Karina Mazzocco habló con Teleshow sobre el nuevo formato de su programa A la tarde, por América

El regreso de Karina Mazzocco a “A la tarde”, el ciclo vespertino de América TV, marca una nueva apuesta: el programa sumará historias de vida reales, protagonizadas por personas anónimas y figuras mediáticas, y abordará conflictos y emociones humanas con una perspectiva más cercana e inclusiva. La conductora habló en forma exclusiva con Teleshow sobre los cambios más significativos del programa en sus cinco años al aire.

A partir del 9 de marzo, de lunes a viernes a las 16:30, “A la tarde” ampliará su histórica cobertura de espectáculos para integrar relatos cotidianos y casos auténticos de personas comunes, reflejando así la diversidad social y emocional de la audiencia argentina. El nuevo formato incluirá más interacción fuera del estudio y la incorporación de nuevos especialistas en el equipo, según confirmaron las fuentes del programa.

Karina Mazzocco comenzó a recorrer barrios y localidades en busca de historias de vida

¿Por qué decidieron abrir el programa a estas nuevas historias y no limitarse solo al mundo del espectáculo?

—Lo que hemos decidido tras muchos años es abrir el programa y sumar, pero no es que vamos a pegar un volantazo y cambiar el GPS para que nos lleve a otro punto cardinal. Vamos a ampliar y sumar historias de vida. Historias de novela, pero con personajes que, en vez de ser famosos como tantas que pasaron por ‘A la tarde’, serán personas comunes, gente de a pie, que aunque no sean famosas tienen historias alucinantes, tremendas, trágicas y profundas. Historias de novela. Ese es el cambio, la incorporación que vamos a hacer.

¿Fue una inquietud personal de tu parte el acercarte a historias de personas comunes?

—Me empezó a pasar que veía que muchos programas, incluido el nuestro, abordaban historias de famosos que ya habían ya había pasado por el programa anterior y por el que le precede y por el de la mañana y ya había salido publicado en el portal. Sentí que estábamos haciendo ‘más de lo mismo’, aunque siempre buscamos un diferencial. Pensamos en la posibilidad de hacer un pequeño cambio o incorporar alguna situación al programa para que lo nutra, y que el espectador que está prendido a América desde las ocho de la mañana se encuentre con un contenido distinto.

—Vieron que había un nicho que no está reflejado hoy en la televisión.

—Sentimos que había mucho parecido. Entonces decidimos salir a buscar historias, traspasar la pantalla. Y la verdad es que el guion cinematográfico más insospechado está a la vuelta de la esquina.

—Totalmente. Todo el mundo tiene una historia que contar.

—¡No sabés las historias que han llegado a la producción de A la Tarde! Superan cualquier expectativa. Así que si bien yo estuve alejada durante el mes de febrero de la pantalla, no estoy alejada de nuestro programa. Aproveché ese tiempo para ir al lugar de los hechos. Me parecía importante y original hacerlo de esa manera, incluso cuando eso implica más trabajo y ciertos riesgos.

¿Cómo trabajan ahora para conseguir esas historias y acercarse a la realidad de la gente?

—Hay muchas de esas historias que ya están grabadas y a las que fui personalmente, a lugares como Quilmes, La Plata y Berazategui. Viajar hasta el lugar para conocer a la gente, ver cómo vive, escuchar directamente su relato. Pensé que era algo que nadie estaba haciendo y me resultó interesante y valioso. El proceso implica buscar vínculos, situaciones familiares y conflictos que pueden resultar inspiradores o movilizadores para la audiencia. Algunas historias necesitan ser contadas en el mismo lugar donde suceden, porque el escenario aporta sentido y contexto. Nos parece que vale la pena realizar ese trabajo extra para mostrar la vida tal cual es.

¿Qué tipo de historias son las que más te movilizan y cuáles predominan en esta nueva etapa?

—Muchas historias giran en torno a vínculos familiares, amores, desamores, traiciones y todo lo que se esconde debajo de la alfombra en cualquier familia. Dinero, intereses, silencios. Hay tantos hilos de los cuales tirar. Cada historia puede tocar una fibra personal. Hay mucha gente común con relatos potentes, en los que uno puede verse reflejado. Además, vamos a emparejar esto con casos de famosos: sumamos historias de vida, pero no vamos a renegar del ADN de ‘A la tarde’ y tampoco de la actualidad. América TV es un canal en vivo y tenemos que tener también esa cuerda siempre lista.

El dr. Roberto Castillo, la dra. Andrea Campbell y el periodista Esteban Mirol, los nuevos panelistas de A la tarde

¿Cuál es la diferencia con otros programas de entrevistas tradicionales? ¿Cómo evita el ciclo caer en lo sensacionalista o en el escándalo?

—Nuestra pretensión como comunicadores es tender un puente en la situación conflictiva. A veces, una historia que llega parece sencilla, como ‘Mi hijo no me habla’, pero al profundizar, descubrís que es solo la punta del iceberg. Ahí aparecen estructuras familiares complejas, viejos enredos y emociones cruzadas. El ingrediente clave es trabajar con historias que siguen vivas. Se abre el programa, se plantea el conflicto y no sabemos cómo seguirá: puede haber una resolución en el día, en los próximos o, en ocasiones, quizás no la haya. Es la vida misma. Vamos a tratar de juntar a las partes, convocar a los protagonistas, mediar y buscar acuerdos, pero no se pueden ni deben forzar cierres para la televisión. Muchos recuerdan los programas de entrevistas donde reinaban la pelea y el escándalo, pero lo nuestro apuesta por la verdad: relatos auténticos, no actuaciones ni montajes. No buscamos emular esos formatos; queremos un espacio que refleje historias reales y vivas.

¿Qué cambios trae este formato en cuanto al equipo y a los especialistas que acompañan cada caso?

—Incorporamos a nuestro equipo a un abogado, que siempre estará presente. Según el caso, nos va a acompañar el doctor Roberto Castillo o la doctora Andrea Campbell. Además, sumamos a alguien que atenderá las cuestiones más psicológicas, ya sea un psicólogo o coach, aunque todavía no está definido quién ocupará ese rol. También se incorpora un nuevo panelista, Esteban Mirol, junto al staff habitual de periodistas: Luis Bremer, Luis Ventura, Daniel Fava, Oliver Quiroz y Débora D’Amato. Así el ciclo combina la mirada periodística de siempre con la visión y el apoyo de profesionales capaces de abordar los desafíos legales y emocionales que presentan estas historias.