La cobertura de la vacuna contra el VPH descendió al 55,5 por ciento en mujeres y al 50,9 por ciento en varones en 2024, según datos oficiales (Composición fotográfica/Canva)

En Argentina, la disminución sostenida de la vacunación entre niños y adolescentes permitió que el Virus del Papiloma Humano (VPH) gane terreno y refuerce su posición como el agente infeccioso de transmisión sexual más frecuente a nivel global.

En el Día Mundial de concientización contra el VPH, las cifras oficiales muestran que, a lo largo de la última década, la cobertura de la vacuna contra el VPH cayó de forma progresiva: en 2024, la inmunización alcanzó apenas el 55,5% de las mujeres y el 50,9% de los varones, según datos de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.

El descenso resulta llamativo al comparar con los valores de 2015, cuando la cobertura era del 87% en mujeres y del 71% en varones.

Entre 2015 y 2024, la cobertura de la vacuna contra el VPH bajó del 87 por ciento al 55 por ciento en mujeres y del 71 por ciento al 51 por ciento en varones (Crédito: freepik)

Este patrón descendente afecta especialmente a la adolescencia, etapa en la que la vacunación contra el VPH adquiere una relevancia central para la salud pública. De acuerdo con el análisis, la tendencia a la baja en las tasas de cobertura se replica en otras vacunas del calendario y configura un escenario de riesgo creciente. La caída sostenida expone a las nuevas generaciones a una mayor probabilidad de contraer infecciones que, hasta hace pocos años, parecían controladas.

Los especialistas subrayan que la vacunación es el recurso más eficaz para revertir esta tendencia.

Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos de la región. El desafío actual es el cumplimiento. Para que la protección sea efectiva, es fundamental que las familias y los equipos de salud revisen el carnet de vacunación y aprovechen cada consulta médica para verificar que las dosis estén al día”, advirtió a Infobae el doctor Fernando Burgos, médico pediatra y jefe de la Sección Ambulatoria de Pediatría del Hospital Austral.

El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo, afecta a cuatro de cada cinco personas sexualmente activas a lo largo de su vida (Crédito: freepik)

La vacuna contra el VPH, incorporada al Calendario Nacional de Vacunación (CNV), fue un hito en la lucha contra el cáncer de cuello uterino y otras consecuencias graves del virus. La OMS impulsa la estrategia 90-70-90 para la eliminación de esta enfermedad, que propone vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, garantizar que el 70% de las mujeres accedan a pruebas de detección a los 35 y 45 años, y asegurar que el 90% de las mujeres diagnosticadas con lesiones precancerosas reciban tratamiento.

El VPH representa la principal causa del cáncer de cuello uterino y está vinculado a una multiplicidad de patologías graves. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cuatro de cada cinco personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida.

Existen más de cien tipos de VPH, aunque cerca de 40 afectan la zona genital o anal. La transmisión se produce principalmente por contacto directo entre piel y mucosas durante relaciones sexuales, y basta un solo contacto para adquirir la infección. Mitos persistentes, como la supuesta transmisión por compartir objetos o el uso de baños públicos, no tienen sustento científico.

La baja vacunación en adolescentes favorece la expansión del VPH y expone a la población joven a infecciones y patologías graves prevenibles (Europa Press)

Cobertura deficiente y expansión del VPH

El descenso en la aplicación de vacunas contra el VPH se traduce en un crecimiento potencial de la circulación del virus.

La característica silente del VPH dificulta la identificación de los portadores, ya que la mayoría de las personas infectadas desconoce su condición.

El VPH es muy común y muchas veces no da síntomas, por eso la información y la prevención son fundamentales. Contar con datos claros, hablar del tema sin prejuicios y acompañar a las familias desde el sistema sanitario permite reducir riesgos y cuidar la salud a largo plazo”, remarcó María Cecilia Torroija, directora asociada de Asuntos Médicos en Infectología de MSD Argentina, en una entrevista publicada por el medio.

Virus del papiloma humano (VPH) bajo el microscopio - (Instituto NACIONAL DEL CANCER DE EEUU

Las consecuencias sanitarias de la baja cobertura se reflejan en las estadísticas. El cáncer de cuello uterino, provocado en el 99% de los casos por el VPH, figura entre las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres jóvenes. De acuerdo con la OMS, cada año se diagnostican más de 600.000 nuevos casos a nivel global y fallecen más de 340.000 mujeres por esa enfermedad.

En Argentina, el Observatorio Global del Cáncer reportó 4.600 nuevos diagnósticos y más de 2.200 muertes anuales. El virus también provoca cánceres de ano, vagina, vulva y orofaringe, afectando tanto a mujeres como a varones.

Entre los hombres, la incidencia de tumores orofaríngeos vinculados al VPH ya supera en algunos países los casos de cáncer de cuello uterino en mujeres.

El impacto de la baja vacunación en otras enfermedades prevenibles

Más de cien tipos de VPH existen, pero cerca de cuarenta pueden afectar la zona genital o anal y transmitirse por contacto directo entre piel y mucosas

La tendencia a la baja en la vacunación no se limita al VPH. Los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación confirman que, en 2025, las coberturas nacionales promedio en la mayoría de las vacunas oscilaron entre el 70% y el 85%, con diferencias notables entre provincias y una caída progresiva a medida que avanza el esquema de inmunización.

La baja adherencia afecta tanto a las primeras dosis como a los refuerzos, siendo más pronunciada en estos últimos.

Vacunas fundamentales como la de rotavirus, quíntuple/séxtuple o poliomielitis (IPV) muestran una disminución significativa de cobertura entre la primera y las siguientes aplicaciones. El fenómeno es aún más notorio en los refuerzos administrados a los cinco años, donde las coberturas de triple viral y varicela rondan apenas el 45% al 47%. Esto implica que más de la mitad de los niños no recibe la protección completa frente a enfermedades que continúan presentes.

El descenso en la adherencia a los esquemas de vacunación genera una falsa sensación de protección y pone en riesgo la inmunidad colectiva. (AP Foto/Charles Rex Arbogast, Archivo)

El descenso de las tasas de vacunación preocupa a los expertos por el riesgo de rebrotes de enfermedades antes controladas.

El propio Burgos sostuvo a Infobae que “a medida que los chicos crecen, disminuye la frecuencia de las consultas pediátricas y eso impacta directamente en la vacunación. Al quedar dosis pendientes, se genera una falsa sensación de protección, cuando en realidad la inmunidad plena se logra con el esquema completo”.

Este patrón se replica también en la adolescencia, con consecuencias directas en la prevención de infecciones como el VPH, pero también en la protección frente a otras enfermedades prevenibles. La falta de seguimiento y el abandono de esquemas dejan a los niños y adolescentes expuestos a agentes infecciosos, lo que aumenta la probabilidad de brotes en la comunidad.

Los refuerzos de triple viral y varicela a los cinco años muestran coberturas alrededor del 45 por ciento, dejando a la mayoría de los niños sin protección completa
- Crédito: Gob. de Perú

La pandemia de COVID-19 profundizó la tendencia negativa, ya que restringió los controles médicos y generó dudas sobre la importancia de la inmunización. La desinformación, el miedo a los efectos adversos, la falta de acceso y la percepción de que las enfermedades prevenibles ya no representan una amenaza se suman a las causas del descenso.

El riesgo de reaparición de patologías como sarampión, rubéola, poliomielitis y varicela está ligado a coberturas insuficientes que dejan de ser efectivas para cortar la circulación de los agentes infecciosos. En 2025, las diferencias entre provincias y el incumplimiento de esquemas completos incrementaron la vulnerabilidad del país.

La estrategia sanitaria y la importancia de completar esquemas

El VPH puede provocar cánceres de cuello uterino, ano, vagina, vulva y orofaringe, afectando tanto a mujeres como a varones en todo el mundo - ISOCPHOTO

La recuperación de las coberturas de vacunación es un objetivo central de la política sanitaria. La OMS promueve líneas de acción concretas y el fortalecimiento de la educación en salud para enfrentar la desinformación. La prevención del VPH y otras enfermedades prevenibles requiere no solo el inicio de los esquemas, sino también su cumplimiento en tiempo y forma.

El impacto positivo de la inmunización se refleja en la disminución de la carga de enfermedades y en la posibilidad de erradicar patologías asociadas. Cada dosis aplicada no solo protege al individuo, sino que también reduce la circulación de los agentes infecciosos y contribuye a la salud colectiva.

El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo: se estima que cuatro de cada cinco personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de sus vidas”, recordó Burgos.

La OMS impulsa el plan 90-70-90 para eliminar el cáncer de cuello uterino, promoviendo la vacunación temprana y el acceso a pruebas de detección y tratamiento (Freepik)

La evidencia científica respalda la efectividad de las vacunas para evitar complicaciones graves, hospitalizaciones y muertes. La baja cobertura representa una amenaza para los avances logrados en las últimas décadas, y exige una respuesta coordinada entre autoridades, equipos de salud, familias y la comunidad en general.

El futuro de la salud pública en Argentina dependerá de la capacidad para revertir la tendencia descendente en la vacunación infantil y adolescente. Completar los esquemas, mejorar el acceso y fortalecer la información son desafíos clave.

La vacunación se consolida como una herramienta insustituible para evitar la reaparición de enfermedades infecciosas que la ciencia logró controlar.