
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de El Salvador enfrenta el desafío de resolver los problemas informáticos para asegurar la transparencia y legitimidad de las elecciones generales de 2027. Esta preocupación fue central durante el análisis realizado en el programa Diálogo 21, de Grupo Megavisión, donde especialistas y exfuncionarios destacaron los riesgos y exigencias que implica la organización de unos comicios con creciente participación y nuevas tecnologías.
Según explicó Miguel ángel Cardoza, exmagistrado del TSE, la institución ya se encuentra en la etapa de preparación de los comicios. El padrón electoral supera actualmente los 6,4 millones de ciudadanos inscritos, de los cuales casi 900,000 residen en el exterior. Cardoza detalló que la participación de la diáspora requiere no solo una actualización constante del padrón, sino también la implementación de mecanismos como el voto por internet o el uso de máquinas electrónicas, medidas que deberán ser respaldadas por sistemas informáticos robustos y confiables.
De acuerdo con los panelistas en el espacio televisivo, el TSE enfrenta una reorganización administrativa que ha reducido su plantilla permanente en un 57%. Cardoza señaló que el organismo compensará esta reducción con la contratación de personal temporal específico para el periodo electoral, aunque advirtió que la logística y la coordinación deben estar completamente listas antes del día de la elección. “El problema del 2024 fue un problema informático. Deberían de poner atención en ese punto. Ya hay una experiencia, hay que resolverlo con suficiente anticipación”, expresó el exmagistrado.
El analista político Vladimir Melara coincidió en que el reto tecnológico es prioritario. Melara enfatizó la importancia de que el TSE garantice no solo la integridad de los datos y la seguridad informática, sino también la transparencia en cada fase del proceso electoral. “La transparencia es fundamental porque es lo que genera confianza en la población”, remarcó.

Los desafíos informáticos se agravan ante la necesidad de publicar y actualizar el Plan General de Elecciones y el calendario electoral. Según los panelistas, la falta de acceso público a estos documentos puede abrir espacio a la desconfianza y dificultar la vigilancia por parte de los partidos políticos. El Tribunal debe proporcionar información completa sobre la cantidad de juntas receptoras de votos y otros aspectos logísticos para asegurar el control y la fiscalización por parte de todos los actores involucrados.
El presupuesto electoral, que supera los 170 millones de dólares, también influye en la capacidad tecnológica del TSE. Una parte importante de estos fondos se distribuirá para permitir el voto desde el exterior, mientras que la eliminación del financiamiento público a los partidos políticos agrega presión sobre las fuentes de recursos y la fiscalización de los gastos de campaña.
El diseño legal de las elecciones en El Salvador contempla la fiscalización por parte de los partidos a través de la Junta de Vigilancia Electoral (JVE). Cardoza explicó que la legislación obliga a entregar el padrón electoral a los partidos para su revisión, lo que vuelve imprescindible contar con sistemas informáticos capaces de garantizar la integridad y el acceso a los datos en tiempo real.
En la entrevista se expresaron las inquietudes de los expertos sobre la introducción de reformas legales en el periodo previo a los comicios. Cardoza advirtió que los cambios de reglas de último momento complican la organización y pueden afectar la legitimidad del proceso. Tanto él como Melara consideraron necesario mantener las reglas estables al menos un año antes de la elección.

La actualización del padrón y la integración de nuevos votantes, especialmente jóvenes que cumplirán la mayoría de edad, constituyen otro reto para el TSE. Cardoza indicó que el registro debe excluir a los fallecidos, a quienes han perdido sus derechos ciudadanos o han renunciado a la nacionalidad, tareas que requieren precisión y sistemas seguros.
“La logística de ese día, el transporte, la alimentación, la comunicación y todo lo que tiene que ver con la ejecución del día de las elecciones es un trabajo realmente arduo”, explicó Melara en el programa. La experiencia de procesos anteriores, donde la tecnología fue un factor crítico, obliga al TSE a priorizar la resolución de los aspectos informáticos para las elecciones de 2027.