
Gustavo Adolfo Docters, el ex empleado del Gobierno bonaerense acusado de abusar de dos menores de edad durante años en un hogar de abrigo, se negó a declarar ante el fiscal Álvaro Garganta, luego de ser detenido por la DDI de La Plata.
Docters, de 33 años, pertenecía al Organismo de Niñez provincial y había sido un educador en el Hogar del Padre Cajade, un histórico espacio de contención de chicos en situación de vulnerabilidad de la periferia de la capital provincial. Una subsecretaria del Organismo y dos directivos del Hogar fueron quienes lo denunciaron ante la Justicia en enero último, luego de que la primera de las víctimas revelara la historia a su hermana, que hoy es una trabajadora en el Padre Cajade.
Así, Docters terminó separado de su puesto, con una causa en su contra por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, corrupción de menores y abuso sexual con acceso carnal. El testimonio de esa primera víctima –validado por una psicóloga, que determinó la inexistencia de cualquier signo de fabulación- fue clave para imputarlo y luego detenerlo en la casa de su madre.
En su relato, el chico detalló un tormento que comenzó a sus 13 años de edad, en el mismo Hogar fundado por el cura Carlos Cajade. Docters se había convertido en una figura de confianza.
Los hechos, supuestamente, ocurrieron durante cuatro años, entre 2015 y 2019. La primera víctima tenía 13 años cuando comenzaron los ataques, que se extendieron hasta sus 17. Los abusos no solo habrían sido cometidos en el propio hogar, sino también en la casa de Docters. El educador habría atacado al chico “en reiteradas oportunidades, mediante tocamientos en sus genitales como también practicándole sexo oral”, según apuntó el fiscal Garganta en su imputación.

Primero, habría abusado de él en su propia casa; luego, dentro del Hogar. Docters, mientras tanto, aportaba mercadería a la familia del chico. A sus 15, la víctima comenzó un noviazgo con una joven de su barrio. “Gustavo lo manipuló para que terminara esa relación, le decía que si no volvía con él, iba a dejar de ayudar a su familia», continúa el detalle de la imputación.
La primera víctima del caso relató un hecho aberrante, que habría ocurrido dentro del domicilio del acusado, cuando ya mayor de edad. Allí, Docters supuestamente lo manipuló para que tuviera sexo con otro joven que había conocido dentro del Padre Cajade. Ese segundo joven fue hallado por el fiscal Garganta y dio su testimonio dentro de la causa. Su relato no solo corroboró los dichos de la primera víctima: reveló un infierno de abuso y manipulación igual de cruel.
Así, Docters -que también fue un trabajador registrado de la Municipalidad platense- fue acusado de violar a esta segunda víctima entre 2018 y este año, cuando el joven tenía entre 19 y 26 años, con ataques ocurridos dentro del predio del Padre Cajade y de su propio domicilio, “aprovechando además la relación de confianza y poder”, apunto el fiscal Garganta.
Allí, en su casa cercana al centro de la capital provincial, logró que ambos chicos se mudaran con él, para su propio placer. Pero antes, dentro del Hogar, Docters habría intentado una manipulación notable.

Una mujer misteriosa
La segunda víctima aseveró que “vivió en el hogar con Gustavo cuando éste era cuidador”. “En una oportunidad, Gustavo le dijo que le gustaba y quería tener algo con él, pero éste le respondió que a él no le pasaba eso”, asegura una transcripción de su relato, contenida en la causa. Poco después, recibe una propuesta en su teléfono sumamente extraña, y sumamente conveniente. Al menos para Docters.
“Al tiempo, se contacta con él una supuesta chica, con quien se envía fotos y videos de contenido sexual. Luego esta persona empieza a extorsionarlo, pidiéndole videos con Gustavo, donde le indicaba todo lo que tenía que hacer. Cuando él acude a pedirle ayuda, Gustavo le dice que lo mejor era hacer todo lo que esa persona pedía”, señaló.
“Así, empieza a tener relaciones sexuales con Gustavo, mediante una amenaza”, continúa el relato. Esta situación duró durante un año y medio. La víctima, incluso, le rogó a Docters que lo ayudara.
A sus 21, el chico se mudó con Docters. Allí, en la casa, encontró un segundo celular de su anfitrión. La cuenta de Facebook de la supuesta mujer que lo extorsionaba estaba cargada allí. El chico confrontó a su anfitrión, que -de acuerdo a su testimonio- reconoció todo. Incluso, le pidió perdón.

La primera víctima, para ese entonces, ya vivía con Docters. Todavía era un menor de edad. “Ahí empezó la manipulación de Gustavo para mantener relaciones entre los tres… Gustavo no hablaba, solo los llevaba a su habitación y hacía que esto ocurra”, continúa la transcripción.
Que la segunda víctima haya sido un mayor de edad, en términos del fiscal Garganta, no quita la gravedad de la acusación. “La falta de consentimiento -a pesar de ser la víctima mayor de edad- se desprende de la propia vulnerabilidad del mismo -debido a su historia de vida, la cual era plenamente conocida por el imputado– y de tratarse el encartado de una persona a quien él veía como un amigo, un referente, alguien que se preocupaba por él“, aseguró el titular de la UFI N°11 de La Plata.