Las fuerzas de rescate trabajan en el lugar del accidente de un helicóptero del ejército iraní en un mercado de frutas en Isfahán, Irán, el 24 de febrero de 2026 Media Luna Roja Iraní/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental)/Distribuido vía REUTERS

El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) emitió el domingo una advertencia a la población iraní que, en la práctica, funciona como una notificación de intenciones: las provincias de Dezful, Isfahán y Shiraz albergan plataformas de lanzamiento de drones y misiles balísticos en medio de núcleos urbanos, y esas instalaciones, según el comunicado, podrían perder su protección bajo el derecho internacional humanitario.

Esta peligrosa decisión pone en riesgo la vida de todos los civiles en Irán, ya que los lugares utilizados con fines militares pierden su estatus protegido y podrían convertirse en objetivos militares legítimos”, advirtió el organismo.

La advertencia llegó ocho días después del inicio de la ofensiva conjunta entre Washington y Tel Aviv, cuando el balance humano alcanza magnitudes que organismos internacionales califican como alarmantes. Según el CENTCOM, desde el 28 de febrero Irán lanzó cientos de misiles balísticos y miles de drones de ataque de un solo uso, aunque el ritmo de esos lanzamientos habría disminuido significativamente frente a las operaciones de las fuerzas estadounidenses y sus aliados. El ejército iraní, en cambio, advirtió este domingo a través de la agencia semioficial Fars que duplicará el uso de misiles en las próximas horas.

El Ministerio de Salud de Irán confirmó el domingo que la primera semana del conflicto dejó al menos 1.200 muertos y más de 10.000 heridos. Entre los fallecidos figuran 198 mujeres, en su mayoría alumnas de una escuela primaria bombardeada en Minab, en la provincia de Hormozgán, cuya autoría permanece disputada.

Una mujer iraní con velo, miembro de la Media Luna Roja de Irán, observa mientras el humo sigue elevándose desde la refinería de petróleo de Shahran tras el ataque aéreo de anoche en Teherán, Irán, el 8 de marzo de 2026
(Teherán) EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

El conflicto arrancó el 28 de febrero con bombardeos aéreos sobre varias ciudades iraníes mientras estaban en curso negociaciones diplomáticas entre ambos países. La portavoz de la Casa Blanca enumeró cuatro objetivos declarados: destruir el arsenal de misiles iraní, neutralizar su marina de guerra, eliminar a las milicias proxy y garantizar que Teherán no desarrolle armas nucleares. Los seis militares estadounidenses muertos hasta ahora cayeron en un ataque iraní contra un centro de operaciones en el puerto civil de Shuaiba, en Kuwait.

El conflicto desbordó rápidamente las fronteras iraníes. Los misiles y drones de la Guardia Revolucionaria alcanzaron infraestructuras civiles en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, lo que obligó a los ministros de Exteriores de la Liga Árabe a reunirse de urgencia este domingo por videoconferencia. El Consejo de Ministros de Suiza determinó que el ataque inicial de Washington y Tel Aviv constituye una violación del derecho internacional, aunque también señaló a Teherán por sus contraataques sobre terceros países. Francia desplegó el portaaviones Charles de Gaulle en el Mediterráneo y anunció el envío de sistemas de defensa antiaérea a Chipre tras un ataque con drones contra la isla.

La advertencia del CENTCOM instó además a los civiles iraníes a alejarse de cualquier instalación utilizada con fines militares y a permanecer en sus hogares. Expertos en migración consultados por EFE advierten que Irán, con cerca de 92 millones de habitantes —cuatro veces la población de Siria en 2011—, podría generar desplazamientos masivos si el conflicto escala, con un impacto en Europa superior al de la crisis de refugiados sirios. El alcance de esa posibilidad dependerá, en buena medida, de la capacidad del régimen iraní para sostener una guerra que, según Washington, ya ha perdido gran parte de su músculo militar.