
Bajo un fuerte operativo de seguridad, el lunes fue trasladado hacia Termas de Río Hondo el principal imputado por el femicidio de Ramona Emilia Medina, identificado como L. R. B., alias “Chucky”. El procedimiento se realizó desde el Centro Único de Detenidos de la ciudad Capital hasta el Centro Judicial de Las Termas, en cumplimiento de nuevas medidas dispuestas en la causa por el Ministerio Público Fiscal.
El traslado de Bustamante fue ordenado por la fiscal Dahiana Pérez Vicens, responsable de la investigación judicial. La diligencia tuvo como objetivo realizar una entrevista psicológica al acusado, en el marco de las pericias requeridas durante el proceso. Dos peritos psicólogos participaron en la evaluación: uno designado por el Ministerio Público Fiscal y otro propuesto por la Defensa Oficial, representada por la Dra. Ana Silva Gerez.
Una vez finalizada la entrevista, Bustamante fue devuelto al Centro Único de Detenidos en la ciudad Capital, donde permanece alojado. El operativo de seguridad incluyó el despliegue de personal policial y vehículos de traslado, garantizando el cumplimiento de las medidas establecidas por la autoridad judicial.
Dentro de las diligencias ordenadas, se programaron dos nuevas entrevistas psicológicas para los días 16 y 23 de marzo. Estas instancias forman parte de los procedimientos solicitados por la Fiscalía y buscan aportar elementos al expediente de la causa.
Según informaron fuentes del caso, el Ministerio Público Fiscal solicitará próximamente una nueva audiencia para requerir la prisión preventiva de L. R. B. El objetivo de esta solicitud es que el acusado continúe detenido mientras avanza la investigación por el femicidio de Ramona Emilia Medina.
El proceso judicial se encuentra en una etapa clave, con la recolección de pruebas y la realización de pericias médicas y psicológicas. El avance de estas medidas resulta determinante para la definición de la situación procesal de Bustamante, identificado como el principal sospechoso del crimen.
En una audiencia realizada días atrás y según informó el portal del Diario Panorama, el Ministerio Público Fiscal solicitó la prórroga de la detención de Bustamante. Durante esa instancia, la defensora oficial requirió la excarcelación del imputado, argumentando que —según su postura— no existirían suficientes elementos probatorios en su contra.
El juez de Control y Garantías, Silvio Salice, resolvió dar lugar al pedido de la fiscal Pérez Vicens y dispuso la prórroga de la detención del acusado. La resolución judicial se fundamentó en la existencia de indicios que, a criterio del tribunal, justifican la continuidad del hombre bajo custodia mientras prosigue la investigación.
La defensa oficial planteó que la permanencia del imputado en detención preventiva carece de sustento suficiente y solicitó su liberación. Sin embargo, la fiscalía insistió en la necesidad de resguardar el proceso y evitar eventuales riesgos procesales.
El crimen de Ramona ocurrió durante los feriados de Carnaval, cuando la mujer salió de su casa para dirigirse al corso y nunca regresó. En un primer momento, se inició un operativo para dar con su paradero. Sin embargo, la investigación dio un giro inesperado con la declración de un remisero, que denunció a la Policía que, al acudir a una vivienda ubicada en calles San Martín e Italia del barrio Herrera El Alto, observó a una mujer sentada en la galería de una propiedad y a un hombre intentando incorporarla.
Al ver la situación, el conductor desistió del viaje, porque pensó que ambos se encontraban bajo los efectos del alcohol. Ante la sospecha de que podría tratarse de la mujer desaparecida, el fiscal Gustavo Montenegro pidió un allanamiento de urgencia en esa casa.
Allí, los efectivos de la Policía detuvieron a un hombre de 38 años identificado con las iniciales de L.R.B y secuestraron dos teléfonos celulares. Uno de ellos sería propiedad de Ramona.
Tras ser llevado a sede policial, el sospechoso finalmente habría confesado el crimen y hasta brindó indicaciones de dónde estaba el cuerpo. Finalmente, este lunes, los efectivos policiales localizaron el cuerpo de Medina en un campo adyacente al cementerio, envuelto en una frazada y con signos de incineración.
Según fuentes policiales consultadas por el medio, al cadáver le faltaban el torso, los brazos y el cráneo, aunque resta determinar si la destrucción se debió al fuego o al accionar de animales carroñeros de la zona.