
La sala de operaciones del Boston Medical Center fue testigo de un hecho inédito: un equipo médico logró extirpar con cirugía robótica un tumor en el lóbulo caudado del hígado de un paciente de 79 años, una de las zonas más complejas y profundas del órgano. El procedimiento, que representa un avance en la cirugía mínimamente invasiva para adultos mayores con cáncer hepático, fue publicado en la revista Annals of Surgical Oncology.
El lóbulo caudado es conocido entre los cirujanos por su difícil acceso, ya que se encuentra rodeado de vasos sanguíneos vitales. Tradicionalmente, su resección implica incisiones extensas y riesgos considerables, sobre todo en pacientes de edad avanzada.
El equipo de la Boston University Chobanian & Avedisian School of Medicine combinó la tecnología robótica con dos herramientas de guía que, hasta ahora, rara vez se habían utilizado juntas en este contexto: la maniobra de tracción del ligamento de Arancio y la técnica de “tinción negativa” con verde de indocianina (ICG).
El caso involucró a un paciente de 79 años con antecedentes de cáncer de recto y metástasis hepática localizada en el lóbulo caudado. El proceso comenzó con la localización precisa del tumor mediante ultrasonido intraoperatorio, lo que permitió identificar tanto la masa como los vasos sanguíneos cercanos.

“El lóbulo caudado es una de las zonas más demandantes del hígado, por su profundidad y la proximidad con vasos críticos”, explicó Eduardo Vega, cirujano hepato-bilio-pancreático y coautor del estudio.
Maniobra de tracción y guía fluorescente: la combinación que marcó la diferencia
La estrategia fue innovadora. Utilizando el ligamento de Arancio como punto de apoyo, los cirujanos crearon un espacio seguro para operar cerca de los grandes vasos. A continuación, bloquearon temporalmente la rama portal que irriga el lóbulo caudado y administraron una pequeña dosis de ICG. Bajo la cámara de infrarrojo cercano del robot, el resto del hígado se iluminó, mientras el lóbulo caudado quedó oscuro, delimitando los bordes del tumor y permitiendo un margen de seguridad.
“El uso combinado de la maniobra de tracción y la tinción negativa con ICG nos permitió ver con claridad el área a resecar y proteger las estructuras vitales”, destacó Vega. Este método, reforzado por el robot quirúrgico, facilitó la resección precisa del tumor, una meta casi inalcanzable mediante cirugía abierta o laparoscópica convencional en este sector del hígado.
Más allá de la técnica: impacto en la recuperación y el acceso a la cirugía
La resección del tumor hepático y la extirpación del tumor primario de recto se realizaron completamente por vía robótica, lo que evitó incisiones mayores y redujo el riesgo de complicaciones. El paciente recibió el alta hospitalaria en menos tiempo y pudo iniciar los tratamientos complementarios de manera más rápida.

“Nuestro objetivo es que las operaciones para tumores hepáticos complejos sean más seguras y menos invasivas, permitiendo una recuperación más rápida y una mayor tasa de curación”, afirmó el cirujano hepato-bilio-pancreático.
El especialista subrayó que la precisión de la cirugía robótica, sumada a la orientación por ultrasonido y fluorescencia, “amplía las posibilidades de tratamiento para personas que antes eran consideradas inoperables debido a la localización del tumor o la edad avanzada”.
El reporte resalta que el éxito de este caso podría abrir nuevas oportunidades para pacientes de alto riesgo, sobre todo en el contexto de metástasis hepáticas de origen colorrectal, una problemática frecuente a nivel mundial. El procedimiento también demuestra el valor de la colaboración interdisciplinaria entre cirujanos, radiólogos, anestesiólogos e ingenieros biomédicos.
La intervención realizada por el equipo de Boston University marca un precedente, aunque los autores del estudio insisten en la necesidad de validar la técnica en grupos más grandes de pacientes. “Este avance nos acerca a ofrecer cirugía oncológica de alta calidad en zonas del hígado que antes eran casi inaccesibles”, aseguró Vega.
La experiencia demuestra que la integración de cirugía robótica, maniobra de tracción con el ligamento de Arancio, tinción negativa con ICG y ultrasonido intraoperatorio puede transformar el abordaje de tumores hepáticos complejos, permitiendo intervenciones menos invasivas y más seguras para pacientes que, por su edad o estado general, antes quedaban sin opciones quirúrgicas.