
El cuarto informe de avance de la auditoría integral al proyecto Mina de Cobre Panamá comenzó a perfilar los primeros niveles preliminares de cumplimiento de los 370 compromisos ambientales establecidos en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) categoría III, un proceso técnico que será determinante para la evaluación final del desempeño ambiental de la operación minera y para las decisiones que debe tomar el Gobierno de José Raul Mulino en su intención de reactivar la mina.
El proyecto está en fase de mantenimiento desde finales de 2023, cuando la Corte Suprema de Justicia dictaminó que el contrato firmado entre el Estado y la empresa Minera Panamá, filial de la canadiense First Quantum Minerals, era inconstitucional.
El documento corresponde al Informe Mensual No. 4 de la auditoría integral que ejecuta la firma SGS Panamá Control Services Inc., bajo supervisión del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), y cubre el periodo comprendido entre el 10 de enero y el 9 de febrero de 2026, etapa en la que el equipo auditor continuó con revisiones documentales, inspecciones de campo y análisis técnicos multidisciplinarios para verificar el estado de cumplimiento de los compromisos ambientales derivados del EIA aprobado para el proyecto minero.
Según el documento técnico, la auditoría se desarrolla con un enfoque integral que analiza no solo aspectos ambientales, sino también componentes legales, laborales, tributarios y operacionales, con el objetivo de identificar activos ambientales, posibles pasivos futuros y riesgos asociados a las distintas fases del proyecto.

Este proceso busca construir una trazabilidad técnica sólida que permita evaluar el desempeño del proyecto en función de estándares nacionales e internacionales aplicables.
Durante este cuarto periodo de evaluación, los auditores continuaron con la integración progresiva de la información recopilada, contrastando datos entregados por la empresa, registros históricos, reportes de monitoreo y observaciones realizadas en sitio, lo que permitirá consolidar en los próximos informes una escala de conformidad o cumplimiento que clasificará el grado de avance de cada uno de los 370 compromisos ambientales establecidos en el EIA.
Uno de los componentes relevantes analizados en esta etapa fue el monitoreo ambiental en ecosistemas marino-costeros y de agua dulce, donde se evaluaron variables relacionadas con calidad del agua, sedimentos, comunidades biológicas y presencia de metales pesados.
Los resultados revisados indican que la mayoría de los parámetros fisicoquímicos evaluados se mantienen dentro de los rangos establecidos por la normativa panameña, mientras que las concentraciones de metales pesados, nutrientes e hidrocarburos se registraron en niveles muy bajos o no detectables.
No obstante, el informe también identifica situaciones puntuales que requieren seguimiento, particularmente en algunos registros asociados a sólidos suspendidos totales y coliformes fecales detectados en estaciones de monitoreo de agua.
Aunque el documento señala que estas variaciones podrían estar vinculadas a factores naturales como arrastre de sedimentos por lluvias o condiciones del entorno, la auditoría deja constancia de estos resultados como elementos que deben continuar bajo evaluación dentro del proceso de verificación ambiental.

En el área marino-costera cercana a Punta Rincón, los análisis incluyeron evaluaciones de sedimentos, comunidades bentónicas y poblaciones de peces, así como estudios de metales en organismos marinos, cuyos resultados indican que la estructura de las comunidades biológicas es comparable con registros de años anteriores, sin evidencias de cambios significativos atribuibles directamente a las actividades del proyecto, lo que permitió clasificar el estado ecológico del área como “bueno” a “muy bueno” durante el periodo evaluado.
En los sistemas de agua dulce, los monitoreos abarcaron estaciones ubicadas en las cuencas de los ríos Caimito, San Juan de Turbe y Petaquilla, además de un punto de referencia en el río Hoja, donde se analizaron variables como hábitat acuático, macroinvertebrados, peces y características fisicoquímicas del agua.
De acuerdo con el informe, los resultados muestran condiciones de hábitat calificadas como altas, con parámetros ambientales comparables entre estaciones cercanas, lejanas y de referencia, lo que sugiere que las variaciones observadas responden principalmente a factores hidrológicos y de microhábitat.
El informe también señala observaciones técnicas sobre el diseño del sistema de monitoreo, al indicar que la documentación revisada no evidencia de manera explícita la inclusión sistemática de estaciones estratégicas directamente vinculadas a posibles puntos críticos del proyecto, como infraestructuras de tratamiento de agua o zonas de descarga hacia cuerpos receptores, lo que podría limitar la capacidad de detectar impactos ambientales puntuales aguas abajo.

Otro de los componentes analizados corresponde al monitoreo de calidad del aire, donde se revisaron registros de estaciones de medición instaladas en Río Caimito y San Benito, las cuales realizan monitoreo continuo de contaminantes atmosféricos.
Entre los parámetros evaluados figuran material particulado PM10 y PM2.5, así como dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono y ozono, además de metales pesados asociados a partículas en suspensión, incluyendo arsénico, cadmio, mercurio, plomo y níquel.
El informe precisa que, en este componente, la auditoría no realiza mediciones directas de contaminantes, sino que su función consiste en verificar que el sistema de monitoreo ambiental exigido en el Estudio de Impacto Ambiental realmente exista, funcione y genere datos confiables.
Esto implica revisar que las estaciones de medición estén operativas, que los registros sean continuos y que la información reportada corresponda al programa de seguimiento ambiental aprobado, evaluando así la consistencia y confiabilidad de los mecanismos de vigilancia ambiental implementados por el proyecto.
Adicionalmente, el documento señala que algunas campañas de monitoreo de metales pesados en aire registraron interrupciones en periodos anteriores, debido a eventos de vandalismo que afectaron estaciones de medición, lo que provocó una suspensión temporal de las mediciones hasta su posterior restablecimiento en julio de 2025.

Esta situación fue documentada por los auditores como parte del análisis de continuidad operativa de los sistemas de monitoreo ambiental.
Los auditores también verificaron que el proyecto mantiene programas de monitoreo ambiental activos durante el periodo de gestión segura y preservación, iniciado tras la suspensión de operaciones en diciembre de 2023, lo que forma parte de los compromisos establecidos para garantizar la continuidad de la vigilancia ambiental y el control de riesgos asociados al sitio minero.
En términos generales, el cuarto informe confirma que la auditoría se encuentra aún en una fase de consolidación de información técnica, por lo que los resultados presentados son preliminares y forman parte de un proceso más amplio que culminará con la evaluación definitiva del cumplimiento de los compromisos ambientales incluidos en el Estudio de Impacto Ambiental.
El documento adelanta que el quinto informe mensual de la auditoría incorporará avances en la Escala de Conformidad o Cumplimiento, un instrumento metodológico que permitirá clasificar de forma sistemática procesos, subprocesos, productos auditados y los 370 compromisos ambientales, proporcionando una evaluación más clara del nivel de cumplimiento ambiental del proyecto.
Ese próximo informe será determinante para establecer qué compromisos se han cumplido plenamente, cuáles presentan avances parciales y cuáles requerirán medidas correctivas, información que servirá como base para las decisiones regulatorias que deberán adoptar las autoridades ambientales panameñas sobre el futuro del proyecto minero en Donoso.