de Borges -el Leopoldo Lugones de La hora de la espada– al sostener que “entre el peronismo y la patria sólo están ellos”, los militares. De ahí a la exaltación de la “Revolución Libertadora” hay un paso. “La gente se pone sentimental cuando fusilan a unos malevos”, dice el escritor ante los fusilamientos de junio de 1956. Y celebra con un “Viva la patria” el golpe contra Illia, que no es peronista. Kohan muestra que durante la última en 1982, cuando se anunciasn futuras elecciones, Borges le dice a Bioy: “Si lo único que puede evitarlas es el golpe de Estado, que venga el golpe de Estado. Las elecciones son la vuelta del peronismo”.
3) “Manual Divinsky de literatura contemporánea”, de Daniel Divinsky

El responsable editorial de Ediciones De la Flor, el editor de tantos libros que hicieron reir y pensar, era un lector agudo y apasionado y por eso lo convocamos cuando arrancó la sección de Libros de Infobae.
Dijo que aceptaba si podía hablar de lo que quisiera tituló su columna “No-novedades” y arrancó con una novela de Maylis de Kerangal a quien, cuenta, conoció porque se lo recomendó el cajero de la playa de estacionamiento cercana al consultorio de su dentista quien -no es tan raro en Buenos Aires- también era psicoanalista.
Como buen editor, Divinsky era un descubridor y se daba el lujo de escribir sobre autores que podíamos no conocer. Como Eric Barenboim, “el autor que no esta en Wikipedia” y que escribió una novela contando la historia de un kinesiólogo contratado por error en lugar del jugador uruguayo Luis Suárez. Pero también podía hablar de autores consagrados como Jonathan Franzen o consagradísimos como George Orwell y terminar parafraseando a Gustavo Adolfo Becquer: “¿Me preguntas qué es la distopía? Distopía eres tú, 1984, lamentablemente casi cumplida»
Mario Levrero, Jorge Consiglio y Angélica Gorodischer están entre los autores recomendados pero también Jhumpa Lahiri, David Lodge y el libro donde Laurent Binet cuenta el atentado contra un jerarca nazi. Y El último encuentro, ese libro inolvidable de Sandor Marai, que Divinsky narra con sencillez y sobre el que se pregunta “por qué nadie lo recuerda si desde que se publicó su traducción al castellano, durante por lo menos trece años la obra de Sándor Márai fue ‘conversation piece’ cuando no lectura obligatoria de los sectores ‘esclarecidos’”.
Manual Divinsky de literatura contemporánea es una guía de lectura para desprejuiciados, para quienes se lancen al placer d ela lectura sin precisar que el autor tenga titulos respaldatorios. El ebook se llama así porque Daniel Divinsky se hubiera reído de este título, como se reía de que le dijeran “mítico editor”. Y eso está muy bien.