Investigadores documentan que los efectos de ventilación subterránea de CO₂ persisten más de dos años tras el abandono de los nidos por las hormigas (REUTERS/Juan Carlos Ulate/)

Las hormigas Atta cephalotes desempeñan un papel fundamental en la dinámica del dióxido de carbono (CO₂) del suelo de los bosques húmedos de Costa Rica, según un estudio de la Universidad de Costa Rica.

Estas hormigas construyen complejos sistemas de túneles y cámaras subterráneas que actúan como verdaderos mecanismos de ventilación, facilitando la liberación de CO₂ desde el subsuelo hacia la atmósfera y reduciendo su concentración en el suelo durante los periodos lluviosos.

El estudio señala que los hormigueros activos de Atta cephalotes pueden llegar a aumentar las emisiones de CO₂ del suelo entre un 15 y un 60% respecto a áreas sin hormigas, gracias a la eficacia de los orificios de ventilación del nido, que llegan a emitir hasta 100 mil veces más CO₂ que la superficie de suelos no intervenidos. Incluso los nidos abandonados continúan influyendo en el flujo de CO₂ por más de dos años, lo que subraya el legado ambiental de estas estructuras.

La capacidad de estas hormigas para modificar la estructura física y química del suelo las convierte en auténticas “ingenieras del ecosistema”. Su presencia es tan relevante que los autores del estudio sugieren considerar la actividad de Atta cephalotes en los modelos de emisiones de gases de efecto invernadero y en las estrategias de gestión y conservación de los bosques tropicales.

El estudio de la Universidad de Costa Rica revela que los nidos de Atta cephalotes actúan como sistemas de ventilación de CO₂ en suelos tropicales (Crédito: Freepik)

Modificaciones de Atta cephalotes en el CO₂ del suelo

La tasa de emisión de CO₂ es especialmente alta en los nidos activos, pero el efecto persiste incluso después de que el hormiguero ha sido abandonado por la colonia.

En algunos casos, las modificaciones en la dinámica del CO₂ pueden mantenerse por más de dos años en los antiguos nidos, lo que confirma la persistencia en el tiempo de estos cambios, evidenciada por mediciones prolongadas realizadas en el estudio.

Los autores comprobaron que, tanto en colonias activas como en nidos abandonados, las alteraciones en la ventilación subterránea continúan facilitando el flujo de gases. Así, la presencia pasada de Atta cephalotes deja una huella física y funcional reconocible en el entorno del suelo durante largos periodos.

A lo largo de diferentes condiciones climáticas, los científicos observaron comportamientos consistentes en la reducción de congestión de CO₂ en los suelos intervenidos por hormigueros, subrayando el carácter sistemático del impacto de estos insectos en los procesos gaseosos del subsuelo.

Los hormigueros de Atta cephalotes pueden aportar hasta el 0,7% de las emisiones totales de CO₂ del suelo en bosques tropicales de América Central y Sur (WikiCommons/Kathy & sam)

Impacto en las emisiones de CO₂ del bosque tropical

La influencia de Atta cephalotes sobre el CO₂ del suelo va más allá de su entorno inmediato. El estudio determinó que los suelos intervenidos por hormigueros presentan emisiones totales de CO₂ entre 15 y 60% más elevada que los suelos vecinos sin actividad de hormigas.

Este incremento se debe principalmente a la ventilación forzada y al transporte eficiente del gas hacia la atmósfera a través de las galerías.

A escala de ecosistema, los autores estiman que los nidos de estas hormigas contribuyen entre 0,2 y 0,7% al total de las emisiones de CO₂ del suelo en el bosque tropical. Este porcentaje puede considerarse pequeño, pero resulta relevante considerando el número de hormigueros y la extensión de las colonias en las regiones húmedas de América Central y del Sur.

Incluso pequeños aumentos en el flujo de CO₂ pueden generar cambios notables en el balance global del carbono, especialmente en el contexto del cambio climático y el manejo de los bosques tropicales.

Atta cephalotes como ‘ingenieros del ecosistema’

La literatura científica describe la capacidad de las hormigas Atta cephalotes para modificar tanto la estructura física como la química del suelo, lo que les ha valido el término de “ingenieros del ecosistema” en varios estudios.

Incluir a las hormigas Atta cephalotes en los modelos de cambio climático puede mejorar la gestión y conservación de los bosques tropicales frente a variaciones de CO₂ (Freepik)

Al excavar extensos sistemas de túneles y cámaras, facilitan la ventilación de gases y crean zonas donde la actividad microbiana y la descomposición de materia orgánica aumentan, modificando la disponibilidad de nutrientes y la estructura del suelo a profundidad.

La expansión de las colonias de Atta cephalotes, según los autores, podría verse impulsada por la actividad humana y los cambios en el clima. Esto amplificaría aún más su impacto sobre el ciclo del carbono en los bosques tropicales.

Además, la permanencia de los efectos de los nidos incluso tras el abandono subraya la importancia de considerar la actividad pasada de estos insectos en los estudios de dinámica de gases en el ecosistema.

Implicancias para la investigación y cambio climático

Comprender cómo las hormigas Atta cephalotes influyen en el ciclo del CO₂ resulta fundamental para mejorar los modelos de cambio climático y la gestión de los bosques tropicales. El estudio sugiere que la presencia y actividad de estas hormigas debe incorporarse en las estimaciones de emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del suelo.

Su papel como agentes de ventilación natural podría ser relevante para diseñar estrategias de manejo y conservación, así como para anticipar posibles cambios en la dinámica de carbono ante escenarios de aumento de temperatura y alteraciones en la biodiversidad.

La investigación también abre nuevas preguntas sobre el papel de otros insectos sociales en la regulación de los gases del suelo y sobre cómo los cambios en la abundancia y distribución de estas especies pueden modificar el equilibrio ecológico de los bosques húmedos.