
La Guardia Revolucionaria de Irán dijo este sábado que ha atacado un petrolero comercial en el estrecho de Ormuz e insistió en que este paso comercial estratégico se encuentra cerrado por motivos de seguridad en medio de la escalada de tensiones con Estados Unidos e Israel.
En un comunicado recogido por la agencia semioficial iraní Tasnim, la Guardia Revolucionaria justifica el ataque en que el petrolero, de nombre ‘Prima’, fue alcanzado “esta mañana” por un avión no tripulado después de que el carguero ignorara “repetidas advertencias de la Marina de la Guardia Revolucionaria” sobre la inseguridad del estrecho, que “estaba cerrado al tráfico”.
La Guardia avisa que “el estratégico estrecho de Ormuz ha estado bajo control por octavo día debido a la maliciosa agresión de terroristas estadounidenses, el martirio del Líder de la Ummah Islámica”, en referencia al fallecido líder supremo Alí Khamenei, “y la agresión contra la región del Golfo Pérsico y el estrecho”, según el comunicado publicado por Tasnim.
“Los petroleros y buques comerciales aliados con los países en guerra no pueden pasar por este estrecho”, recuerda.
La nota reiteró el mensaje de que los petroleros y embarcaciones comerciales de “países aliados de naciones hostiles” no tienen permitido atravesar el estrecho de Ormuz.
La información del ataque no ha podido ser confirmada de manera independiente.

El conflicto regional ha provocado una crisis en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del crudo mundial.
Este sábado se cumple una semana del inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, un conflicto que se ha extendido a 16 países y ha provocado la muerte de 1.200 personas solo en la República Islámica, y varios cientos en Líbano, donde ha revivido la ofensiva israelí contra la milicia chií Hezbollah.
El conflicto ha desatado además una fuerte alza del petróleo, que EE.UU. podría tratar de controlar retirando más sanciones al crudo ruso para mejorar el suministro global, dijo el viernes el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
El petróleo se disparó a su precio más alto desde 2023 el viernes mientras la guerra con Irán seguía intensificándose. El precio del barril de petróleo Brent cerró en USD 92,69 y el West Texas Intermediate (WTI) cerró en USD 90,90 por barril este viernes. Las referencias internacionales del crudo registraron sus niveles más altos desde 2023, en un contexto de crecientes temores a interrupciones prolongadas en el suministro global.
El índice paneuropeo STOXX 600 cerró la semana con una caída del 5,5%, su mayor retroceso en casi un año. El viernes perdió un 1%, situándose en mínimos de más de dos meses, mientras que las bolsas de Fráncfort y París sufrieron sus peores descensos semanales desde abril. Madrid experimentó su mayor desplome en cuatro años. Solo el sector energético logró avances, con un aumento del 0,8% en su índice, impulsado por la escalada de los precios del crudo.
La cotización del petróleo reaccionó con fuerza tras la declaración de Trump en la red Truth Social: “No habrá ningún acuerdo con Irán, sólo una rendición incondicional”. Esta postura agudizó la preocupación de los mercados sobre la posibilidad de una guerra prolongada, lo que afectó tanto a los precios de la energía como a la confianza en los mercados bursátiles europeos.
Desde el inicio del conflicto, varias infraestructuras energéticas han sido blanco de ataques y el cierre del estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% de la producción mundial de petróleo— ha restringido la disponibilidad de crudo en los mercados internacionales. Analistas como Giovanni Staunovo, de UBS, han señalado que “cada día que el estrecho de Ormuz permanece cerrado, el mercado petrolero se tensa más”. Homayun Falakshahi, de Kpler, advirtió que, si la situación se prolonga, podría ser necesario racionalizar la producción y reducir la actividad de las refinerías, especialmente en Asia y Oriente Medio.
La presión sobre el suministro se ha traducido en una búsqueda activa de barriles alternativos por parte de compradores internacionales. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos pueden sortear parcialmente el estrecho, pero alrededor de 8,7 millones de barriles diarios siguen bloqueados. China pidió a sus principales refinerías que suspendan las exportaciones de gasóleo y gasolina para prevenir posibles escaseces, medida que amplificó la volatilidad.
(Con información de Europa Press y EFE)